Elecciones 2019: Cambiemos y el enigma Lousteau

Política / Economía 01/03/2019 Por
Fue ministro de Economía de Cristina, embajador en EEUU de Macri y el único que puso en jaque al macrismo en Capital Federal. Un sector de la UCR lo impulsa como candidato a Presidente.
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(Foto: NA)

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Especial para La Nueva Mañana

Los datos que salen del comando de campaña de Cambiemos muestran un escenario alentador para los dirigentes que se mueven fuera de la grieta. Las últimas mediciones que llegaron al despacho del jefe de Gabinete, Marcos Peña, muestran que Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner tienen una valoración similar en términos de imagen: 36% de imagen positiva y 60% de imagen negativa.

La decisión de ir por la reelección de un presidente que luego de tres años de gobierno acumula un 60% de imagen negativa es un riesgo que el oficialismo está dispuesto a tomar. Por lo menos por ahora. Pero lo cierto es que la crisis económica y la inoperancia en la gestión hacen que una porción del voto de Cambiemos se vuelva blando. Ahí pesca el salteño Alfredo Olmedo con su discurso punitivista y machista y ahí irá a pescar también Martín Lousteau en caso que decida confirmar su precandidatura a Presidente.

Para Florencia Filidoro, de la consultora Reyes Filidoro, “tanto Lousteau como Olmedo funcionan como candidatos satélites que en un hipotético ballotage aportarán casi el 100% de sus votos a Mauricio Macri”. Desde el radicalismo, fuera de micrófono, sostienen que “el impulso de la candidatura de Lousteau por parte de Ricardo Alfonsín y de otros radicales tiene dos objetivos claros: subir el precio de ese sector del radicalismo a la hora de negociar y contener a un sector de la UCR que está disconforme con el gobierno de Macri”.

Filidoro explica: “Al gobierno le interesa tener este tipo de candidatos satelitales para ampliar su techo. Si se queda con su propia candidatura a la hora de ir a una segunda vuelta sólo podrán comer un poquito del voto del sector que hoy encabeza Sergio Massa”.

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La posible candidatura de Lousteau tanto en una interna de Cambiemos o por fuera con su propio espacio político funcionará como una colectora de Mauricio Macri con el único fin de elevar su techo electoral.”



Si bien los números muestran que existe, desde lo netamente matemático, espacio para el surgimiento de una tercera fuerza o de un tercer candidato que se apropie de un tercio de los votos el tiempo que falta para la Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) atenta contra esa posibilidad. Así las cosas la instalación de Lousteau a nivel nacional se hace casi imposible. A menos de cuatro meses de las PASO y con el periodo de marzo a junio como el único potable para realizar una campaña efectiva elevar los índices de conocimiento de los candidatos aún no instalados es una verdadera misión imposible.

Lousteau puede crecer, pero el temas es cuánto. El mes clave es marzo que es cuando la gente ya vuelve de sus vacaciones y se enfoca en el año. Ni el de Olmedo ni el de Lousteau son nombres que la gente tenga en la cabeza, no son líderes, no surgen como una opción espontánea para la gente. Entonces en tres meses se tienen que instalar y eso es difícil”, explica la consultora.

En ese contexto nadie piensa seriamente, por más que lo diga públicamente, que Lousteau le pude ganar una interna al Presidente. Con este panorama, la posible candidatura de Lousteau tanto en una interna de Cambiemos o por fuera con su propio espacio político funcionará como una colectora de Mauricio Macri con el único fin de elevar su techo electoral.

Desde el radicalismo porteño, el sector más alejado de Mauricio Macri en la actualidad, tratan de ver más allá de 2019. La apuesta, dicen, es a largo plazo. Creen que Lousteau se convertirá en el hombre fuerte de la UCR dentro de no muchos años. En ese contexto sueñan con que recorra el mismo camino que atravesaron Fernando De la Rúa y Mauricio Macri. Primero alcalde de Buenos Aires, luego Presidente de la Nación.

“El impulso de la candidatura de Lousteau por parte de Ricardo Alfonsín y de otros radicales tiene dos objetivos claros: subir el precio de ese sector del radicalismo a la hora de negociar y contener a un sector de la UCR que está disconforme con el gobierno de Macri”.

Si bien la apuesta es ambiciosa y lejana el objetivo parte de una primera base sólida. El exministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner tiene un alto grado de conocimiento en la Ciudad de Buenos Aires y es el único con chances reales de dar una batalla electoral pareja en el distrito que el PRO gobierna hace 12 años. En las elecciones a jefe de Gobierno en 2015 Lousteau obtuvo el 25,5% de los votos superando al kirchnerismo que sumó el 21,9. Ambos quedaron lejos, en esa primera vuelta de Cambiemos que cosechó el 45,6%. En la segunda vuelta el oficialismo porteño se impuso ante la fuerza que encabezaba Martín Lousteau con el 51,6% de los votos contra el 48,4% de los votos. A esa exigua diferencia se aferran las ilusiones de la UCR de convertir a Martín Lousteau en un candidato a nacional luego de las elecciones del 2019.

Mientras tanto las amenazas de ruptura y de supuestas apuestas presidenciales sólo tienen que ver con las negociaciones internas en las que sumergirá la alianza de gobierno desde marzo hasta el cierre de listas. Allí no sólo se definirán los lugares en cada boleta sino también se prometerán puestos en los futuros gabinetes. Queda claro que las supuestas fisuras en Cambiemos, ya sea que tengan como protagonistas a Lousteau y la UCR Capital o al ARI de Elisa Carrió, tienen como único fin la contención de un electorado desencantado y la construcción de una mayoría que buscarán plasmar en la segunda vuelta electoral de las elecciones presidenciales.

 

 

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