El impacto de una fecha trascendental en la Argentina de Milei

La trascendencia histórica de sucesos un 11 de septiembre (11-S) han vuelto a la fecha icónica. Tres acontecimientos históricos se vinculan directamente con la actualidad de la Argentina gobernada por Milei.
Opinión12/09/2026Flavio ColazoFlavio Colazo
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Javier Milei usó la IA para simular una conversación con Domingo F. Sarmiento el Día del Maestro. Imagen captura de pantalla

11-S en Argentina. Sarmiento, la educación y las pruebas PISA.

El 11 de septiembre, en nuestro país, se celebra el Día del Maestro. La fecha alude a la conmemoración del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, quien en su momento se ocupó de instalar numerosos establecimientos educativos a lo largo y ancho del extenso territorio nacional. Esta decisión del sanjuanino correspondió a su visión de considerar a la educación como el factor primordial para la construcción de una Nación/Estado que estuviera a la altura de las principales naciones europeas y de los EE.UU. Hoy a 138 años del fallecimiento del autor del Facundo el estado de la educación –que fuera su gran obsesión de estadista- muestra el mayor deplorable estado posible como consecuencia de la profundización en las políticas de desatención en el área. Los recientes resultados de Argentina las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, impulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos –OCDE-), que miden el nivel educativo en numerosas naciones, han sido calamitosos y vergonzantes –ocupando el puesto 75 entre 91 países (y puesto 8 -de 13- en la Región)-. También fueron desastrosos los resultados de algunos países tradicionalmente fuertes en los niveles educativos como Francia o España –por eso el gobierno de Milei ha tratado de aplicar una generalización en el deterioro educativo; como quien dice: “mal de muchos, consuelo de tontos”-. Destaca que en los países europeos nombrados los malos resultados en las PISA ocuparan los principales títulos –con letra de molde- de los más grandes periódicos, y fueran noticia central en los grandes medios audiovisuales y en redes. Como contracara de esto en Argentina los grandes medios apenas si le han prestado alguna mínima atención al tema; mientras que el presidente Milei el mismo día 11 -en su discurso conmemorativo de la fecha-  comparó su actual desempeño como presidente con el del mismísimo Sarmiento. Pero estas –siendo amable- desmesuradas comparaciones ya no asombran (toda vez que el mismo Milei el 17 de agosto se comparó con San Martín). Hoy seguramente no extrañaría que Milei en el Día del Arquero (su puesto como jugador de fútbol) se comparara con el “Dibu” Martínez o el “Pato” Fillol. Al decir popular: “de sueños vive el chancho, pensado que es mariposa…”. Un dato de primer orden que arrojaron las recientes pruebas PISA fue que los mejores logros los obtuvieron los países asiáticos (Pekín, Shanghái, Jiangsu, Zhejiang, Singapur, Macao (China), Taiwán, Japón y Corea). En Occidente destacaron Estonia, y el Reino Unido.

11-S de Chile (y la visita de Milei).

El 11-S, en 1973, en el país trasandino tuvo lugar un golpe de Estado llevado adelante por las FF.AA. -comandadas por el sanguinario dictador Augusto Pinochet-. Ese día se bombardeó la sede de gobierno chilena (Casa de la Moneda) –quizás inspirado en el bombardeo de la aeronáutica marina argentina en 1955 sobre la Plaza de Mayo- y fue asesinado el presidente democrático en ejercicio, Salvador Allende. Desde ese día la dictadura implantó en Chile un plan económico brutal –llevado adelante por los “Chicago boys”- que sumergió en la pobreza a más del 70% de la población-. El avance y la implantación definitiva de dicho plan económico se realizaron a sangre y fuego. Pinochet dejó el Poder Ejecutivo en 1990 –pero el nefasto poder residual del plan económico (que implica, por ejemplo,  grandes debilidades en salud y educación pública) perdura hasta el día de hoy-. Durante 36 años, con claros y oscuros –y más allá del aspecto económico -, Chile ha consolidado su sistema democrático de gobierno, asumiéndolo como un valor de primerísimo orden socio/político. En este marco es que sonaron imprudentes – y, quizás, para la gran mayoría del pueblo chileno, insultantes- las palabras pronunciadas en su visita al país trasandino, el pasado jueves 3 de septiembre, por el presidente argentino Javier Milei, quien reivindicó al golpe de Estado de 1973 aduciendo que de ese modo Chile se había librado de un gobierno Socialista (electo democráticamente). Las repercusiones de sus palabras no han sido de gran magnitud solamente porque Kast –el presidente chileno- concuerda con lo dicho por Milei, pero cuidándose de no expresarlo de modo público y altisonantemente. Como sea, las expresiones de Milei -en referencia a la reivindicación del golpe de Estado acontecido en Chile- lo que sí traen es preocupación hasta Argentina; porque demuestra que él –Milei-, en pos de mantener un plan económico de empobrecimiento para la gran mayoría –y de enriquecimiento ilimitado para una ínfima minoría-, justifica cualquier procedimiento. Pues bien, al decir de la canción: “Quien quiera oír, que oiga”.

