Las orquestas infantiles y juveniles, nuevas víctimas del “ajuste a la casta”

El Gobierno nacional despidió a docentes por mail y Marta Argerich publicó una carta abierta en la que expuso los recortes. La Nueva Mañana dialogó con el impulsor de las orquestas, Rolando Goldman, y conoció de cerca el impacto del ajuste en una experiencia de La Serranita.

País 13/04/2024 Pablo Javier Rodríguez Pablo Javier Rodríguez
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CONCIERTO DE LAS ORQUESTAS EN TECNÓPOLIS. Las orquestas infantiles y juveniles "han cambiado objetivamente para bien la vida de miles de pibes y sus familias en cuanto a proyección, ganas de vivir, formación, esfuerzo”, destacó Rolando Goldman en diálogo con La Nueva Mañana. Fotos Gentileza

La noche del miércoles 27 de marzo, en la víspera del fin de semana largo de Semana Santa y el aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas, quince fríos correos electrónicos les informaron a docentes del Programa Social de Orquestas Infantiles y Juveniles - líneas Andrés Chazarreta y Celia Torrá, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, que a partir de abril se prescindiría de sus servicios. Con el mismo tono, se les solicitó también que devuelvan a las autoridades competentes aquellos instrumentos musicales que tengan a su cargo.

Un programa expansivo y con identidad

Convocado por la Secretaría de Cultura de la Nación, en 2004, el reconocido músico y docente Rolando Goldman dio vida a este programa público que, 20 años después, cuenta con casi 120 orquestas a lo largo y a lo ancho del país. De esa manera recogió la tradición de orquestas sociales infanto-juveniles que en Chile creó Jorge Peña Hen (asesinado en 1973 por la dictadura de Augusto Pinochet), se retomó en Venezuela y con el correr de los años se expandió a las barriadas del continente, con fuerte peso en la Argentina de los años ‘90. 

Entrevistado por La Nueva Mañana, Rolando Goldman destacó que en el caso argentino, “en cuanto a su conformación, introdujimos la cuestión de la identidad, que implica que las cuerdas, además de tener violines y contrabajos, tienen también guitarras, cuatro venezolanos, charangos; que en los vientos, en lugar de oboe y fagot, hay quenas y sikus; y lo mismo para la percusión”.

La iniciativa fue tomando vuelo, instalándose progresivamente en barrios populares, en comunidades aisladas de las grandes urbes, en el campo, en las sierras, en las montañas. “Fue creciendo con un arraigo muy importante en cada lugar donde se creaba una orquesta. Esto nos daba la pauta de que esa idea que teníamos estaba acertada”, repasa Goldman.

La presencia del Estado

Durante el gobierno de Mauricio Macri, el proyecto se sostuvo, aunque sin interés manifiesto de la gestión por hacerlo crecer. Con Alberto Fernández, el programa revivió y duplicó su presencia en el territorio.

“Desde el origen mismo, yo había planteado que debíamos quebrar esto de que los profes llegan de afuera del barrio, como si el saber está en otro lugar; y que había que generar condiciones para que los directores o profesores de la orquestas de los barrios populares fueran personas que hubiesen transitado toda la experiencia dentro de la orquesta, para volcarlo de manera laboral”, recordó Goldman, quien abandonó la conducción del programa durante algunos años y la retomó con el gobierno de Alberto Fernández, con un gran acompañamiento del entonces ministro de Cultura, Tristán Bauer.

La idea de formar profesores para las orquestas cobró vigor cuando Goldman le compartió a la reconocida pianista Marta Argerich, la idea de crear una línea de becas bianuales con su nombre para aquellos jóvenes que desearan profundizar sus estudios musicales. “Una primera camada de 35 jóvenes transitó la beca entre 2021 y 2022, y la segunda camada, de 40 jóvenes, comenzó el trayecto en 2023. Algunos de los becarios de la primera camada, tras algunos retiros y jubilaciones, fueron contratados para ser profes de las orquestas, completando y ampliando esa idea original”, subrayó Goldman en diálogo con LNM.

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La política del vaciamiento

Con desconcierto, cuenta Rolando Goldman que las autoridades de Cultura que asumieron con la gestión de Javier Milei le transmitieron su interés por darle continuidad al programa de orquestas infantiles y juveniles, y que, sin embargo, acaban de cesantear a 15 profesionales.

“Cinco días antes de los despidos, me dijeron que no iban a despedir a nadie. Por lo que yo entiendo que son decisiones que se tomaron en otro lugar”, apuntó.

Paralelamente, la prestigiosa pianista Marta Argerich publicó esta semana una carta abierta que generó importante revuelo, denunciando la paralización de las becas que llevan su nombre y el despido de profesionales de las orquestas infantiles y juveniles.

Argerich: “Están privando a los jóvenes la oportunidad de tener un brillante futuro musical"

 "El trabajo que han realizado es muy importante, y una cantidad de docentes los están formando con indudable seriedad, dedicación y mucho amor”, destaca Argerich en la misiva y advierte que con estos recortes “están privando a los jóvenes la oportunidad de tener un brillante futuro musical".

