Desesperación de Milei para no perder poder y frenar futuras condenas judiciales

El presidente ha asumido durante los últimos días escandalosos actos de sumisión ante todos los poderes, y en todos los ámbitos, a fin de mejorar su comprometida situación.
Opinión11/07/2026Flavio ColazoFlavio Colazo

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Javier Milei encabezó el acto del 9 de Julio en Tucumán. Foto Nueva Rioja

Sacándose el lazo con la pata.

La frase popular campera hace referencia al intento de un individuo de zafarse de las responsabilidades que le son propias. Y dicha expresión podría resultar apropiada para describir las acciones y los pronunciamientos que el presidente argentino –Milei- ha asumido durante los recientes pasados días. En virtud de lo actuado por el poder judicial y por parte del poder político no se puede decir que esté fracasando en el intento de zafar de las ataduras que por momentos dan la impresión de empezar a estar ahorcándolo.

Adorni. Un entregado a cambio de impunidad.

Cuando durante el mes de junio viajaron a París juntos los jueces Mahiques y Lijo comenzó a sobrevolar, en los ámbitos políticos y mediáticos, la sospecha de un “entendimiento” entre ambos -en lo referente a ciertas causas y ciertos “otros asuntos” vinculados con el gobierno de Milei-. Pasados varios días ya se hicieron visibles los frutos de aquel contacto en Francia. Lo que se ha visto, desde la expulsión del “apestado” Manuel Adorni hasta el momento presente,  es que hoy, luego del retorno de los magistrados al país,  Milei ha conseguido librarse bastante –valga el juego de palabras- de la causa que más lo afecta: $LIBRA.  Claro que en paralelo el juez de la causa -$LIBRA-, Martínez De Giorgi, se encontró con la grata novedad del nombramiento definitivo, como nueva jueza federal, de su esposa, Ana María Cristina Juan. Como quien dice, cosas van, cosas vienen.

El fin de la “noticia Adorni”.

Otro aspecto llamativo es que de un día para otro los medios de información dejaron de mostrar novedades escandalosas de los obscenos gastos del ex jefe de gabinete. Esto se debe a dos motivos: la cesión a Clarín de Telefónica y la voluntad del poder judicial de no quedar responsabilizado por la salida de un jefe de gabinete. Entonces, luego de la entrega de recibido el premio (Telefónica) súbitamente, los medios hegemónicos dejaron de presentar en sus plataformas ningún “nuevo gasto obsceno” de Adorni. Esto por un lado. Pero por otro también es cierto que –como se sabe- las noticias sobre los “consumos postergados” del “expulsado” Adorni surgían mediante filtraciones, cuidadosamente administradas, hacia el periodismo, desde fuentes judiciales que parecían advertirle cotidianamente a Milei y sus íntimos que hay muchísimo más material sobre los gastos de Adorni, y que el goteo de filtraciones hacia el periodismo no iba a cesar hasta que no se lo sacaran de encima; como diciéndole al presidente: no iba a ser el poder judicial el que quede marcado por “cargarse” al funcionario más importante –en virtud del cargo (jefe de gabinete) de un gobierno democrático.

Nuevos “Adornis” en el horizonte.

Ahora el gobierno de Milei, con Adorni y $LIBRA fuera de escena, se encuentra con que hay dos nuevos frentes de corrupción –en pleno desarrollo- que podrían tomar ribetes de escándalos. Uno es en el ámbito del ministerio de salud –posiblemente donde los negociados espurios tengan mayor volumen- tras la designación de Rodrigo Sbarra como viceministro. El nuevo funcionario es famoso porque cuando prestó servicios al gobierno de Mauricio Macri se olvidó 10mil dólares en su despacho. Al mismo tiempo también experimentó un fortísimo incremento patrimonial. El otro tema que comienza a desvelar al gobierno de Milei es el de los desmanejos –altamente sospechados de corrupción- en el caso de OSPRERA (la obra social de los peones rurales). Ya un socio de Martín Menem –Sergio Aguirre- está embargado y citado a indagatoria por corrupción en este caso. Ante esta nueva perspectiva de escándalos de corrupción en ciernes los hermanos Milei podrían estar pensando –con razón- puertas adentro: Pero, che, no salimos de una para ya entrar en otra.

