Devaluación mata recuperación: la economía se juega su futuro

Política / Economía 23/10/2020 Por Facundo Piai
Tras la lograda reestructuración con los acreedores privados, la reactivación de la economía pasó a ser crucial para el gabinete económico luego del recesivo año 2019.
Ed 177 © Pito Campos
Ilustración: Daniel "Pito" Campos, para La Nueva Mañana

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Especial para La Nueva Mañana

Pero para lograrlo primero debe despejar los nubarrones en el horizonte generados por la expectativa devaluatoria que amenazan con desatar una tormenta de consecuencias adversas que imposibilitaría reactivación alguna.

Tanto Indec como relevamientos privados realizados por la UIA (Unión Industrial Argentina) coinciden en que la actividad industrial se resintió en agosto en comparación con el mes anterior. Algo que no ocurría desde los meses más críticos (marzo-abril) cuando la cuarentena estricta repercutió duramente en el desempeño de la economía. La merma de agosto pone un signo de interrogación sobre la desaceleración de la caída y la recuperación de la economía que se venía advirtiendo. Seguramente, ofician como lastre los ocho meses de pandemia y los cuatro años de Macri que dejaron una contracción del PBI en torno a 7 puntos, según publica el estudio Broda, por tanto, el salario y la inversión, principales dinamizadores de la economía, se encuentran muy castigados. 

Frente a esto, el Gobierno nacional apuesta a la recuperación de la construcción, programas de incentivo al consumo y financiamiento al tejido productivo pyme, principalmente. En este sentido, Alberto Fernández anunció 60 medidas para la recuperación, de las cuales 12 ya están en marcha. Entre esas medidas, se destacan el Plan Nacional de Infraestructura Regional, el programa nacional de obras “Argentina Hace” y el Plan Hidrovía Paraná-Paraguay, que procura generar mucha mano de obra en poco tiempo y dinamizar la economía al utilizar proveedores locales. Sin embargo, las tensiones sobre el tipo de cambio empiezan a repercutir en la performance de los instrumentos con que el Gobierno cuenta para reactivar la economía. La expectativa devaluatoria hace que haya faltante por desabastecimiento de algunos materiales cuyos precios están atados al dólar. 

Martín Guzmán © NA
La economía se juega su futuro, el peso su poder adquisitivo y Guzmán la cabeza. 

El dólar entre operaciones y tensiones

Más allá de las excusas y las culpas que reparte el ex presidente Macri en su raid mediático en busca de no perder centralidad en el escenario político actual, durante el gobierno de Cambiemos la divisa norteamericana pasó de $9,75 a $63. Es decir, el dólar registró una suba superior al 500%, superando ampliamente el aumento de precios que fue en torno a trescientos puntos porcentuales. Esto significa que en Argentina el salario mínimo en dólares sufrió una contracción del 55% al pasar de u$s589 a 268 dólares

De modo tal que los indicadores utilizados usualmente para definir si una economía es cara o barata en dólares arrojan que Argentina es competitiva en relación a sus principales socios comerciales. Al ser consultado por este medio, el consultor económico José María Rinaldi sostiene que tomando  como base a datos del Banco Mundial “econométricamente, empíricamente y técnicamente” el tipo de cambio no está atrasado.  No obstante, el Gobierno actual tiene serias dificultades para hacer valer la competitividad del tipo de cambio y planificar la economía de cara a mejorar el intercambio comercial sin lidiar con las tensiones que implica un dólar atrasado para un gobierno débil.

¿Por qué no se está aprovechando las ventajas que presuponen un dólar alto que oficia como una barrera para importaciones y alienta las exportaciones no sólo de materias primas y alimentos, sino hasta dota de competitividad a las manufacturas industriales?

500 % subió el dolar durante el gobierno de Cambiemos. La divisa norteamericana pasó de $9,75 a $63. 

