Cecilia Poklepovic: “Sentí que me cortaron las piernas como a Maradona”

"Pokle", de Argentino Peñarol, es una de las tantas jugadoras que por el límite de edad que quiere imponer la Liga cordobesa en el femenino se quedarían sin jugar.
Poklepovic Peñarol
Poklepovic y la sonrisa que le genera jugar al fútbol en la Liga cordobesa. Foto: Jesica Pérez.

El número 000050 del carnet. Todo un símbolo. Refleja que María Cecilia Poklepovic está desde los inicios del fútbol femenino de la Liga cordobesa.

Por eso, cuando le dieron la noticia tuvo ganas de llorar. Y un sinfín de sensaciones ingratas la ametralló. Tristeza, bronca, impotencia, cansancio... 

“Me sentí muy mal, muy triste”, confiesa la defensora de Argentino Peñarol.

En su tono de voz es evidente esa sensación de angustia cuando relata los sinsabores que le provocó, y provoca, esta medida que impuso la Liga Cordobesa de establecer un límite de edad en el fútbol femenino.

Sin embargo, a pesar de aquel golpe cuando recibió la noticia que debido a sus 41 años no podía seguir jugando a lo que más ama, el fútbol, y competir junto a sus compañeras y amigas de La Peña, no se dejó caer. No la dejaron caer. Y como todas las jugadoras no se dan por vencidas y esperan que esta medida arbitraria pueda reverse.

“Soy una de las personas que le agarraría el límite de edad que quiere imponer la Liga. Tengo 41 años, soy del ’79. De todas las jugadoras, por lo que pude hablar con las chicas de los otros equipos, creo soy la más grande, exceptuando las arqueras”, comienza a relatarle ‘Pokle’ a LA NUEVA MAÑANA.

Poklepovic

La defensa central comenzó a jugar al fútbol a los 19 años, en fútbol sala, para la Facultad de Medicina. Recién llegaba a Córdoba desde su San Salvador de Jujuy natal. Por aquel entonces estudiaba para ser médica. Eran otros tiempos. Ahora está en segundo año de Ciencias Económicas. “Pegué un volantazo”, reconoce entre risas. 

En la ciudad universitaria comenzó esta pasión por la pelota, en el referido equipo de la Facultad de Medicina, y luego para la Facultad de Lenguas. Si, tal era su amor por jugar que se puso a estudiar idiomas, “porque en esa facultad entrenaban todo el año”, se sincera.20200413_192734[1]
Mientras jugaba ahí, el femenino de la Liga comenzó y una amiga la invitó a jugar a Almirante Brown de Malagueño. Fueron dos años en aquel equipo y pasó a Las Palmas, donde unos cinco años. Su pase, incluso, aún pertenece al club Azul del viejo camino a La Calera. Está, desde el año pasado, a préstamo en Peñarol.

 Y es en La Peña donde recibió esta mala noticia.

 “Fue un balde de agua fría cuando me enteré. No me esperaba una decisión así... Por mi edad, todos los años, cuando finaliza el año hago un balance. Me fijo cómo me siento físicamente, porque la idea mía de jugar en la Liga es hacerlo de manera competitiva y tengo que hacerlo con chicas de 20 años. Como me sentía bien físicamente, me dije de jugar un año más, entonces arranqué con todo la pretemporada, entrenando, y de pronto se empezó a hablar de este tema, nuestra DT (Mariana González) nos comentó que era muy probable que se de esta situación, que se terminó dando. Y sentí, literal, salvando las diferencias, como cuando a Maradona le cortaron las piernas”, expresa Poklepovic.

Y argumenta: “Me sentí muy mal, muy triste, porque una cosa es decidir retirarse o dejar la actividad por diferentes motivos, personales o físicos, y otra es que por un decreto o ley te obliguen a retirarte. Me sentí muy impotente. Fue una sensación fea, incómoda, de mucha tristeza. Amo el fútbol, amo jugar y creo que me siento físicamente en condiciones para seguir compitiendo, seguir jugando”.

Lo expresa fuerte: “¡Amo el fútbol!

Lo dice con claridad: “Estoy en condiciones de seguir compitiendo”.

Ella junto a tantas chicas más quieren ser escuchadas. Tienen una pasión, quieren jugar. ¿Tan difícil es entender?

