Evita, la mujer y el mito, en voces de mujeres argentinas

Sociedad 24/07/2020 Por Flavio Colazo
Tres mujeres que dedicaron parte de sus producciones a la figura de Eva brindan sus impresiones en torno de su figura y reflexionan sobre su pervivencia e influencia para el colectivo femenino argentino.
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1 / 2 - "Poder Ver" (Autor: Alejandro Niz)

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Especial para La Nueva Mañana


26 de JULIO: ANIVERSARIO FALLECIMIENTO DE EVA DUARTE DE PERÓN

Cintia Mignone

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La periodista Cintia Mignone -historiascolaterales.blog.spot.com- se abocó a la figura de Eva Duarte de Perón dentro de la narrativa nacional.

Santa, Santa Evita

¿Cómo evolucionó la figura de Eva en quienes vieron en ella una suma de los valores positivos?

- La masa de desposeídos y desheredados recibieron la irrupción de Eva Perón en la vida política casi como un milagro. Y, en esa concepción, la elevaron a categoría de santa una vez muerta. 

Hasta 1955 la conmemoración de su fallecimiento implicaba innumerables actos oficiales, ¿qué pasó después?

- A partir de 1956 Eva fue recordada en la clandestinidad mientras su cuerpo era ultrajado y escondido. Su presencia, aun desde el recuerdo, era un poder inconmensurable. Luego fue bandera de los jóvenes revolucionarios. Y muchos años después como emblema de muchas mujeres, cuando el feminismo se masificó y tiñó de verde las calles argentinas. 

¿Por qué su vigencia a casi siete décadas de su fallecimiento? 

- Hay un sinnúmero de razones, desde lo estrictamente sentimental hasta lo profundamente político. Pero a estas alturas ya sabemos que los sentimientos son también políticos, y, claro, que lo personal es político.

¿Qué acogida tuvo (y tiene) dentro del colectivo feminista en Argentina?

- Eva dejó escrito en La razón de mi vida:  “…en las puertas del hogar termina la nación entera y comienzan otras leyes y otros derechos... la ley y el derecho del hombre... que muchas veces sólo es un amo y a veces también... dictador”.  Ella vio que la mujer ama de casa era “el único trabajador en el mundo que no conoce salario, ni garantía, ni respeto, ni límites de jornadas, ni domingos, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase... Todo eso —así lo hemos aprendido desde ‘chicas’— pertenece a la esfera del amor... ¡y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar... y entonces, todo pasa a ser “trabajo forzado”... obligaciones sin ningún derecho...! ¡Servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificios!. Evita lanzó una idea que lamentablemente no llegó a concretarse: una asignación mensual para mujeres desde el día de su matrimonio, que se incrementaría con la llegada de los hijos, la viudez u otras circunstancias y que se pagaría con los aportes de todos los trabajadores. Que una mujer sin galones de feminista, se pusiera al frente de la demanda fue casi una afrenta que muchas no perdonaron. Cierto sector del feminismo liberal, sin detenerse en marcas de época, impugna a Eva haber reforzado con algunas de sus acciones la dominación patriarcal. Las destinatarias de sus políticas y sus herederas, no. Porque entienden que la praxis peronista fue y es feminista. 


Lilia Lardone

Lilia Lardone
“20,25h, Quince mujeres hablan de Eva Perón” (2012 ed. Sudamericana.)  obra que compila voces femeninas. Lilia Lardone, su autora,  acercó a La Nueva Mañana algunas impresiones que le dejaron aquellos registros así como detalles en la confección del libro.

Un recuerdo. Una impresión

El día de la muerte de Eva Perón yo tenía 11 años. Estábamos en el cine con mamá. Cuando se suspendió la función y alguien dio la noticia. Mientras caminábamos hacia mi casa, me sorprendió ver que mamá lloraba en silencio. La escena quedó en mí como un enigma.

El nacimiento de un libro

Años después con Clelia Romanutti compartimos ese recuerdo de infancia: la conmoción popular por la muerte de una mujer única. Como escritora, sentí que  esa fecha - 26 de julio de 1952-, el día en que Eva Perón pasó a la inmortalidad, sería el disparador ideal para que sus contemporáneas dieran testimonio a través de sus propias historias. Me interesó reconstruir con esas voces, particulares y auténticas, una especie de radiografía de la condición femenina en aquellos años, en un país tan distinto al de hoy y a la vez… tan parecido en los antagonismos políticos. Me guió el deseo de escudriñar las pasiones y odios en la Argentina, en el mismo momento en que sucedían. 

