Desesperado pedido del padre de periodista detenido en Bolivia

País 27/06/2020
El fotoperiodista se encontraba trabajando allí para una revista argentina y su padre pidió por carta al Presidente su repatriación. Facundo, además, está muy mal de salud.
Facundo Molares Schoenfeld foto gentileza Pagina 12
El fotoperiodista Facundo Molares Schoenfeld se encuentra detenido en Bolivia desde el 29 de noviembre. - Foto: Gentileza Página 12

Facundo Molares Schoenfeld es un fotoperiodista que está detenido en Bolivia desde el 29 de noviembre, cuando se encontraba trabajando para una revista argentina en plena protesta por la crisis política que se produjo en aquel país vecino. 

Su padre, Hugo Molares, envió este viernes una carta al presidente argentino Alberto Fernández, pidiendo por la repatriación del periodista y explicando la delicada situación de salud que vive.

“Señor Presidente, le pido respetuosamente que inicie alguna gestión para repatriar a mi hijo, apresado injustamente en una causa arbitraria que tiene motivación política y ninguna prueba en su contra”, dice la carta que Molares le envió con el apoyo de organismos de derechos humanos a Alberto Fernández.

Según contó, Facundo se encuentra muy mal de salud y su familia teme por su vida en el medio de la pandemia de coronavirus. “Debe ser repatriado de manera urgente para ser atendido”, afirma la carta dirigida al Presidente y firmada por organismos de derechos humanos, sindicatos y personas del ámbito de la política y la cultura. Además, el Papa Francisco pidió reportes de la situación del fotógrafo al obispo de la ciudad de El Alto, donde se encuentra el penal en el que está preso.

Según contó el diario Página 12, el fotoperiodista había llegado a Santa Cruz de la Sierra para cubrir las elecciones en octubre del año pasado y por una insuficiencia renal fue internado el 11 de noviembre en el hospital Japonés de dicha ciudad. El 12 su padre viajó a buscarlo y, una vez que identificó a Facundo, fue apresado junto a su compañera, con quien había viajado, en una comisaría en la que estuvieron detenidos 25 horas.

A Hugo y su mujer los liberaron bajo amenaza de muerte el día 14 por la madrugada, pero a Facundo, el 6 de diciembre, y sin orden judicial, lo llevaron al penal de Chonchocoro, donde todavía se encuentra con prisión preventiva por su presunta participación en el bloqueo de un puente. “A mí me dijeron que me convenía irme de Bolivia porque si nos quedábamos nos iban a masacrar”, recordó el padre.

Con respecto a la salud de Facundo en estos momentos, su padre comentó que “si bien de ánimo está estable, su salud física no está bien”. “Después de mucho esfuerzo y por medio de gestiones del abogado, de los organismos de derechos humanos y del consulado, logramos que se revea su situación médica en Chonchocoro y el médico de la cárcel dijo que necesitaba atención urgente y una revisión médica y oftalmológica, porque ha perdido casi por completo la visión del ojo derecho”, detalló. Sin embargo, esos estudios siguen pendientes y las autoridades del penal no quieren realizárselos.

La familia del fotoperiodista ha recibido muestras de solidaridad y adhesiones de todas partes del mundo. La CIDH, por ejemplo, interpeló a las autoridades bolivianas requiriendo información sobre la situación de Facundo y el Comité de Solidaridad Internacional y Lucha por la Paz (Cosi) se ha expedido en más de una oportunidad solicitando su libertad y repatriación. También han manifestado su solidaridad distintos organismos de derechos humanos nacionales, como Abuelas de Plaza de Mayo, APDH,  HIJOS, entre otros. 

Pero, además, el Papa Francisco "también está  preocupado y al tanto de la situación", afirmó Molares. Esta semana la familia recibió en Trevelin, la ciudad patagónica en la que viven, al obispo de la ciudad de Esquel que les acercó una carta de su par de El Alto boliviano, donde se encuentra la cárcel de Chonchocoro, explicando que por indicación del Papa había pedido un informe de la situación particular de Facundo. 

"Además del padre de Facundo, soy abogado y puedo decir que él es un preso político que está siendo utilizado por el gobierno de facto como un rehén", explicó Hugo Molares, que se desempeña como juez de Paz de Trevelin. 

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