La expectativa devaluatoria genera tensiones que por lo pronto el equipo económico no está pudiendo revertir y se expresa en un goteo constante de las reservas pese al fortalecimiento de los controles y desalientos a la adquisición de los dólares que administra el BCRA. Los actores económicos advierten que siempre que hubo pulseadas entre el Central y las corridas cambiarias, el brazo de la máxima autoridad monetaria fue el que terminó cediendo. Por tanto, esto opera sobre las conductas de los principales sectores interesados en la cotización de la divisa norteamericana. Por un lado, los productores de dólares genuinos, el agro, no vende la cosecha y especula a que suban los verdes para hacerlo. El sector exportador, por su parte, espera hasta último momento del plazo estipulado para liquidar en el mercado único de cambios las divisas de las ventas al exterior

El informe de liquidación de divisas del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), indica que la suma liquidada en septiembre es un 15% inferior a la del mismo mes del año anterior. En el mismo sentido, el monto liquidado desde comienzo del año (u$s15.133.768.790) es un 13% menor al acumulado en los primeros nueve meses del 2019. Mientras que los importadores, por su parte, también especulan frente a una pulseada que dan por ganada a la corrida. Asimismo, el último informe del Indec sobre intercambio comercial indica que disminuyeron las importaciones respecto a las exportaciones, ingresando bienes por u$s 26.245 millones durante el periodo enero-agosto. Sin embargo, el balance cambiario del BCRA arroja que en el mismo periodo los dólares solicitados en concepto de importación fueron 31.300 millones. Esta diferencia de poco más de u$s5 mil millones es resultado del adelanto de importaciones. Esto quiere decir que por la expectativa devaluatoria muchos comerciantes e industriales adelantan importaciones para fijar precio, esos bienes adquiridos no arriban aún por eso no los contabiliza Indec, pero sí son registrados por el central que otorga los dólares para la transacción.

55 % fue la contracción del salario mínimo en dólares, en Argentina, al pasar de u$s 589 a 268 dólares. 

A todo esto, el equipo económico cometió errores no forzados que descapitalizaron las reservas del Central. Por caso, la máxima autoridad monetaria accedió a venderle miles de millones de dólares a grandes empresas para que salden deudas contraídas en el exterior, muchas de las cuales estaban dolarizadas puesto que fueron las que más divisas compraron durante los últimos cuatro años. Recién a mediados del mes pasado el Banco Central dispuso que el 60% de la deuda externa declarada por las empresas debía ser cubierta con activos propios, para aligerar la presión sobre las divisas. 

La brecha, el origen de la expectativa devaluatoria

Martín Guzmán, uno de los pocos ministros que exhibe logros comprobados (cuando no el único), es en este momento quien lleva en el Gabinete económico el bastón de mariscal. El respaldo recibido de parte del Presidente en toda intervención pública legitima la conducción económica del discípulo de Stiglitz. Esta centralidad puede notarse en el viraje en la estrategia para achicar la brecha entre el dólar oficial y las cotizaciones bursátiles que le dan más protagonismo al ministro por sobre el presidente del BCRA. 

Acerca de las regulaciones a parte del circuito bursátil implementadas por Miguel Pesce que a todas luces no lograron tranquilizar las cotizaciones bursátiles (en sus versiones Contado Con Liquidación y MEP) ni revertir la pérdida de reservas, el ministro de Economía dice en un comunicado publicado esta semana que aquellas regulaciones redujeron la liquidez del mercado, haciéndolo más chico y por tanto más volátil. Ergo, la contramarcha propuesta por Guzmán consiste en flexibilizar las operatorias de los dólares financieros y licitar el mes que viene un bono por 750 millones de dólares, que por el momento tampoco han logrado revertir la tendencia alcista de la brecha que en cada jornada bate nuevos récords. Analistas sostienen que un desembolso del Fondo o una extensión de los swap con China podrían traer la calma que la economía necesita. De todas maneras, sectores vinculados a la renta financiera siguen siendo quienes determinan variables claves de la economía e imponen condiciones.

En esa brecha, la economía se juega su futuro, el peso su poder adquisitivo y Guzmán la cabeza

 

 

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