El día después de mañana en ficciones y reflexiones

Cultura 04/04/2020 Por Flavio Colazo
Dentro del mundo de las letras y la literatura además de textos que atienden a los episodios epidémicos y pandémicos también es posible encontrar varios sobre el tiempo posterior inmediato a las catástrofes.
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Jack London, Umberto Eco y José Saramago.

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Especial para La Nueva Mañana

Como en la anterior entrega (LNM 27/03/2020-Pandemias, letras y literatura) abordamos 3 textos  en los cuales es factible vislumbrar similitudes con los actuales tiempos o con los que puedan llegar una vez superada la situación actual.


…entonces no había osos por aquí… eran tan escasos… se pagaba dinero para verlos.

-¿Qué es el dinero, abuelo?

La peste escarlata. Jack London (1912)


London y la posterioridad primitiva

La peste escarlata (1912) describe un imaginario mundo post pandémico en el cual una minúscula cantidad de hombres han conseguido sobrevivir y procrear luego de una pandemia del año 2073. El héroe, James Howard Smith (octogenario profesor de letras) narra a sus nietos y a unos muchachitos las mudanzas comportamentales que nacieron durante la peste y su perpetuación posterior.

La decadencia y destrucción de la civilización ficcional comienzan con el quiebre absoluto del orden social. Dentro los comportamientos narrados destaca el de los éxodos masivos hacia el campo en busca de provisiones- mientras los cadáveres quedan abandonados en las calles (tal como está sucediendo en Ecuador en estos días). Esa multitud metropolitana en estampida actúa como una marabunta delincuencial y pestífera que asalta y usurpa a la vez que contagia a la población rural.  

La caída del sistema de energía eléctrica resulta un escollo insalvable en las metrópolis.  También en la novela dejan de operar los medios de transporte internacionales. Por otro lado Smith remarca la pérdida de moralidad y civilidad vertiginosa que provocó el suceso pandémico, y como muchos individuos  (Bill, el chofer, por ej.) detrás de un resentimiento proveniente de la opresión laboral, despliegan todo el potencial de su malevolencia innata sin contar con mecanismos sociales de represión para frenar su crueldad. El profesor relata sobre femicidios y comportamientos pedófilos  como aberraciones naturalizadas al pasar el tiempo y como conduce a la humanidad hacia un  primitivismo más moral que tecnológico.

El trastocamiento total de los sistemas económicos es otra de las consecuencias inmediatas post peste que narra la voz del héroe. A la vez Smith  ve que los jóvenes  solo respetan a quien los pueda dañar físicamente y a quienes creen que lo pueden hacer mediante artilugios sobrenaturales; les advierte sobre lo falaz de estos individuos y sus métodos;  pero avizora que la humanidad repetirá la historia: que los hombres terminaran, otra vez, trabajando para los poderosos, los armados y los brujos.

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Jack London. Foto: gentileza.



Saramago y los tiempos modernos

9 años después de Ensayo sobre la ceguera Saramago publicó Ensayo sobre la lucidez. Si bien ambos textos son novelas (romances, en portugués) el autor decidió jugar con los géneros literarios toda vez que el “Ensayo” lleva en sí mismo una invitación a la reflexión sobre el tema tratado en el texto.  Si con  su epidemia de ceguera el autor convocaba a pensar sobre los roles, vínculos y comportamientos personales y sociales durante una catástrofe sanitaria, en su “lucidez” nos invita a pensar sobre el arsenal de herramientas que dispone la ciudadanía a la hora de reclamar por una mejora en el orden político-económico establecido y la eficiencia de dichas herramientas a la hora de confrontar con el poder real.

Al igual que en el Ensayo anterior aquí los personajes son reconocibles por rasgos (físicos, funcionales, parentales, etc.) promoviendo en el lector una identificación inmediata. Saramago narra un tipo de rebelión planteada por la ciudadanía al poder político en aquella ciudad donde 4 años antes estallara la epidemia de ceguera. Un día de elecciones en una ciudad capital sin nombre la ciudadanía concurre en poca cantidad y vota mayoritariamente en blanco (75%). Las ausencias son justificadas debido al clima (un temporal extraordinario) pero no se comprenden los votos en blanco (con temporal, mejor no votar, razonan los políticos) desconcertados deciden llamar a otra elección. Esta vez el voto en blanco es del 83%. Allí comienza un descalabro descomunal a nivel institucional. De este modo Saramago expone las particularidades de este tipo de voto respecto a otras como la anulación o la inasistencia. El vacío de poder que provoca el voto en blanco trata de ser aprovechado por todos los partidos y por diversos sectores de poder. Surgen las ideas de complot y sabotaje. Hay planteos sobre si esto amerita el estado de excepción o  el estado de sitio, y se liberan todas las fuerzas represivas y coercitivas de los aparatos estatales y paraestatales. Más allá de la mitad de la novela aparecen  algunos personajes de la historia de la ceguera (entre ellos la heroína) Sin adelantar el final digamos que el autor  convoca a los lectores a reflexionar sobre un tipo de “epidemia política” surgida desde el poder con que cuenta la ciudadanía dentro del sistema democrático actual en una posteridad post- pandémica.

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José Saramago. Foto: gentileza.




Umberto Eco y el Medioevo

En el Ensayo La nueva edad media de 1972  el pensador bolognés discute interiormente si acaso no estamos transitando una época similar. 

Eco atiende 13 puntos comparativos. Aquí, dos de ellos. Uno: La inseguridad. Eco compara la necesidad del individuo medieval (en zonas boscosas, por ej.) de encontrar refugio seguro al oscurecer para evitar ser abordado por delincuentes… En muchos lugares hoy es exactamente igual, dice Eco. Y la gente se informa sobre zonas y horarios de peligro. También las guardias de seguridad de los mandatarios se han incrementado actualmente.

Otro punto, la guerra. Sobre esta dice: …en estos tiempos ya no se declara la guerra… prácticamente no se sabe si dos países están en estado de beligerancia o no… pero las tropas del imperio permanecen de guarnición en diversos territorios nacionales….; ejércitos multilingües… tentados a usar estas fuerzas para guerrear (o hacer política ) por cuenta propia.

Umberto Eco asume un trabajo de Roberto Vacca sobre si acaso la humanidad no se estuviera aproximando hacia una sociedad de características similares a las de la Edad Media.

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Umberto Eco. Foto: gentileza.



 

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