Cortar la cadena de contagio: el cuidado como “gesto afectivo”

Sociedad 18/09/2020 Por Miriam Campos
El cuidado y el compromiso comunitario se vuelven vital contra la pandemia pero tras el desgaste de los meses, quedaron también atravesados por la grieta política.
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"La salida ya no puede ser individual", dice la socióloga Sol Minoldo. - Foto: NA

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“Si esta pandemia nos agarraba hace 15 o 20 años, hubiera sido verdaderamente un aislamiento, verdaderamente mucho  más dramático”, dice Sol Minoldo, socióloga, investigadora del Conicet, comunicadora de ciencia, y ahora también, asesora del equipo sanitarista de Córdoba. “La conectividad a la que accedemos, cómo podemos comunicarnos, es algo a valorar en este confinamiento”, agrega.

Cuando se instaló la pandemia en el país, Minoldo empezó a analizar el efecto de la distribución de los costos materiales en estas circunstancias, medidas que tomaba el Gobierno como la regulación que impedía despedir personas durante la cuarentena, la prohibición de desalojos, la implementación del IFE y una serie de políticas sociales. En ese seguimiento fue viendo cómo esas primera estrategias que tuvieron un alto consenso, empezaron a mutar en “tensiones constantes”. 

“La duración de las medidas empezó a generar muchas más pérdidas de las que se esperaban desde un comienzo, y a poner en peligro, sobre todo, a pequeñas empresas, comerciantes, trabajadores. Pero en eso también, las grandes empresas que al principio estaban dispuestas a pagar una partecita del costo, empezaron a presionar para una mayor apertura. Y con los meses, avanzó un discurso muy anticuarentena, con lo de ‘la gente no da más’, que un poco confundía todos los actores en juego, de intereses, porque no es lo mismo”, cuenta la socióloga que desde hace varios meses trabaja junto a un grupo interdisciplinario de analistas e investigadores que -repartidos en todo el país- han logrado inferir con recomendaciones sobre la pandemia, en algunas decisiones estatales.  “Por supuesto que los efectos de la cuarentena no afectan a todos por igual ni las medidas que se toman pero la apertura, sin tener en cuenta las cuestiones sanitarias, tampoco.”, agrega Minoldo. 

Confinamiento, una bala de plata 

“Estos meses empezamos a tener una mirada mucho más integral de las situaciones que nos interpelan sobre cómo lidiar con la pandemia. Y eso nos llevó a percibir que las estrategias que el Gobierno y el Ministerio de Salud de la Nación eligieron seguir, en un principio, quizás eran las más razonables respecto a las tácticas que se conocían, pero con el paso de los meses, se quedaron un poco atascadas en una mirada dominada por la perspectiva médica y hospitalaria”, explica la investigadora y gráfica: “La estrategia de las restricciones, en el largo plazo se va desgastando y entonces, es como una bala de plata: hay que usarla de forma muy puntual, pero ahora tiene que ir acompañada de otras estrategias”. 

¿Cuáles estrategias, por ejemplo?

- Algo que es clave, fundamental, es la estrategia de la comunicación. Hacer campañas, de forma integral para que la gente adopte las medidas de cuidado. Hay que incorporarlas de la misma manera que se han hecho campañas para temas complejos: para que las personas no conduzcan después de haber consumido alcohol, que usen la seguridad cuando van a bordo de un vehículo o incluso alertas sobre el consumo de tabaco. Hay un montón de conocimiento en muchas áreas que funcionan al respecto, y acá hay una cuestión muy clave a enfatizar por el Gobierno y es el compromiso comunitario. 

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"La clave de esta circunstancia o tragedia es que la salida es forzosamente colectiva porque que otra persona no se cuide, impacta en las personas que sí se cuidan". Foto: gentileza

En esta etapa de la pandemia ¿Qué tan determinante es el compromiso comunitario?

- Ahí hay algo para explotar que es muy emocional y tiene que ver con transmitir que cuidarnos es realmente un gesto afectivo, es una manera de demostrar amor porque cuidarnos es, en realidad, cuidar al otro. Esto es muy concreto, cuando nos ponemos un barbijo estamos cuidando, como cualquier medida de protección que reduce la circulación viral. Estamos cuidando a esas personas que amamos y que si se enferman se pueden morir. Hay que enfatizar en eso, que ya no es una cuestión médica sino que tiene que ver con cuestiones sociales, emocionales, psicológicas.

¿Se puedo ahora construir consenso para hacer una cuarentena de fase 1?

-Una cuarentena fase 1 no puede ser voluntaria porque hay una cuestión clave que nos hace salir y es la necesidad de trabajar. Cuando tengo un trabajo la única forma de hacer una cuarentena fase 1, es renunciar y no podemos vivir sin un ingreso. Entonces, por eso es tan importante que la reglamente el Gobierno y que yo como trabajadora en relación de dependencia, adquiera el derecho de quedarme en casa, ahí respecto a los consensos, creo que la situación, tiene muchos matices. 

El cuidado y la grieta política

En esa línea pero llevado a lo político ¿cuánto incide la grieta en que la gente decida cuidarse?