Asimismo, en el mismo texto recuerda haber "recibido el apoyo del Estado argentino cuando era jovencita”, lo que califica como “fundamental para mi formación y posterior carrera artística”. Tras la publicación de la carta y su rápida viralización, desde el Gobierno nacional intentaron minimizar la denuncia, hablando de dinero y prometiendo la continuidad de las becas y el programa.

Logros colectivos

Consultado sobre los aportes que han brindado las orquestas infantiles y juveniles en estos casi 20 años de desarrollo, Goldman fue categórico: “Han cambiado objetivamente para bien la vida de miles de pibes y sus familias en cuanto a proyección, ganas de vivir, formación, esfuerzo”.

Agregó que “el sonido de una orquesta es el resultado del trabajo colectivo, donde cada uno pone su aporte, luego de un estudio meticuloso y sostenido en el tiempo”; y que este logro no sólo derrama positivamente en quienes participan y sus familias, “sino también en las vidas de los barrios en los que están insertas estas orquestas”.

“Los barrios se hacen dueños de las orquestas”

“De hecho, pese a que durante el gobierno de Mauricio Macri fue un espacio bastante maltratado, no hubo una sola orquesta que dejara de existir. Los barrios se hacen dueños de las orquestas”, subrayó.

Goldman recuerda un “concierto histórico” que se llevó adelante en septiembre de 2023 en Tecnópolis, donde 2.500 niñas, niños y jóvenes de orquestas de todo el país confluyeron en un mismo espacio para compartir canciones, junto a artistas de la talla de León Gieco, Nadia Lercher y Malena D’Alessio.

“Esto implicó el armado de un repertorio común, con chicos de Chaco que sabían que había otros en Santa Cruz que estaban ensayando lo mismo, con otros de Tucumán, La Rioja, Chubut. En todo el país se trabajó con un mismo repertorio que confluyó en este concierto conmovedor. A quienes vivimos eso, nos quedó como un antes y un después. Ese concierto fue una decisión firme para que esto no quedara trunco”, enfatiza Goldman. El concierto fue transmitido y retransmitido por la Televisión Pública y puede hallarse en YouTube.

Desde bien adentro

Aníbal Martinoli es coordinador de la orquesta “Riooir Paravachasca”, que funciona desde hace un par de años en La Serranita, a 43 kilómetros de Córdoba Capital. La iniciativa forma parte del programa nacional y articula con la Comuna para contar con espacios de ensayo y costear viajes para poder presentarse en diversos escenarios de la región.

En un hilo de continuidad, esta orquesta es heredera de otro proyecto que, también en el marco del programa nacional de orquestas infantiles y juveniles, trabajó en Potrero de Garay años atrás, con comunidades serranas.

A “Riooir Paravachasca” le dieron de baja uno de los dos contratos docentes que tiene. “Íbamos más de un día a la semana a La Serranita y analizando los costos, decidimos reducir la carga horaria; por lo tanto, el impacto es grande porque implica menos actividad para los chicos”, repasa Martinoli. 

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Orquesta Riooir Paravachasca. Foto gentileza

-¿Cuál es la importancia de la orquesta en la comunidad?

-Es visible. Ves la transformación de las familias. Porque trabajamos mano a mano con los chicos de la orquesta, pero para que estén ahí, están las familias apoyando el proyecto, dándole sostén. Estos proyectos convocan a toda una comunidad. La Serranita es el nexo con una zona más serrana, como La Rancherita y Villa Ciudad de América, y con otro sector más urbano como Anisacate. En estos lugares donde es difícil moverse y casi no hay propuestas culturales, es fundamental. Lo vivimos en carne propia. Vemos cómo se transforma la gente y los chicos aprenden a relacionarse. Trabajamos con chiquitos de seis años a adultos. Tenemos un promedio grande de diez años, varios de 14, algunos de 20. Gente adulta quiere dar una mano. Hay una convivencia hermosa y de aprendizaje mutuo de 30 personas, a través de la música.

“No hay forma de que desaparezcan”

Respecto a lo vivido en estas semanas aciagas, reflexionó Goldman: “Con estos despidos actuales, se viven momentos dramáticos. No obstante eso, hay un interés muy fuerte por preservar las orquestas. La carta de Marta Argerich tiene una potencia muy fuerte y puede hacer revertir estas decisiones”.

-¿Cuánto le cuesta a un Estado poner en marcha y sostener un proyecto como este?

-El problema no es económico, es político e ideológico. Es mentira que no haya plata. El tema es para dónde va y quién se la está llevando. Hay una decisión firme del Gobierno Nacional de cortar todo por una cuestión ideológica. No porque no haya plata. Estos programas tienen una proyección importante y con poco dinero.

-¿Qué pasa con las comunidades que advierten que las orquestas están en riesgo?

-Angustia, bronca y simultáneamente una convicción muy firme de que esto va a continuar. No hay forma de que desaparezcan. Hay una decisión de enfrentar las políticas para defender a las orquestas.

-¿Por qué es importante que el Estado invierta en las orquestas?

-Por la forma en que planteamos estas orquestas, poniendo el eje en los sectores más vulnerados de la sociedad. Las orquestas están en los barrios populares, quien puede sostenerlas es el Estado. Las empresas privadas, salvo que puedan conseguir un beneficio extra, no lo van a hacer... Además, es una responsabilidad del Estado.

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