Las cifras oficiales y la realidad de las familias: el Instituto Pensar Igualdad cuestionó al Indec

El último informe de la institución cordobesa difundido esta semana, busca develar el lado oscuro del brutal ajuste del Gobierno Nacional. Con el título “La macro aprieta, la casa y la calle ahorcan”, ahonda sobre la crítica situación de los hogares argentinos.
Córdoba20/11/2025Redacción La NUEVA MañanaRedacción La NUEVA Mañana

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Clase Media by ForbesAR
Clase Media by ForbesAR "La autopercepción de clase en Argentina muestra un declive sostenido: entre 2011 y 2020, quienes se identificaban como clase media pasaron del 54% al 29%.", sostiene en uno de los capítulos el informe de Pensar Igualdad. Foto ilustrativa: gentileza ForbesAR

El Informe “La macro aprieta, la casa y la calle ahorcan”, elaborado por el Instituto Pensar Igualdad de Córdoba, cuestiona el reciente documento presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), y advierte sobre el divorcio entre el panorama de las cifras oficiales y la realidad de los hogares argentinos, donde crece el endeudamiento y se profundiza el malestar social.

El documento difundido por la institución que preside el politólogo Lucas Ezequiel Bruno, y que tiene como director Ejecutivo al sociólogo Julián Castro, rebate cifras y conclusiones del informe del Indec publicado el pasado 11 de noviembre, un dossier estadístico basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), titulado “Estrategias de manutención. ¿Cómo organizan su economía los hogares argentinos?”. 

Sostiene Pensar Igualdad: “En tono neutro, el documento describe diversas dinámicas de obtención de recursos -rebautizadas ahora como ‘microeconomía’ por el Gobierno- y presenta una lectura atenuada de la situación social”.

En contraste con ese documento oficial, el informe del Instituto Pensar Igualdad, coordinado por el sociólogo Gonzalo Assusa, trabajó con las mismas bases de datos, pero arribó a un diagnóstico diferente: una crisis social y económica profunda, generalizada y con fuertes desigualdades. 

Crece el deterioro de la calidad de vida

La investigación destaca una paradoja central: mientras el Gobierno nacional exhibe como logros la baja de la inflación y la reducción de la pobreza, una amplia mayoría de la población percibe un deterioro real en su vida cotidiana. 

“En 2024, el 17% de los hogares redujo porciones de comida entre adultos y el 11% entre niños; entre trabajadores informales, estos valores escalan al 42% y 32%, respectivamente”, indica Pensar Igualdad en el documento hecho público esta semana.

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El retiro del Estado de áreas clave, más la ostensible caída de los ingresos, profundizan los niveles de pobreza en Argentina. Foto: archivo NA

Caída de los ingresos, endeudamiento de las familias

El informe también señala que más de la mitad de los hogares compra en cuotas o al fiado, y que el endeudamiento informal alcanzó al 15%, lo que demuestra que el crédito dejó de ser un instrumento de progreso para transformarse en una estrategia de supervivencia. 

A la vez, el 13% de los hogares recurrió a préstamos bancarios, con una marcada desigualdad: las clases medias acceden al sistema formal, mientras los sectores populares dependen de redes personales y del fiado en comercios de cercanía.

Otro dato relevante es el recorte del gasto público que, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), recayó principalmente sobre jubilaciones (26% del ajuste total, con una caída real de 14 a 16% en 2024), universidades (-24%) y subsidios a energía y transporte (-33%). 

Estos datos muestran el sesgo regresivo del ajuste y su impacto directo sobre los sectores más vulnerables, concluye el informe.

 

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Uno de los cuadros del Informe de Pensar Igualdad. "¿Han tenido que gastar lo que tenían ahorrado? En porcentajes, Argentina 2004-2025"

Los más vulnerables son los más ajustados

En uno de las tantos capítulos que incluye el informe de Pensar Igualdad, se aborda la incidencia de los ajustes del Gobierno libertario en los segmentos más vulnerables.

"Las voces del gobierno de La Libertad Avanza han hecho mucho hincapié en la caída del déficit fiscal como uno de los logros sobresalientes en lo que va de su mandato. Su promesa electoral de un ajuste que sería pagado “por la casta” implicó amplios apoyos en la ciudadanía, pero la práctica permanente de vetos a recomposiciones presupuestarias para las universidades nacionales y para los haberes de jubilaciones y pensiones pusieron sobre la mesa la veracidad de este supuesto sesgo del ajuste hacia sectores 'privilegiados'", se indica en el informe.

Y continúa: "Luego del veto de una nueva fórmula jubilatoria, un informe del Iaraf lo graficó de la siguiente manera: de cada 100 pesos de ajuste en el gasto público, 26 fueron aportados por jubiladas y jubilados3. Según otro informe de la Oficina Nacional de Presupuesto (ONP), la caída interanual de la partida presupuestaria de jubilaciones había sido de 29% (casi un tercio) para mayo de 2024. En el mismo período las transferencias a universidades cayeron en términos reales un 24% y los subsidios económicos en energía y transporte llegaron al 33%4".

Considerando el promedio de haberes previsionales, en 2024 los ingresos de jubiladas y jubilados habían caído entre 14% y 16% 5. El sesgo de este ajuste es regresivo, no solo por afectar a un sector vulnerable en términos etarios, sino por concentrarse en las clases sociales con mayores niveles de vulnerabilidad o inestabilidad de ingresos.

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"En el 11% de los hogares se les sirvió menos alimentos a niñas y niños en alguna de las comidas", sostiene el informe en el capítulo "No tengo hambre. Comer menos". Foro ilustrativa: El País

Retroceso del status de clase media

La autopercepción de clase en Argentina muestra un declive sostenido: entre 2011 y 2020, quienes se identificaban como clase media pasaron del 54% al 29%. Aunque en 2023 hubo una leve recuperación (40%), el peso creciente de la “clase media baja” revela una redefinición identitaria.

Esta categoría no solo refleja empobrecimiento material, sino también una estrategia simbólica para no abandonar la identidad de clase media, sosteniendo valores como la educación y la autonomía, aunque en condiciones más precarias.

Para el campo político, esta categoría se vuelve central: expresa malestar, pero no renuncia a su identidad cultural.

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