-Es importante también quitarle al cuidado, la posibilidad de constituirse como un gesto antioficialista porque la necesidad de cuidarnos es fundamental, que sea una especie de consenso transpartidario. De alguna manera, las diferentes rupturas que estamos viendo en el arco político para afrontar la pandemia, atentan contra el cuidado porque las personas que no adhieran al partido que gobierna, podrían simplemente, como gesto o posición política, no cuidarse. Considerar que cuidarse es kirchnerista y eso es algo completamente equivocado. Entonces hay una gestión política de cómo queda simbolizado el cuidarse y las recomendaciones que da el Gobierno.

Entonces el cuidado, ¿está atravesado por el interés político?

-Evidentemente el Gobierno es el primer interesado en que los resultados de la gestión de la pandemia sean excelentes, que se enferme lo menos posible la gente, que el virus circule lo menos posible, que no sea necesario imponer restricciones y que haya menos muertos posibles, también. Esto es obviamente porque el Gobierno está a cargo, todo lo que pase es su responsabilidad y tendrá un costo político. Sin embargo, todo se complejiza porque acá el tema es que para la oposición, el fracaso del Gobierno puede ser capitalizada políticamente y eso es lo que tenemos que evitar porque si fuera así, y los medios acompañan una estrategia como esa, el cuidado queda como atravesado por la grieta y nos perdemos de una cuestión que es un bien común.

Tenemos entonces una disputa entre cuarentena y anticuarentena?

- Estos extremos lo que hacen es borrar los matices. Mostrar como si sólo hubiera dos opciones: anticuarentena o pro cuarentena, es desconocer que en el medio hay matices. No se trata de opciones dicotómicas, porque no hay solo dos alternativas, hay grados en los que se puede implementar una estrategia, hay formas en que una estrategia es más efectiva, más justa que otra y hay niveles en los que uno puede adherir. Hay circunstancias y toda esa complejidad se pierde cuando simplemente se trata de cuál es el partido con el que tengo más simpatía y entonces me posiciono ahí de forma automática, sin matices. Y eso es algo que nos está perjudicando mucho en la gestión de la pandemia. 

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"Hoy Córdoba está empezando a tener dificultades para contener un crecimiento exponencial", dice Minoldo. Foto: LNM / Javier Imaz

En cuanto lo local, ¿cómo le fue a Córdoba respecto a las estrategias?

-Córdoba tuvo un manejo inicialmente pionero de la pandemia y esta es una perspectiva que compartimos casi todo el equipo con el que trabajamos estos meses, porque para ser una ciudad tan poblada como lo es, el éxito que tuvo a diferencia de Buenos Aires, tuvo que ver con estrategias que adquirieron sin que las dictara la Nación. Estrategias que tuvieron que ver con una fuerte gestión de los brotes en presencia territorial, lo que conocimos como los cordones sanitarios, que implicaban agarrar una zona afectada y testear a todas las personas para encontrar quiénes eran los positivos y aislarlos y de esa manera se contuvieron muchísimos brotes, hasta julio, la estrategia cordobesa fue muy exitosa.

¿Qué falló en el camino?

-Cuando empezamos a flexibilizar como ya había transmisión comunitaria, empezamos a tener otra dinámica de contagio porque el mismo se esparce. Al haber más movilidad, las personas ya no contagian solamente en los sectores en los que viven, sino en cualquier parte de la ciudad, cuando esto ocurre, la estrategia usada en Córdoba, deja de ser efectiva. A partir de ahí empieza a ser más necesario una cuestión de seguimiento y acompañamiento telefónico y Córdoba empezó a quedarse chica en los recursos que tiene para esa segunda estrategia, en ese punto hay una responsabilidad que no es necesarimente de la Provincia y tiene que ver con que Nación debería reforzar en todas las regiones para el rastreo y seguimiento.

-¿Y ahora?

-Creo que hoy Córdoba está empezando a tener dificultades para contener un crecimiento exponencial. En muchos lugares estamos conviviendo con una flexibilización muy alta y no estamos contando con suficiente capacidad para estrategias de aislmiento selectivo. Por otro lado, Córdoba ha trabajado fuertemente en lo que es vigilancia epidemiológica pero no siempre los recursos se usaron de la forma más eficiente. El problema es que los test son un recurso finito y ahora se vienen tiempos en que vamos a necesitarlo muchísimos y puede ser que escaseen y ya no se pueda hacer esa vigilancia epidemiológica y es lo que nos preocupa.

¿Hay salida de la pandemia en este contexto?

Lo colectivo es la clave. La clave de esta circunstancia o tragedia es que la salida es forzosamente colectiva porque que otra persona no se cuide, impacta en las personas que sí se cuidan porque la circulación viral en primer lugar, cuando mayor es, más riesgo para todes, para los que se cuidan y los que no. 
Entonces no se trata del cuidado individual en sí, porque para cuidarse uno podría quedarse encerrada en casa todos los días, pero necesitamos interactuar y el que no se cuida, está exponiendo a quienes, por ejemplo, habitan el mismo espacio. Los vemos mucho con los jóvenes, que viven con sus padres. Entonces, el cuidado lo tenemos que entender como algo que ya no puede ser individual. La salida ya no puede ser individual. Estamos esperando el desarrollo de vacunas pero mientras tanto es como una pelea contra el tiempo, tenemos que tratar de sobrevivir todes, y de ayudar a que los demás también sobrevivan. 

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