Inflación: continúa a la cabeza la suba en el precio de los alimentos

El rubro alimentos y bebidas acumula cuatro puntos porcentuales de alza por arriba del nivel general de incrementos. En tanto, el consumo masivo habría caído 1,4% en el año.

Ed Impresa 24/03/2023 Facundo Piai
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(Foto: NA)

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Especial para La Nueva Mañana

La suba promedio de los precios de la economía en los primeros meses del año tira por tierra tempranamente los objetivos inflacionarios del gobierno. El equipo económico había trazado como objetivo una inflación en torno a tres puntos para abril, luego de que los aumentos menguaran en noviembre. Lo que para no pocos prestigiosos economistas no alineados con el gobierno fue una osadía que invisibiliza el verdadero logro de Sergio Massa: evitar un colapso económico estimulado por la crisis política. 

No solo el objetivo inflacionario es burlado por las subas, sino que la inflación bimestral acumulada tiene un dato que preocupa al gobierno. El rubro alimentos y bebidas acumula cuatro puntos porcentuales de alza por arriba del nivel general de subas. Es decir, la escalada de los precios es comandada por el 17% de encarecimiento bimestral de la comida (sensible en los indicadores de pobreza e indigencia); donde se advierten subas mensuales de 30% en carnes, 14% en el arroz y algunas frutas con incrementos de más del 60%.

Consecuentemente, el alza en las góndolas debilita el consumo masivo que habría caído 1,4% en el año con gran desplome de ventas en los comercios de cercanía, de acuerdo a informes de la consultora Scentia. Una tendencia que también se extendió en lo que va de marzo, en donde supermercadistas proyectan subas en torno a 6,8% de acuerdo a los cambios en las listas de precios que reciben de sus proveedores. 

“La industria no va a producir a pérdida”

Al ser consultado por este medio, Víctor Palpacelli, presidente de la federación de supermercados, relativizó el efecto de los acuerdos de precios en un contexto en donde la inflación no tiene anclas. Si bien el programa de Precios Justos nunca tuvo capilaridad territorial en el interior del país, los artículos que están dentro del programa respetan su valor, reconoció. No obstante, “el proveedor cuotifica las entregas”. Esto ocurre, explicó, porque cuando las empresas se integraron al programa asumían que la inflación iba en descenso, pero los precios escalan mostrando una base que duplica aquellas proyecciones. En efecto, “la industria no va a producir a pérdida”.  

En el mismo sentido, desde el Centro de Almaceneros, que se desta    ca por estimar subas que luego son corroboradas por las publicaciones de Indec, comentaron a lnm que marzo viene en línea con los meses anteriores. Sólo en los primeros 10 días ya registraban incrementos por 2,5%, cuenta Vanesa Ruiz, quien además agregó que los almaceneros reciben listas de precios actualizadas cada 96 horas. En línea con enero y febrero, el departamento de estadística de los almaceneros advierte que los alimentos siguen aumentando por encima de la inflación general. 

Sin embargo, la carne que estuvo a la cabeza de los aumentos durante el mes pasado se mantuvo sin grandes variaciones en Córdoba. Así lo precisó a La Nueva Mañana el gerente del Mercado Norte, Fabián Latanzzi, quien aclaró que “en marzo no se movieron los precios de la carne”. Con un incremento del uso de débito y crédito, las carnicerías del Mercado están “trabajando muy bien”. Teniendo en cuenta que marzo suele ser “flojo” por los costos de la vuelta de las clases, la performance del sector es “mayor a la esperada”. En donde sí advierten subas es en gaseosas, vinos, huevos y verduras.

Las subas ponen en duda el cumplimiento de la meta inflacionaria 2023

Para cumplir con la meta de inflación presente en el Presupuesto, dada la acumulación de los primeros meses, en cada uno de los diez restantes, los precios debieran escalar 4 por ciento. Así se llegaría a diciembre con 60% de subas acumuladas. De lo anterior se desprende que cualquier incremento generalizado de precios por arriba de cuatro puntos obliga a una mayor desinflación en los meses próximos. 

Según las consultoras más escuchadas por el mercado, cuyos informes son tomados por las empresas para estimar costos y ganancias en el año, la inflación del 2023 estará en torno a 90%. Estas estimaciones generan un dolor de cabeza para el equipo económico por el efecto que tiene en la expectativa inflacionaria. Pues la indexación abultada en base a una alta inflación proyectada genera profecías que tienden a autocumplirse. Asimismo, las tensiones sobre el valor del dólar, clave en el movimiento de los precios de la economía, también alimentan la expectativa inflacionaria vía devaluación.

El drenaje de reservas de la caja del Banco Central por una contracción de las exportaciones consecuencia de una sequía que afecta al principal complejo exportador del país, más una inflación que atrasa la competitividad el tipo de cambio, hace pensar que la devaluación está a la vuelta de la esquina. Sin embargo, el Gobierno defiende el tipo de cambio actual fondeándose con los dólares de cuanto banco multilateral haya disponible. Bajo esta táctica se inscriben los 680 millones de dólares que ingresaron al Central durante esta semana.
Además de estos desembolsos, el intercambio de monedas con China (swap), posible por el acuerdo firmado el año pasado, permite al Banco Central disponer de otros mil millones de dólares con los cuales cubrirá la demanda de divisas a la espera de que ingresen los dólares de la cosecha. Asimismo, el equipo económico logró postergar vencimientos de bonos y títulos de deuda que encendían alguna alarma en el tablero en busca de mayor certidumbre y operar sobre las expectativas negativas.

“El diagnóstico monetario y fiscal es errado para explicar la inflación”

Si tenemos tasas de interés positivas, un circulante de pesos en poder del público de los más bajos de los últimos años en relación al producto bruto, una economía que se enfría, además se sobre cumplió la meta del déficit fiscal con el Fondo (2,4%), y la inflación entre puntas supera el 100%, pese a todo, entonces se falla en el diagnóstico de la inflación, comenta el economista y docente universitario José María Rinaldi. Por un lado, se cumple con el perfil fiscalista, pero para hacerlo se quitan subsidios a los servicios que tiene efecto directo en los precios vía aumento de tarifas, explicó a lnm.

Además, la falta de regulaciones y la ausencia de “simuladores de competencia (como ocurre en las economías capitalistas del mundo)”, hace que el movimiento de precios ocurra independientemente de la responsabilidad fiscal y monetaria. “Si la inflación es multicausal y estructural, como sostienen el gobierno, ¡¿por qué siguen con el mismo diagnóstico monetario fiscalista?!”. El riesgo que se avecina es que no hay mucho margen para usar el tipo de cambio como ancla inflacionaria sin que el atraso del tipo de cambio afecte a las exportaciones.

Por la cosecha y contracción de importaciones, no habría devaluación brusca

Sin embargo, para el director de Estudio Rinaldi el tipo de cambio oficial es competitivo y el gobierno tiene espalda para defenderlo. No hay motivos para pensar otra cosa, primero porque “no hay ninguna corrida o bomba financiera, lo dijeron todos los banqueros”. Segundo, porque “la sequía no será tan dramática como lo están planteando”, si bien hay áreas fuertemente afectadas, los avances genéticos de las semillas hace a muchos cultivos resistentes a la sequía, enfatizó Rinaldi. Por último, la economía entra en fase recesiva lo cual significa menos importación, “aligerando las tensiones sobre el tipo de cambio”. 

  

 

Edición Impresa Nro.: 303

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