Lesa humanidad: “Nosotros le hacíamos el sumario y el Tribunal decidía si quedaba preso o no”

Lo dijo el imputado Juan Ramón Molina, durante la primera audicia del 14° Juicio por crímenes de lesa humanidad ocurridos entre 1978 y 1979. Sorpresivamente resolvió declarar. Ofuscado, incluso grosero, negó los hechos, se amparó en la obediencia debida ymaltrató al fiscal Facundo Trotta.

Córdoba 25/02/2024 Katy García
14 Juicio lea humanidad gentileza prensared
El miércoles inició el 14° Juicio en Córdoba por delitos de lesa humanidad. Fotos: gentileza Prensa ATE y prensared

El último miércoles comenzó en la Torre de Tribunales Federales el Juicio número 14 por crímenes de lesa humanidad ocurridos entre 1978 y 1979. La causa, caratulada como Adela María González y otros, investiga a siete imputados acusados de delitos contra 14 víctimas. En el recinto estuvieron presentes el tribunal, las partes y el público, mientras que las/los imputados estaban conectados por zoom.

Pasadas las 10, ingresó el Tribunal conformado por Julián Falcucci (presidente), María Noel Costa y José Fabián Asís (vocales). El secretario Tristán López Villagra, dio lectura a la requisitoria. Acto seguido el  presidente del Tribunal indagó a las/los imputados. La mayoría negó las acusaciones y optó por declarar en otro momento del proceso.

No fue el caso del ex policía y sumariante Juan Ramón Molina que ejerciendo su derecho decidió declarar. Se notaba que estaba nervioso. Levantaba el tono de voz.  Su esposa que lo asistía, trataba de calmarlo. Apenas empezó a hablar el fiscal Trotta le dijo preguntó  ¿“Usted es Trotta no? es famoso en todos los juicios porque dice todas mentiras…”,  en tono socarrón. El  presidente le pidió que responda con respeto. Negó que haya participado en 1979 en este “festival de hechos” porque “fui el último orejón del tarro”.  Dijo que trabajaba en la oficina de sumarios de 7 a 14, junto a Yabour y el oficial Gutiérrez. Negó la existencia de celdas en la dependencia, pero se acordó de que había una cocina y otra entrada por un pasillo arriba donde estaba la oficina del jefe. Dijo que era uno de los  encargados de indagar a las personas detenidas y esa información de lunes a lunes era enviada a la justicia federal.

Represor captura pantalla zoom

Negó haber visto en el lugar heridos o golpeados porque para eso “estaba la guardia”. Y lanzó: “no pregunte estupideces”.  Estaba sacado. Le advirtió otra vez el presidente que no contestara de ese modo y dijo enojado “tiene razón, pero me hacen enervar”.  Respecto al sótano dijo que cuando ellos llegaron ya “estaba desmantelado, no existió”.dijo tajante.  Ramiro Fresneda (Abogado de la secretaría de derechos humanos de la nación) le preguntó cómo era su trabajo.  Respondió que el detenido estaba alojado en el D2 y si había un detenido, la guardia traía al detenido y ahí terminaba todos. Cuando le preguntó por los nombres lo mandó a buscar información en los archivos o cuadernos de novedades.  El presidente le advirtió que si seguía así tomaría medidas. Entonces intervino la abogada defensora que logra calmarlo y explica  que la oficina era de 4×4, que había archivos, que daba a la calle y había una ventana, donde trabajaban 6 personas. Y reitera que “era el último orejón”. Dijo que allí realizaban sumarios de orden subversivo a delincuentes terroristas y no se tomaban denuncias. Agregó que las indagatorias se escribían a  máquina y que el ingreso del subversivo -que era trasladado en un automóvil Torino- lo disponían el Tribunal I y II. “Nosotros le hacíamos el sumario y el Tribunal decidía si quedaba preso o no. Le parece que los primeros 5 días los detenidos no tenían derecho a abogado.

14 juicio L Humanidad prensared

Los hechos

Primer hecho. Teresa Luisa Peralta. El 21 de septiembre de 1978, personal policial perteneciente a la Dirección General de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Córdoba (D2)(NdR. en adelante D2) ingresó al domicilio de Teresa de manera violenta. La golpearon, cubrieron su cabeza con una bolsa y la trasladaron al D2 de Mariano Moreno esquina Caseros donde quedó detenida hasta el 28 de noviembre de 1978. Luego, la llevaron a la cárcel de mujeres “Buen Pastor” hasta que recuperó la libertad el 6 de abril de 1979 por orden del Comando de la Brigada de Infantería Aerotransportada IV.  Prestaban servicios en el lugar  Mirta Graciela Antón y Calixto Luis Flores quienes la sometieron a condiciones extremas de cautiverio. Atada, con los ojos vendados, sin poder moverse ni comunicarse con las personas que la rodeaban. La interrogaron bajo tormentos aplicándole golpes, amenazas, picana eléctrica y otros vejámenes. También consta que fue llevada a otra dependencia aún no identificada. Ahí, los captores le dieron un trato similar y luego es reintegrada a las instalaciones del D2.

