Fuerte incremento de merenderos en los barrios cordobeses

En el marco de la campaña nacional “Comer bien”, fueron relevados en Córdoba desde octubre unos 305 comedores que son impulsados por organizaciones sociales.
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“Hay mucha pobreza pero hay también mucho trabajo solidario y organizado que busca dar asistencia a las necesidades”, - asegura Jacinta Burijovich, vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales.

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Este viernes a las 15 se realizará la presentación en Pabellón Argentina de Ciudad Universitaria del Informe Preliminar de la Campaña “Comer Bien: con hambre no hay futuro”.

Dicha cruzada se lanzó en mayo en todo el país, impulsada por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa (CCC), en conjunto con otras organizaciones sociales e instituciones. 

En Córdoba, representantes del CTEP llevaron la inquietud al Consejo Social de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC, y el 22 de octubre se lanzó esta iniciativa sumando además a la Facultad de Artes (UNC), el Gremio de los Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (ADIUC), el Colegio de Profesionales en Servicio Social de la Provincia de Córdoba (CPSS), el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Córdoba y la Secretaría General de la FUC, entre otras entidades. Con el correr de las semanas también se sumó la Universidad Nacional de Villa María. 

Desde entonces, voluntarios recorrieron los barrios de la ciudad Capital y también algunos del interior provincial, llevando un cuestionario con el fin de recoger información para el abordaje integral de la problemática del hambre y la malnutrición en la Argentina.

Este trabajo permite geolocalizar cada uno de los merenderos y comedores barriales del país, para brindar herramientas que permitan desarrollar políticas estatales que garanticen a los niños y niñas el acceso a una alimentación diaria y saludable para su desarrollo y aprendizaje.

Una primera foto

“Lo interesante de este relevamiento, además de poner la prioridad en la cuestión alimentaria, es que también permite observar la organización solidaria que existe para la atención de esta problemática. De los comedores y merenderos que hemos relevado hasta ahora, más del 70% son sostenidos por organizaciones sociales, algunas con ayuda del Estado y otras no, pero claramente no alcanza la ayuda estatal que se recibe hasta el momento”, explica a La Nueva Mañana Jacinta Burijovich, vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales.

“En los 305 comedores que llegamos a relevar hasta el momento, hay al menos 2.300 personas que realizan un trabajo solidario para alimentar a unas 22.300 personas todos los días,  fundamentalmente son niños pero también hay adultos”, agrega. 

Los datos corresponden a un primer corte del trabajo que continuará en diciembre y enero y que espera tener datos concluyentes en los primeros meses del 2020. 

“Este trabajo nos da una primera foto, pero es evidente el esfuerzo solidario que está haciendo un conjunto muy importante de personas y organizaciones para paliar la problemática del hambre. Por eso es importante que los funcionarios estatales conozcan donde están asentados estos comedores, sean barrios o villas, con el objetivo que se haga una distribución más equitativa de los alimentos”, explica Burijovich.

Según la vicedecana, del informe preliminar surge que en algunos comedores “sólo comen guiso, otros sólo hidratos de carbono (fideos o arroz), muy pocos incorporan frutas y verduras, y otros pocos incluyen algo de carne como alitas de pollo, hígado o carne molida”.

“Nos sorprende la explosión de comedores y merenderos en los últimos tiempos. Las organizaciones sociales nos cuentan que en barrios donde hasta hace dos o tres años había dos merenderos, ahora hay más de 20. La misma demanda impulsó la apertura de más espacios. En este trabajo se puede ver cómo ha ido creciendo exponencialmente”, precisa. 

Aun así, la vicedecana  rescata: “Hay mucha pobreza pero hay también mucho trabajo solidario y organizado que busca dar asistencia a las necesidades”. 

Visibilizar la situación 

“En los últimos cuatro años hubo un incremento abrumador en la estrategia alimentaria dentro de los merenderos, comedores y copas de leche. Obviamente es en ese contexto que muchos de los movimientos sociales pugnaron porque se declarara la emergencia alimentaria en el país”, explica Marco Galán, docente e integrante del  Movimiento Carlos Mugica que forma parte del CTEP. 

“Una de las razones de hacer este registro es poder visibilizar esta red que han ido construyendo organizaciones comunitarias y populares. Por un lado puede ser una base de datos, pero al mismo tiempo, ´Comer Bien´ conforma un espacio de articulación, que permite discutir o trabajar en políticas que atienden la problemática del hambre con las administraciones nacionales, provinciales y municipales”, precisa Galán, al tiempo que asegura que muchas de las experiencias relevadas, no cuentan con ningún aporte estatal.

Pretendemos que estos datos puedan orientar la distribución de los recursos públicos de una forma mucho más equitativa, incluyendo aspectos de fortalecimiento más institucional de esos espacios. Es decir, más allá de satisfacer el derecho a la asistencia y a la alimentación, que puedan acceder a recursos públicos e impulsar actividades de promoción o capacitación”.

Asistidos por mujeres

Vanesa García, del Movimiento Evita (también parte integrante del CTEP), explica que la campaña “Comer Bien” fue una iniciativa de las organizaciones sociales junto al diputado Leonardo Grosso y que ahora se seguirá desarrollando como un complemento de la iniciativa del presidente Alberto Fernández “Argentina contra el Hambre”.

“Esta campaña es un diagnóstico de la situación real que atraviesa el país. En Córdoba, no existe un registro real de los merenderos y comedores que existen”, asegura Vanesa que aclara que muchos de estos 305 espacios relevados ya fueron ubicados en el mapa nacional que figura en la página oficial de la campaña.

“La particularidad que vemos en Córdoba es que muchos de los comedores y merenderos en los barrios tienen una infraestructura bastante precaria. Por eso pensamos por medio de los programas de la Economía Popular, cuyo acuerdo firmó hace algunos meses el gobernador Juan Schiaretti, trabajadores que desarrollan tareas de albañilería y que están organizados en diferentes movimientos, puedan ser la mano de obra para la mejora edilicia de estos comedores”, detalla la integrante del Movimiento Evita. 

Por otro lado, destaca un dato también relevante: en su mayoría son mujeres las que llevan adelante el trabajo comunitario en los comedores y merenderos cordobeses. “Por eso, también impulsamos que se revalorice ese trabajo de las compañeras y que sea reconocido por el Estado”, asevera.

“Nosotros venimos con una militancia de varios años y conocemos la realidad de lo que ocurre en los barrios de Córdoba. No nos sorprendimos de lo que encontramos en este relevamiento, pero sí nos emociona ver la voluntad de cada compañera en cada barrio que hacen de todo para poder poner un plato de comida o una taza de leche a los chicos y chicas, sabiendo que muchas veces es la única comida que tienen en todo el día”, asegura Vanesa.

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