Actos y festejos por las (in)dependencias.

En 10 días, desde el 30 de junio hasta el 9 de julio, el presidente Milei  -junto a funcionarios suyos y aliados extra partidarios- protagonizó un encadenamiento de patéticos sucesos en relación a las independencias de los EE.UU. y de Argentina. Los episodios aludidos van desde la vergonzante asistencia de Milei a la embajada de los EE.UU., para festejar la conmemoración de la independencia de aquel país –instancia en la cual se le recordó que no fue invitado allí para hablar, sino solamente para escuchar-, pasando por el despliegue de una vasta parafernalia celebratoria del 4 de julio (día de la independencia de EE.UU.) en varios importantes centros urbanos de Argentina –que incluyeron exhibiciones de varios tipos de banderas y otros símbolos estadounidenses-, y llegando hasta el pobrísimo acto de presencia del presidente Milei en Tucumán -el 9 de julio- el día de la independencia de Argentina. En dicho acto conmemorativo el presidente no mostró ni un solo gesto de felicidad o alegría –a diferencia de lo expresado en la embajada estadounidense- limitándose a leer un discurso autocelebratorio en el  cual anunció una nueva profundización de las medidas que piensa llevar adelante hasta el fin de su mandato, y que no son otra cosa más que la continuación de las cesiones -de recursos, patrimonio y soberanía- a los intereses de EE.UU. y su círculo de poder económico y geopolítico (los multimillonarios del mundo e Israel, por ejemplo). Mientras tanto, por estas horas, como quien no quiere la cosa –por así decir-, y sin comunicación oficial al respecto, un navío inglés surcó el mar argentino para desplazarse desde Malvinas hasta la ciudad chilena de Punta Arenas-. Hoy pareciera que funcionarios y tropas de otros países, con fuertes intereses en hacerse de nuestro patrimonio, se comportan dentro de Argentina –popularmente hablando- como Pancho por su casa.

Apostillas de cierre. El juicio por el Ara San Juan y algunos viajes presidenciales.

Durante la semana se conoció el fallo del tribunal sobre el caso del hundimiento del submarino Ara San Juan. El tribunal absolvió a tres de los acusados –contralmirante Luis López Mazeo, el capitán de navío Héctor Alonso y el capitán de fragata Héctor Correa,  y condenó a uno de ellos, el ex capitán de navío Claudio Villamide. Destaca que este juicio tuvo lugar –al igual que el que se le hizo a la junta militar del Proceso de Reorganización Nacional- por fuera de la justicia militar. La abogada que representa a familiares de los submarinistas fallecidos declaró que el fallo será apelado. La abogada –Valeria Carreras – también ha señalado la continuidad de las aperturas de las causas sobre las eventuales responsabilidades del expresidente Mauricio Macri y del exministro de Defensa Oscar Aguad. Por último referimos –entre asombros y alarmas- un sucinto listado de próximos viajes en agenda del presidente Milei. Hacemos este detalle por lo preocupantemente llamativo –en virtud de las pésimas reputaciones e imágenes correspondientes-  de las personalidades a visitar. Los desplazamientos presidenciales de Milei -planificados para estos tiempos- lo llevarán hasta las asunciones presidenciales de los ultra derechistas Abelardo De la Espriella (Colombia) y Keiko Fujimori (Perú) y hasta a visitar en Brasil al también ultraderechista condenado y en prisión –por intento de golpe de estado- Jair Bolsonaro. En atención a esta “gira” presidencial de Milei podría venir bien el recordar aquel refrán que reza: dime con quién andas y te diré quién eres. 

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