Hecho segundo. Marta Nélida Funes y María del Carmen Acosta. El 21 de septiembre de 1978, Marta Nélida Funes mientras se encontraba visitando a su pareja, Pablo Basualdo, en la UP1, personal del Servicio Penitenciario no identificado, la interceptó y trasladó al  D2 de Mariano Moreno. En ese lugar Mirta Graciela Antón y Calixto Luis Flores la trasladaron a un “antebaño”y la sometieron a un interrogatorio bajo tormentos. Cabe destacar que durante su cautiverio, personal policial no identificado llevó al lugar a su hija María del Carmen Acosta (10) con el pretexto de permitirle que vea a su madre. Pero lo que buscaban era debilitarla porque se resistía a responder. Tal es así que le apuntaron a la niña con un arma para obligarla. Hasta el 28 de noviembre, Marta Nélida fue maltratada por el personal policial y luego trasladada y a la cárcel Buen Pastor. El 6 de abril de 1979, recuperó la libertad por orden del Comando de la Brigada de Infantería Aerotransportada IV.

Hecho Tercero. Delfina Lidia Peñaloza. El 26 de septiembre de 1978 personal policial perteneciente al D2 ingresó a su domicilio y la trasladó en un vehículo no identificado, hasta la sede de Mariano Moreno donde permaneció detenida dos días y luego fue liberada. Dos días después, vuelve el mismo personal y le pide que se presente  a firmar unos papeles. Lo hizo, y fue aprehendida. En el lugar Antón y Flores la llevaron vendada a una habitación donde se encontraban otras mujeres. Permaneció en el lugar hasta el 7 de diciembre de 1978. Ese mismo día la trasladaron a la cárcel de mujeres Buen Pastor. Recuperó la libertad el 6 de abril de 1979 por orden del Comando de la Brigada de Infantería Aerotransportada IV.

Hecho Cuarto. Maria Lidia Piotti. El 26 de septiembre de 1978 personal del D2, ingresó a la casa de los padres de María Lidia, ubicada en la localidad de La Calera, donde residía con sus hijos. La detienen y trasladan a la dependencia policial de  Mariano Moreno esquina Caseros, de Córdoba. En este sitio permaneció hasta el día 25 de octubre de 1978, porque la trasladaron al Hospital Neuropsiquiátrico Provincial, bajo custodia policial, porque presentaba un cuadro de “confusión mental” debido al maltrato recibido. El 17 de noviembre de 1978 fue alojada en el Buen Pastor a disposición del Área 311, “incomunicada”, hasta el 17 de enero de 1979 en que retorna al nosocomio con permiso de visita de familiares. El 17 de marzo de 1979, es dada de alta y reintegrada al Buen Pastor hasta recuperar su libertad el día 6 de abril de 1979 por orden del Comando de Brigada Infantería Aerotransportada IV.

Prestaban servicios en el D2 Antón y Flores más otros integrantes que a la fecha se encuentran fallecidos. Como en todos los casos la mantuvieron en condiciones extremas de cautiverio.  Fue interrogada bajo tormentos, amenazas, puntapiés y simulacros de fusilamiento, entre otras prácticas.

También acudían otros policías que no pertenecían a ese centro  y participaban de estas  prácticas como el caso del agente Luis David Merlo, que le propinó un fuerte golpe en la cabeza a María Lidia mientras “era llevada por una escalera” y se desmaya. Consta además que fue objeto de abusos sexuales en tres oportunidades.

Hecho Quinto. María de las Mercedes Moreno. El 26 de septiembre de 1978, entre las 17 y 18 horas personal policial de inteligencia del D2 no identificado ingresa al domicilio de María de las Mercedes, embarazada de siete meses, y la lleva detenida al D2 de Mariano Moreno. Al día siguiente, es trasladada a la Maternidad Provincial donde  permaneció internada hasta el 11 de octubre de 1978, fecha en que dio a luz a una niña. (h8). Días  después le dan el alta  y la envían al D2 donde permanece  hasta el 28 de noviembre de 1978, fecha en que se dispuso su traslado a la cárcel de mujeres Buen Pastor. Recupera su libertad el día 6 de abril de 1979 por orden del Comando de Brigada de Infantería Aerotransportada IV.

