“La Iglesia argentina ha estado siempre involucrada en la política nacional”

Ed Impresa 06/01/2023 Por Flavio Colazo (Especial para LNM)
El historiador cordobés acaba de publicar el primer tomo de Historia Política de la Iglesia Argentina. La Nueva Mañana conversó con él.
Ferrero © Facebook
“Cabe recordar que la mayoría de los congresales que en 1816 declararon la Independencia en Tucumán era sacerdotes”. Foto: Facebook.

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Especial para La Nueva Mañana

Autor prolífico, Roberto Ferrero -quien fue Presidente de la Junta Provincial de Historia de Córdoba en el año 2000- aborda en su nueva obra un aspecto muy poco atendido por el Revisionismo Científico: la importante y sostenida participación de la Iglesia argentina en los diferentes poderes políticos presentes en más de dos siglos de historia que nuestro país ha transitado, desde mayo de 1810 hasta la actualidad. Entrevistado por La Nueva Mañana, el historiador desmenuzó los aspectos más relevantes de su nuevo libro, El Altar y las Urnas – Historia Política de la Iglesia Argentina, el cual ya se encuentra disponible en librerías de nuestra ciudad

¿Este libro ha sido concebido desde su mero interés personal sobre el tema?

-Sí, el libro nació de una inquietud personal, al advertir -como dice la “Advertencia” inicial- que en las publicaciones de nuestra tendencia historiográfica (el Revisionismo Científico -ni rosista, ni liberal-) no se había tratado nunca de este tema crucial. Quise hacer un aporte llenando, mal o bien, ese vacío. El lector dictaminará cómo resultó el trabajo.

¿Por qué es importante atender este asunto a la hora de tratar de entender el derrotero histórico de nuestro país?

-La importancia se deriva del hecho de que la Iglesia argentina, no como régimen espiritual y ritual, sino como poder terrenal y cultural, estuvo íntimamente ligada a la religiosidad popular y a los factores de poder. No se entendería la historia argentina si no se tuviera en cuenta esta presencia centenaria permanente. Basta recordar que la mayoría de los congresales que en 1816 declararon la Independencia en Tucumán era sacerdotes. Era la Iglesia, además, la proveedora casi exclusiva de la intelectualidad durante toda la época colonial, una modalidad que se prolongó durante los primeros años de la Independencia.

Usted aborda la temática desde la Revolución de Mayo de 1810. Habida cuenta de los inciertos momentos que se vivían en Europa por aquellos días–particularmente en España-, ¿la Iglesia toda se encontraba en un estado de desconcierto en ese momento? ¿Cómo repercutió aquel estado de confusión -de la Iglesia en Europa- en la Iglesia presente en el Río de la Plata?

-La Iglesia estaba mejor organizada y tenía más arraigo en las clases dominantes en los centros de la reacción monárquica en América -como eran Méjico y Perú-, pero en el Río de la Plata, donde sus clases dirigentes estaban ya inficionadas por el iluminismo y el liberalismo, la Iglesia quedó descabezada y desorganizada por décadas. Alcanzó de hecho, y sin proponérselo, una autonomía de facto que podría por ello denominarse “neo-galicanismo”, que el Papado se esforzó por desbaratar a partir de la Misión Muzi-Mastai Ferretti de 1824, aunque no lo logró enseguida.

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Portada de la última obra publicada por Ferrero 

¿Cuáles son las principales tensiones -políticas y/o doctrinarias- que se vivieron hacia el interior de la institución eclesiástica en los años en que discurre este primer tomo de su nueva obra? ¿Y cuáles son las principales tensiones que tuvo la Iglesia con los centros de poder político argentino?

-Al interior de la Iglesia, la principal tensión se dio entre el alto clero, en general contrario a la Revolución, y el bajo clero de origen más popular, que aceptó entusiastamente los hechos de Mayo. A su vez, la tendencia independentista tenía una segunda contradicción entre sacerdotes reformistas, que apoyaron las reformas rivadavianas de 1822, y el clero más ortodoxo en materia de doctrina, que las rechazó; nuestro Deán Funes -poseedor de todos los tomos de la Enciclopedia francesa- se enrolaba entre los primeros. En cuanto a las tensiones con el poder político, la principal era la referida al regalismo o patronato, que establecía el control del gobierno- nacional o provincial, según el caso- sobre las designaciones y las resoluciones de la Iglesia, control que ésta rechazó siempre. La otra diferencia, más notoria, era la que enfrentaba públicamente a la Institución con las tentativas seculares y laicisantes de diversas administraciones, especialmente las del general Roca y Miguel Juárez Celman a partir de 1880.

“La mayor influencia política y cultural de la Iglesia se ejerció en el país durante la Década Infame y el posterior gobierno del peronismo”.

¿Cómo podría reseñarse brevemente la evolución de la Iglesia argentina –en cuanto institución de poder- desde 1810 a 1955?

-En pocas palabras podría resumirse así: retroceso y desorganización desde 1810 hasta el advenimiento de Rosas; servidumbre  -excepto entre los jesuitas- al régimen rosista hasta Caseros; lenta recuperación a partir de esta fecha, hasta el Kulturkampf de Roca y Juárez Celman; avance sostenido desde principios del siglo XX y culminación de su influencia durante los años treinta, con su alianza con el Ejército y los sectores nacionalistas, que se proponían “recristianizar” a la sociedad argentina.

 ¿En qué porcentajes ha influido la Iglesia en el poder político argentino y en las diferentes provincias? 

-No podemos expresar porcentajes, pero sí hacer evidente que la mayor influencia política y cultural de la Iglesia se ejerció en el país durante la Década Infame -con el gran Congreso Eucarístico de 1934 y gobiernos provinciales como el de Manuel Fresco en Buenos Aires o los de “gansos” (conservadores) en Mendoza-, y el posterior gobierno del peronismo.

“La Iglesia no fue la única causa de la caída de Perón: contribuyeron en igual o mayor medida los partidos “democráticos” inflexiblemente antiperonista”.

Suele atribuírsele a Perón la siguiente expresión: “A mí no me echaron los milicos, me echaron los curas”. ¿Cuánto de cierto hay en ello y por qué?

-Algo de cierto hay, pero la Iglesia no fue la única causa de la caída de Perón: contribuyeron en igual o mayor medida los partidos “democráticos” inflexiblemente antiperonista, la clase media que los alimentaba y la parálisis de la dirección justicialista, osificada y sin capacidad de reacción. También la imprudencia del propio Perón, creyendo que podía derrotar así como así a una institución milenaria como la Iglesia.

¿Cuándo asumirá el segundo tomo de su Historia Política de la Iglesia Argentina y qué lapso histórico abarcará?

-Comenzaré a redactarlo en el curso de este año 2023. Abarcará el lapso de 1955 hasta el advenimiento del kirchnerismo, analizando –sobre ese lapso histórico en particular- el desempeño del por entonces Cardenal Bergoglio, quien es hoy el Papa Francisco. El trabajo abarca ese período temporal porque entiendo que puede considerase el límite de una buena perspectiva histórica. Lo que sigue, lato sensu, ya no es historia sino actualidad.

                               

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