Mario Bolatti: “Al último tiempo, ya no disfrutaba jugar al fútbol”

Deportes 18/10/2019 Por
Con 34 años, el volante no volverá a jugar profesionalmente. Está haciendo el curso de técnico y divide tiempos entre Córdoba y su La Para natal.
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1 / 4 - En Huracán tuvo un fútbol de alto vuelo y logró el reconocimiento nacional. - (Foto: NA)

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Poco se supo en general, y en profundidad, de la vida de Mario Bolatti, el “Gringo” de La Para, hoy sin actividad profesional con apenas 34 años, cuando por jerarquía y edad, tranquilamente podría seguir transitando caminos dentro del fútbol. Tras aquella salida no muy clara y polémica de Belgrano en 2017, a un paso por Boca Unidos en la B Nacional, a este presente realizando el curso de técnicos y sin desprenderse demasiado del fútbol, aunque dentro de una etapa de transición como él mismo la define. Es un caso particular, con un retiro joven teniendo en cuenta la cantidad de torneos que existen y con los sobrados casos de edad prolongada dentro del fútbol actual, a pesar de estar en vigencia. Su paso por Europa, Brasil y la Selección lo tendrían ubicado en un lugar privilegiado, pero él mismo elige este estilo de vida de perfil bajo y sin tanta exposición, producto de un carácter introvertido que le trajo tanto simpatías como distanciamientos.

Hoy la vida de Bolatti cuenta con otras prioridades, más familiares que deportivas, a pesar de que no quiere desentenderse del todo en el mundo de la pelota. En un diálogo con La Nueva Mañana rompió el silencio tras su último paso por Alberdi, además de tocar temas de su vida privada y también de la Selección Argentina, de la que todavía tiene recuerdos de aquel imprescindible gol a Uruguay en el Centenario de Montevideo.

Jugué un partido con los amigos de Atlas, del torneo Esquiú. Me convocó Sebastián Vezzani, quien hoy es mi compañero en el curso de DT. Con Vezzani compartimos Belgrano en la temporada 2004-05, quedó buena relación, así que tengo la posibilidad de ir a jugar para distenderme cuando quiera. Estoy agradecido”, contó Bolatti.

- ¿Te imaginás como entrenador en un futuro?

- El curso es muy bueno, voy a primer año, estoy interesado en incorporar conocimientos y me tiene obligado a no relajarme. No tengo decidido seguir ligado o no al mundo del fútbol, pero esto del curso es una linda herramienta.

- ¿Entonces al fútbol profesional no volvés más como jugador?

-Me aparté del fútbol por agotamiento mental. Al último tiempo ya no lo disfrutaba. Me cansaba, a veces lo sufría, así que la decisión se fue tomando sola, de manera natural. Ya estoy abocado a la par en otras actividades, de mi pueblo en La Para, con campos y en lo inmobiliario también. Soy muy apegado a la familia y a mis amigos, así que también aprovecho eso, después de muchos años de privaciones.

- El hecho de haber jugado al fútbol desde temprano, al jugador le hace perder cosas cotidianas. ¿En qué aspecto te sucedió?

- Cuando elegís tomar este rumbo tiene que dejar muchas cosas de lado, te perdés cosas, no existen los domingos y los fines de semana, sea para la familia o uno mismo. Es la etapa de crecimiento, de juventud y uno se aísla un poco. Futbolista voy a ser toda mi vida. Es un camino sacrificado, se pierden vivencias desde otro lado, deja de estar en el común de la gente con cosas que nadie sabe. Largas concentraciones, no existen las vacaciones casi y cuánto más uno progresa, más se da cuenta de que no tiene tiempo para nadie ni para nada. A veces es cansador, aguanté hasta donde más pude.

- ¿Te llamaron de Racing de Nueva Italia?

- Hubo contactos, es cierto, pero no me sentí motivado como antes. A esta altura uno ya mira otros detalles, el proyecto deportivo sobre todo, uno analiza todas las posibilidades. Al final no se dio, no me quejo, pero incidieron algunos factores.

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En la Selección hizo un gol histórico en Montevideo. Con la Albiceleste compartió con Maradona y Messi. (foto: NA)

Belgrano, una salida conflictiva

En su segundo ciclo en Belgrano, en 2017, ya con Leonardo Madelón de DT, al final de la pretemporada, Bolatti dejó de ser tenido en cuenta y comenzó a trabajar diferenciado. Las causas nunca fueron explicadas y en junio quedó en libertad de acción. Aún quedan algunas heridas.

- Al final nunca quedó muy en claro tu salida de Belgrano… ¿Te fuiste mal?

- ¿Vos qué opinás? ¿Que me fui bien?

- Y no, de hecho nunca se comunicó nada oficial. Parecía que tenías diferencias con el DT en ese entonces, Leonardo Madelón, y la dirigencia.

- Mirá, yo no soy polémico, pero está claro que no me fui bien. Estuve dolido pero ya no tengo rencor. Por la forma que me apartaron sin darme explicaciones, sin una comunicación o los motivos. Tengo que suponer que no era querido. Nunca fui conflictivo. Con Madelón arrancamos de cero apenas asumió y de repente estaba entrenando con la Reserva. Nadie me lo supo explicar, ni la dirigencia tampoco. Si hubiera tenido problemas con Pedro o con Juan, por decirlo de alguna manera, hubiera querido que me lo notifiquen. El DT tiene el derecho de elegir sus jugadores, son las reglas del juego, pero a mí nunca me dijeron ninguna razón de mi salida. Creo que no hubo tacto y no lo merecía.