Antón y Flores le aplicaron el método instalado, mantenerlas en condiciones extremas de cautiverio. Y aplicarle  tormentos durante los interrogatorios (golpes, amenazas, picana eléctrica y otros vejámenes).

Hecho sexto. Derecho a la verdad.  En una vivienda ubicada en barrio Martínez se encontraban Luis Enrique Rosales, Carlos Alberto Franco, Roberto Maldonado y Olga del Carmen Molina.  El 12 de junio de 1979, a eso de las 18:30,  personal policial que pertenecía al D2  “en cumplimiento de órdenes emanadas de la Jefatura de la Policía de la Provincia de Córdoba”, ingresó violentamente al lugar y los redujo. Mientras se desarrollaba el procedimiento se hizo presente José Manuel Ochuza y también lo capturan. Posteriormente, Rosales, Franco, Maldonado, Molina y Ochuza fueron llevados al D2 ubicado en el pasaje Santa Catalina.  En esa dependencia fueron sometidos, por personal policial a condiciones extremas de cautiverio. Fueron Interrogados bajo tormentos y tortura. No se ha podido precisar aún qué personal policial los asesinó y ocultó los cuerpos.

Hecho séptimo. Juan Carlos Bazán y Elías Humberto Ríos.  El 8 de agosto de 1979, en horas de la siesta, personal de inteligencia del D2, que no ha sido identificado, detuvo en la vía pública a los nombrados y los trasladaron a la sede del D2 de  Mariano Moreno. Personal policial le sustrajo a Bazán una Pick up marca Peugeot y la trasladó a la playa de estacionamiento de la Dirección General de Inteligencia.  Molina, Yabour, Yanicelli, Vélez y Flores, bajo las órdenes de sus superiores  los sometieron a condiciones extremas de cautiverio. Los interrogó bajo tortura y tormentos y luego los asesinó y ocultó sus cuerpos.

Hecho octavo. Mercedes Maria Luz Agüero (Nieta 107).  Como se explica en h5, el 26 de septiembre de 1978, María de las Mercedes Moreno, embarazada de siete meses, fue detenida, encapuchada y llevada hasta la sede del D2.  Al día siguiente fue trasladada por personal policial hasta la Maternidad Provincial donde quedó internada. La niña nació el 11 de octubre de 1978, a las 32 semanas de gestación y se la identificó como NN Moreno. Estuvo en Neonatología dos meses hasta que superó un problema respiratorio por su condición de prematura. El Director del establecimiento, Francisco Sánchez Cressi (f), sabía que la niña era hija de María  de las Mercedes Moreno y de Carlos Oviedo. No obstante, recurrió al Juzgado de Menores de 1° Nominación a cargo de Jorge Horacio Pueyrredón (f), quien ordenó el traslado de la menor a la Casa Cuna, dando intervención a la Asesora de Menores Ana María Rigutto de Oliva Otero.

La descripción del hecho abarca el periplo que atravesó la familia cuando la madre recuperó la libertad y se dirigió a la Casa Cuna para ver a su hija y llevarla con ella. El recorrido por los pasillos del juez Pueyrredón para que autorice las visitas hasta que la pueda inscribir en el registro civil. Los estudios socio ambientales que no fueron favorables y la trama que urdieron para que los apropiadores Laura Dorila Caligaris (f) y Osvaldo Róger Agüero (f) se apropiara de la beba. Un largo camino que se apreciará en detalle durante el debate. Adela María  González, psicopedagoga, fue la  testiga falsa que avaló el certificado apócrifo otorgado  por el médico Vicente Spitale donde afirma que la niña es hija biológica de los apropiadores. Está acusada de falsedad documental y falso testimonio; supresión de estado civil y sustracción de un menor de 10 años. La otra imputada Ana María Riguitto de Oliva Otero (82), abogada, ex asesora letrada de menores, jubilada, se abstuvo de declarar. Dijo que trabajó toda la vida en esta área y que llegó a ser fiscal de menores. Deberá responder por los cargos de adulteración del estado civil; sustracción de una menor de 10 años; prevaricato de los auxiliares de justicia.

Seguidamente se abrió el debate. El Tribunal informó que las audiencias se realizarán los días el 1°, 14, y 21 de marzo. En abril, se confirmó una para el 5. También se habló de la cantidad de testigos que a la fecha son 44, la próxima audiencia se resolverá ese tema. La querella de Abuelas solicitó que se realice una inspección ocular donde funcionó la D2 y las partes aceptaron.

*Periodista. Agencia Prensared del Cispren. Foto principal Prensa ATE. 

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