20200227_183715[1]El fútbol femenino reclama y la Liga Cordobesa se niega a escuchar

“La Muralla”, como le suelen decir a Cecilia en Peñarol, se derrumbó en ese momento. Y quiso dejar todo. Así lo confiesa.

“Me sentía tan mal que quise dejar todo, y me tomé una semana sin ir a entrenar. Estaba triste. Pero siempre trato, en la vida, de ver las cosas positivas, y recibí el apoyo de mis compañeras de equipo, del cuerpo técnico, del club Peñarol, que también me llamaron. No me dejaron bajar los brazos. Como estábamos en la pelea y no había empezado el torneo, me dije que hasta que no me digan definitivamente que ya no puedo jugar más, hasta último momento, no voy a bajar los brazos. Volví a entrenar, sigo entrenando, con todas las pilas. El grupo de Peñarol es como una familia. Ellas me contuvieron mucho, Mariana, Coti (Constanza Guerra), el profe Rodrigo, me dieron fuerzas. Somos dos las que quedamos fuera del límite de edad en Peñarol y sentimos el apoyo. Agradecida porque ellas fueron un pilar para que no deje”, relata Ceci.

La otra futbolista que se quedaría afuera es la marcadora de punta Estefania Lambur.

La cuarentena a “Pokle” la agarró en Jujuy. Justo estaba de vacaciones de su trabajo y por eso está realizando sus labores desde su casa familiar. Aunque ella dice que apenas culmine esta situación desea regresar a Córdoba.

“Espero que me dejen terminar este jugando, vamos a seguir luchando. Ahora esperando si hay nueva resolución sobre el límite de edad. Todavía no me siento que estoy para retirarme. En cuarentena sigo entrenando, todavía no bajé los brazos”, afirma optimista.

- Si tuvieras la posibilidad de hablar con el presidente de la Liga cordobesa, ¿qué le dirías?

- Que nos escuche. Estas medidas fueron tomadas sin escuchar a las jugadoras. Nosotras no tenemos inferiores, lo único competitivo a nivel futbol once es la liga. Recién ahora se están armando las escuelitas. Todavía falta una estructura, una infraestructura para el femenino. Se sacó la obligatoriedad, y muchos de los clubes no tienen femenino, entonces hay menos espacios para que las mujeres puedan jugar... Poner un límite de edad deja afuera a muchas buenas jugadoras, que no tienen otra posibilidad u otro medio de hacerlo de manera competitiva... Leí algunas cosas y no escuché argumentos sólidos de la liga con respecto a esta imposición del límite de edad, no se entiende por eso desde las diferentes organizaciones pedimos que nos escuchen, que se arme una mesa de diálogo, que si se va a decidir por esto, no sea de manera arbitraria. Se debería fomentar las inferiores, Reserva en el femenino para que las niñas y adolescentes tengan diferentes espacios.

En sus inicios era una jugadora rústica. Fue aprendiendo. Amando el juego de manera progresiva. Le agarró el gusto. Se sintió parte. Se siente parte. Y con ese paso del tiempo fue observando los cambios que la disciplina tuvo. Sabe que dejará una posta. Una posta importante para las generaciones de mujeres que se asoman. Sin embargo, ella se quería, ella quiere, retirarse en la cancha, jugando, y no que un grupo de directivos a destiempo con el contexto le digan que ya no puede celebrar la vida dentro de un campo de juego.

 “Arranque jugando la liga desde sus inicios, y era todo a pulmón. Jugábamos en cancha de tierra donde hasta había vidrios, entrenábamos en espacios que los clubes daban y a veces eran sin luz, en horarios que los varones dejaban disponibles. Las más grandes queremos abrirles el camino a las más chicas. Para nosotras fue difícil competir, nos fue difícil encontrar el espacio, pero a medida que pasan los años se lograron cosas. Ahora vemos a padres llevando a nenas de diez años a un club y eso antes no pasaba. Nuestra generación para jugar al fútbol te tenías que escapar o hacerlo a escondidas. Peleamos por muchas cosas, por eso que te obliguen a dejar de jugar es triste”, cerró María Cecilia Poklepovic.Ceci Poklepovic

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