- ¿Pediste hablar con alguien alguna vez?

- Sí y la verdad esperaba otra cosa de la dirigencia. Estuve en clubes grandes y sé cómo se manejan cunado hay algún conflicto. Acá se procedió de una manera muy rara. No me lo esperaba.

- ¿Volviste a la cancha?

- Fui el año pasado a un partido pero no me sentí cómodo. Una mezcla de nostalgia con frustración. Pero te repito que no tengo rencor. Sigo siendo hincha de Belgrano y algún día volveré, ya lo voy a superar. Sentí que a pesar de mi experiencia, me dieron la espalda. No soy de agraviar ni nada. Esta es la gente que hoy está a cargo del club, pero ellos no son Belgrano. No puedo meter a todos en la misma bolsa. Esperaba una respuesta que nunca me dieron.

- ¿Los hinchas te preguntan qué pasó o te piden que vuelvas?

- Mucha gente me ha preguntado, sí. Más en este momento delicado del equipo, espero que le encuentren la vuelta y puedan salir. Al respeto uno se lo gana en la cancha y los hinchas me reconocieron eso.

- Dio la sensación que con el paso de los años, perdiste motivación. Quizás al no lograr regularidad o por lesiones…

- Es que no podría hablarte de motivación o cómo pensaba diez años atrás. En Racing Club jugué todos los partidos hasta que me lesioné. Pasaba el tiempo y me empezó a doler más la lesión que venía arrastrando desde los 18 años, en el dedo de uno de mis pies. Uno va sufriendo golpes, se me fue incrementando el dolor y después decidí operarme. Estuve un tiempo largo inactivo. Me fui quedando sin movilidad en ese dedo, no aguantaba el dolor. Me tendría que haber operado de más joven pero en mi cabeza no existía la idea de parar un tiempo y no jugar.

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El “Gringo” lejos del profesionalismo, pero cerca de la redonda.

- ¿También en lo emocional te afectó?

- Puede ser, al sentirme lejos de mi gente, me pudo afectar. La cabeza soporta mucho pero tiene un límite. En mi caso, desde muy joven me fui de casa y a veces cuando estás lejos, un revés o algunos pormenores lógicos de la actividad me impactaban mucho. Al primer sobresalto ya querés estar en tu casa con tu gente. Tengo apego a mi pueblo, sentí el desarraigo. Y cuando las cosas no venían bien, extrañaba como nunca.

- Cambiamos de tema, ¿cómo te gustaría que jueguen tus equipos si te toca dirigir?

- Se aprende de todos los estilos y con todos los entrenadores. Elijo jugar con la pelota al pie, creo que si uno cuida la forma y genera chances tiene más chances de ganar. Depende de los elementos también. Igual lo importante es que el jugador se sienta cómodo. Me gusta estar equilibrado.

- ¿Algún DT te marcó en tu carrera?

- Todos te dejan algo. Rescato mucho el proceso de Ángel Cappa en Huracán, estuvimos a 10 minutos de ser campeones con un gran equipo que todavía se recuerda. Tenía palabras sencillas, la transmisión era directa y sabía llegarle al jugador con la idea. La forma de trabajar de Carlos Ramacciotti también me llegó mucho, hacía un buen laburo, con variantes.

- ¿También hubo malas experiencias?

- De todo. En Portugal tuve a Jesualdo Ferreira, quien tenía un carácter especial y no estaba acostumbrado a eso. En Fiorentina tuve a César Prandelli, quién después dirigió a la Selección de Italia. Era inteligente, muy táctico. También tuve a Sinisa Mihailovic, de quien la verdad no aprendí casi nada.

- ¿Y en Brasil?

- Estuve en Inter y Botafogo, la verdad es otro fútbol. Prevalece la técnica, uno levanta un ladrillo y sale un jugador. Es un fútbol más individual, son equipos más largos.

- ¿Qué sensación te genera ver a Diego Maradona en Gimnasia?

- Me pone contento. Es lindo verlo en pleno desempeño de lo que más ama. Lo veo haciendo lo que le gusta y lo disfruta. A quienes lo tuvimos como entrenador, eso nos pone feliz por él. Estadio a donde va, partido a partido, recibe un homenaje por todo lo que le regaló al fútbol. Es un maestro.

- Ser dirigido por él, será un tesoro imborrable para vos.

- Inolvidable, cumplí el sueño de estar en la Selección y de jugar un mundial. Y no solo el hecho de ver a Diego, sino también de compartir cancha y vestuario con Lionel Messi, Carlos Tévez, jugadores con mucho talento que uno admiraba. Etapa increíble de mi carrera.

- ¿Te imaginás siendo DT de un equipo o trabajando en el campo, en el futuro?

- La verdad no sé qué va a pasar (risas). Me preparo para todo, son etapas de transición. No me imagino nada, estoy en Córdoba ahora haciendo el curso de DT pero me vengo a La Para a pasar un par de días. Es mi cable a tierra. No sé si trabajaré relacionado al campo o donde, pero me mantiene activo pensar en todo esto. Todo esto es gradual, cada recambio al tiempo, te va a dar frutos.

 

 

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