La impronta de Eva, ayer y hoy

A mediados del siglo XX, cuando Eva Perón irrumpe en la escena política argentina apoderándose de la palabra para expresar su opinión y su pasión, las mujeres participaban escasamente en la vida pública. Sin embargo, fueron ellas las que se convirtieron en sus más fervientes admiradoras o detractoras, y los sentimientos más extremos atravesaron las discusiones familiares a lo largo de años... Tratamos (con Yaraví Durán) de localizar a mujeres de Córdoba, para conseguir una mirada desde el interior del país. No fue fácil: sesenta años después de la muerte, el tema aún era tabú, y escaseaban las testigos que se animaran a dar públicamente una opinión. Por fin aceptaron 15 mujeres: peronistas, radicales, conservadoras, de izquierda, apolíticas, mujeres urbanas y del ámbito rural.  Todas conservaban en su memoria, con claridad, la imagen de Eva Perón… La gran mayoría mostraron admiración por Eva y resaltaron su dedicación al trabajo, el entusiasmo, la fuerza para llegar a todos los rincones del país. Su voz en la radio: no solo tenía la palabra sino que la usaba de forma contundente, como una comunicadora sensacional. No faltó el recuerdo del envío de la emblemática máquina de coser, o la emoción que les produjo votar por primera vez… Y hasta las más enconadas adversarias admitieron que supo abrirse camino en medio de una sociedad de hombres fuertes y de poder. Por todas esas circunstancias, la figura de Eva Perón fue creciendo en la historia y se convirtió en emblema del derecho femenino a participar activamente en política, en el mundo del trabajo, en la educación. No detrás sino junto al hombre. No una sombra, sino una abanderada de las conquistas sociales.


María Seoane

Maria Seoane © gentileza
La coautora del libro Eva, esa mujer; a la vez que directora del largometraje Eva de la Argentina, María Seoane acercó estos pareceres en exclusiva para La Nueva Mañana 
 
¿Cómo modificó a  Argentina el fallecimiento de Eva Duarte de Perón, entonces y hasta  el presente?

- Ella fue tan amada por las mayorías populares; tan odiada por las minorías oligárquicas -entrelazadas en el poder militar, eclesial y terrateniente- que nunca murió. Ni para los trabajadores ni para sus enemigos. Porque ella representó, como el símbolo más perfecto, el corazón, el nervio político del peronismo que a partir de 1944 y especialmente a partir del 17 de octubre de 1945 comenzó con el diseño del Estado de Bienestar en la Argentina, marchando hacia el reparto del ingreso nacional equitativo para trabajadores y empresarios; es decir a cumplir el ideario de una patria libre, justa y soberana; ideario que Eva expresó muy bien: “donde hay una necesidad nace un derecho”, sobre todo cuando lideró la Fundación que realizó la tarea social más intensa de la historia nacional, mientras los trabajadores se organizaban en sindicatos y los empresarios nacionales compartían, con el respaldo del Estado, las mieles del desarrollo industrial. Eva era la heredera política natural de Perón. Su muerte interrumpió esa posibilidad. Tan odiada era que a partir de 1955, luego del golpe militar sangriento contra Perón, el secuestro de su cadáver, y el posterior entierro en Italia durante 17 años, fue la respuesta de esa oligarquía temerosa de su memoria en las clases populares. Fue imposible…, porque la resistencia peronista la tomó como bandera. Y durante los sesenta y setenta la juventud revolucionaria la tomó como guía para la acción política. Hasta que el cadáver de Evita no fue devuelto a Perón en 1972, esa exigencia nunca se detuvo. Eva fue y sigue siendo la guía espiritual más definida de la pasión del peronismo como movimiento popular y transformador.
 
¿De qué modo influyó en Perón el trágico destino de Eva?

 - La crisis económica a partir de 1952 dejó a Perón con los vínculos con el pueblo más debilitados para enfrentarla y para resistir las presiones del establishment. Eduardo Galeano definió: “Muerta Eva, el peronismo era un cuchillo sin filo”. Pero fue tan decisivo el ideario de Perón en la fundación de la Argentina moderna que ese movimiento -más o menos balbuceante- parece el más perdurable de nuestra historia con la trilogía de “justicia social, soberanía política e independencia económica”.
 
¿Una reflexión suya respecto al rol que juega la presencia de Eva en el imaginario colectivo de la mujer argentina?

- Evita es la primera mujer en llegar tan alto en la política argentina. Es la que organiza políticamente a las mujeres de su partido peronista. La que tiene el primer documento -Libreta Cívica 1- que habilita a las mujeres a votar a través de los derechos cívicos. Eva es la primera ciudadana en ese sentido ya que con su impulso se sanciona la ley del voto femenino. Eva desafía el rol doméstico de la mujer y lanza el ideario de esposa, madre, militante, trabajadora. Es la síntesis de la larga lucha de las mujeres por su transformación en protagonistas de su destino personal y político.
 
Algo visible hoy proveniente desde su figura…

- El mismo odio y temor a Eva que expresaban los sectores dominantes, las corporaciones económicas, es el que expresan ahora las corporaciones financieras y mediáticas contra Cristina Fernández de Kirchner. Los líderes populares no se borran con inventos judiciales -lawfare- ni tapas de diarios a repetición. La historia debería mostrarles que fue inútil.  

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"La Camisa" (Autor: Alejandro Niz)




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