 11-S en EE.UU. El día que cambió el mundo.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial el mundo occidental pareció conformar un sistema promisorio que permitiría a sus poblaciones gozar de un buen vivir –que se dio en llamar “estado de bienestar”-. Pero el 11-S de hace 25 años atrás en EE.UU. tuvo lugar un ataque masivo perpetrado por una organización  terrorista (Al Qaeda) cuyo estrago mayor fue el de impactar dos aviones de pasajeros de gran porte contra las mundialmente conocidas Torres Gemelas (Twin Towers), en la ciudad de Nueva York. Fue a partir de ese momento en que el “Mundo de Disney” –el tan declamado “Estado de bienestar”- en que vivía una gran mayoría de países de Occidente comenzó a debilitarse a paso firme hasta llegar al actual presente plagado de malestares, incertidumbres, insatisfacciones y miedo. Se puede pensar así porque todo lo que sobrevino como consecuencia de las represalias que decidió asumir EE.UU. para vengar el ataque fue un encadenamiento de avances en tecnologías destinadas a la destrucción y una serie ininterrumpida de corrimientos de los límites morales y éticos –en el plano militar y en la sociedad toda-; y un avance infinito de las justificaciones para asumir las más brutales acciones en nombre de cualquier causa adoptada por los grandes poderes mundiales. No es desatinado el pensar que aquel 11-S en EE.UU. se puede tomar como el mojón inicial del gran estado de catástrofe actual, sobre todo del mundo occidental –guerras por doquier, genocidios varios, y tensiones inmensas entre quienes tienen el poder nuclear como destruir al planeta-. Asombra y asusta el pensar que desde entonces -11-S del 2001- pasaron desde las destrucciones de países como Iraq (con el falso motivo de inexistentes armas químicas) y Libia, pasando por la llegada al poder de presidentes como Trump, Milei, o Boris Johnson (entre varios más del tipo), y llegando hasta espantos como el genocidio en Gaza, los bombarderas incesantes sobre Irán –y el resto de Medio Oriente-. Quizás en futuro, sin temor a errar por mucho,  podría denominarse al 11-S de EE.UU. como: El día del principio del fin de los buenos tiempos.

Apostillas de cierre: semana desastrosa para Milei. La potencia destructiva de la IA. 

Todo estuvo mal para el gobierno de Milei durante la semana. Primero llegaron las encuestas -de la consultora Ad Hoc, que se dedica a medir el pulso de las redes sociales-  sobre los resultados del intento de instalación –y apropiación- del tema Malvinas. Ya el martes 8 –poquitos días después de la cadena nacional- se conoció que la caída en redes del tema fue de un 78%. Pareciera que el “humo” de la “malvinización repentina” de Milei se disipó muy rápidamente. Luego, el jueves 10 en el poder legislativo la administración encajó una nueva jornada que hizo trizas sus pretensiones –en discapacidad y en endeudados-. A tal punto que, como para intentar disimular, tuvo que terminar votando junto al peronismo. Ese mismo día se supo que la inflación –de diseño- no logra bajar más que simbólicamente: 1,7%. Pero la inflación núcleo continúa clavada en 1,8% -. En ocho meses de 2026 va en 23,5% -y la interanual en 33,5%-. Como cierre hemos dejado el comentario del anuncio de uno de los principales investigadores tecnológicos (Jacob Coxon) que trabajó –hasta algunos días atrás- en una de las mayores empresas de IA (Anthropic). Pues bien, este reconocido investigador decidió renunciar a su trabajo advirtiendo que de continuar los avances de las empresas en la evolución de la IA -al ritmo actual- esta podría acabar con la especie humana en poco tiempo (quizás antes del 2030). Preocupantemente muchos colegas –igualmente prestigiosos- han salido a respaldar las expresiones de Coxon. La advertencia es de susto; pero la pregunta es: ¿Habrá algunos de quienes pueden frenar el avance de la IA que tomará en serio esta advertencia? ¿O habrá que pensar seriamente en aquello de que hay que “… comer torta, que la vida es corta”? Una pronta respuesta a este interrogante no vendría nada mal.

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