El factor dólar: recetas de elecciones para mantener la "pax cambiaria"

Ed Impresa - Política / Economía 02/08/2019 Por Facundo Piai
Una leve suba de la cotización del dolar amenazó la estabilidad. Controlaron el tipo de cambio para que no afecte la performance electoral del oficialismo en las Paso.
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Todo parece indicar que la discusión no es si habrá o no una nueva devaluación, sino cuándo y de qué magnitud será. Foto: Archivo

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Especial para La Nueva Mañana

INFLACIÓN, DÓLARES Y LELIQ

Desde que la actual gestión nacional arribó a la Rosada a fines del 2015 implementaron una serie de políticas que viraron el rumbo neodesarrollista que había tomado el país luego de la crisis del 2001. La apertura del comercio internacional, la desregulación del mercado de cambios y del sector financiero, más una visión monetarista de la inflación que explica el achicamiento de la base monetaria y la reducción del gasto fiscal primario, son algunas de las políticas que marcan el rumbo económico. Las cuales pueden resumirse en monetarismo y fe en la mano mágica del mercado.

Una de las primeras medidas de Cambiemos, junto con el abandono del control cambiario, fue estirar de 30 días a cinco años el plazo que tenían las acopiadoras de granos para liquidar las divisas producto del intercambio comercial en el mercado único de cambios; para luego, directamente, abolir el plazo de liquidación de divisas, mediante el decreto 893/2017. De este modo, las exportadoras de cereales no tienen límite temporal para liquidar las divisas. En consecuencia, Cargill, Bunge, AGD o Vicentin, por mencionar las que más granos y subproductos de soja despachan, tienen mayor margen para especular.

A todo esto, según información del Centro de Exportadores de Cereales, durante el primer semestre del año, las acopiadoras de granos liquidaron por U$D 10.718.584.145. La liquidación más baja de un primer semestre de la gestión de Mauricio Macri. Para encontrarnos con un desembolso más bajo que el acumulado hasta el 30 de junio de este año, debemos retrotraernos al primer semestre del año 2010. La baja liquidación se produce en un contexto de bonanza para el campo argentino, puesto que la campaña 2018/2019 mostró un crecimiento de área sembrada y un volumen de producción de commodities histórico, con exportaciones valuadas en más de 25 mil millones de dólares. La evidencia empírica da cuenta que, parte de las amenazas a la estabilidad del tipo de cambio, responden a las consecuencias del decreto 893/2017 que buscaba “mejorar la previsibilidad financiera”, pero posibilita la especulación de un sector clave para el cual la cotización de la divisa siempre es insuficiente.

La evidencia empírica da cuenta que, parte de las amenazas a la estabilidad del tipo de cambio, responden a las consecuencias del decreto 893/2017 que buscaba “mejorar la previsibilidad financiera”, pero posibilita la especulación de un sector clave para el cual la cotización de la divisa siempre es insuficiente.

Asimismo, otra política del Gobierno que genera presiones sobre el tipo de cambio tiene que ver con la Resolución 1-E/2017 que eliminó toda regulación frente a los fondos especulativos globales al modificar el artículo que sentenciaba que los fondos que ingresaban debían permanecer un plazo mínimo de 120 días, “antes de ser transferidos fuera del mercado local de cambios”. Por el contrario, la normativa vigente garantiza el ingreso y salida irrestricta de los capitales especulativos. Tampoco podemos dejar de lado que, en nuestro país, el dólar no es solo un instrumento de pago internacional. Por el deterioro del valor del peso, y la larga historia hiperinflacionaria, la moneda norteamericana es también resguardo de valor para los ahorristas.

En efecto, tenemos un problema estructural, la restricción externa. Esto significa que las exportaciones (principalmente commodities) no generan los dólares que la economía necesita para funcionar correctamente. A una extranjerización económica importante se le suma la ley de inversiones extranjeras que permite al capital foráneo girar a sus casas matrices la cantidad de divisas que quiera en el momento que lo desee. En este estado de situación el Gobierno desregula el mercado de cambio y el control de capitales especulativos. Es decir, en un coto reducido, hay muchos cazadores en busca de las preciadas divisas.

Por otro lado, para “secar la plaza de pesos”, achicar la cantidad de circulante y reducir así la inflación, puesto que según sus libros los aumentos de los precios responden a un exceso de liquidez, desde el Central elevan los retornos de las Letras de Liquidez (Leliq). Estas letras emitidas por la máxima autoridad monetaria, a la cual solo pueden acceder los bancos, buscan regular la cantidad de pesos circulante y determinan la referencia de la tasa bancaria. En efecto, el interés anual de las Leliq fija la tasa que los bancos pagan a los ahorristas por disponer de su dinero.

Así, el stock de letras se acumula, superando el billón de pesos, y desde el Central buscan denodadamente la renovación constante de este instrumento, puesto que la liquidación de estos activos tendría repercusiones en la base monetaria, expandiendo la misma, justamente lo que pretenden evitar a toda costa. Sin embargo, a pesar del esfuerzo monetario, la inflación persiste elevada durante todo el ciclo Macri.

Otro rasgo que caracteriza a la actual gestión es la fuga de capitales. De acuerdo al Balance Cambiario del BCRA, en el primer semestre del corriente año se fugaron más de 10 mil millones de dólares. En lo que va de gestión, la “formación de activos externos del sector privado no financiero”, como se conoce técnicamente a la fuga, ya supera los U$D 70 mil millones. Entonces, para aligerar la presión sobre la divisa, el Gobierno también echa mano de la tasa de las Leliqs, que llegaron recientemente a un retorno de 60% anual. Así busca la renovación de los más de un billón de pesos que forman el stock de plazo fijo y evita que se dirijan hacia el dólar.

De este modo, en la medida en que el Central siga desalentando una marea verde mayor, subiendo la tasa de Leliq, interviniendo en el mercado futuro y liquidando las reservas internacionales que dispone, es de esperar que las elecciones se celebren en un contexto de relativa pax cambiaria. Sin embargo, las tasas bancarias elevadas paralizan el crédito para el consumo y la producción, siendo uno de los factores que explican la recesión económica. Por otro lado, las estadísticas del Mercado a Término de Rosario (Rofex) avizoran un dólar a $54 a fin de año. Así, todo parece indicar que la discusión no es si habrá o no una nueva devaluación, sino cuándo y de qué magnitud será.

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