Esteros del Iberá: un paraíso de naturaleza, cultura, tradición y gastronomía

Ofrece a los turistas un amplio abanico de opciones para disfrutar de su paisaje, flora y fauna; y tomar contacto con las raíces históricas argentinas.
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La mejor época para conocer su geografía son los meses de otoño y primavera, cuando el clima es más templado. (Fotos: Ministerio de Turismo de Corrientes)

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Por: Gabriel Ferreyra y Gabriela Yalangozian (Especial para La Nueva Mañana)

 El segundo humedal de agua dulce más grande de l planeta tiene nombre y apellido, Esteros del Iberá, y se encuentra en la provincia de Corrientes, en la Mesopotamia Argentina. 

La mejor época para conocer su geografía son los meses de otoño y primavera, cuando el clima es más templado, ya que durante el verano las temperaturas son muy elevadas. Por eso, lo ideal es viajar entre septiembre y diciembre, cuando muchos de sus animales tienen sus crías y los paisajes se vuelven más coloridos porque sus especies autóctonas están florecidas.

La fauna en los esteros es muy amplia: congrega a 300 de las 1.000 especies de aves que habitan en toda la Argentina. Entre toda esta gran diversidad, la región es refugio de animales en peligro de extinción a nivel nacional e internacional. En ese contexto, la Fundación Rewilding Argentina trabaja en distintos proyectos de reintroducción de especies como el tapir, el guacamayo rojo, el pecarí de collar, el oso hormiguero gigante, el aguará guazú y el yaguareté. En este último se centra la misión más conocida, luego de una difícil tarea de rescate durante los incendios que se desencadenaron en enero de 2022. Hoy viven en los esteros ocho de estos felinos en libertad, tras 70 años en que se encontraban extintos. Los yaguaretés actualmente se ubican en la isla San Alonso y, como son excelentes nadadores, se estima que en los próximos años poblarán toda la región. 

El acceso al parque ofrece muchas alternativas para los turistas. Además de poder apreciar la flora y fauna autóctona de este humedal, hay un amplio abanico de actividades para disfrutar como los paseos en lancha, kayak, canoa tirada por caballo, canoa a botador, cabalgatas, senderismo, pesca con mosca y devolución y avistaje de aves.

En el interior de la Reserva Natural Iberá, que tiene una superficie de 1.300.000 hectáreas, se ubica el Gran Parque Iberá, que comprende 768.000 hectáreas. Está conformado por las 600.000 hectáreas del Parque Provincial Iberá y 168.000 hectáreas donadas por la Fundación Rewilding Argentina tras el fallecimiento de su fundador, el empresario Douglas Tompkins.

El Portal Cambyretá, una de las zonas  de ingreso que tiene la Reserva Natural  y el primer núcleo donado por la Fundación Rewilding en 2016, dio inicio a la de creación del Parque Nacional Iberá. Los esteros tienen ingresos en el Parque: entre los más conocidos se encuentran Ituzaingó, Concepción, Mercedes, Colonia Carlos Pellegrini, San Miguel y Virasoro. El acceso es libre y gratuito, pero las estadías y paseos guiados tienen costos variados.  La entrada al Parque Nacional Iberá tiene un costo de$2.000 por turista (de 1 a 5 días), los menores de 7 a 17 años pagan $1.000  (menores de 7 años no pagan) y la tarifa para jubilados es de $600.

Toda la línea del río Paraná en Corrientes ofrece  plazas privilegiadas para el turismo de playa, como las localidades de Ituzaingó -con 16 kilómetros de balnearios-, Paso de la Patria, Empedrado, Bella Vista, Goya y Esquina, en el límite con Entre Ríos. 

En el amplio abanico de propuestas a realizar en estas localidades, ¿se destaca la pesca deportiva, cuya excursión comprende toda una jornada organizada en cuatro horas por la mañana y otras tantas por la tarde, para cuatro personas. El costo total es de $30.000 e incluye lancha,  combustible, guía, carnada y equipos de pesca. 

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La Raíz aborigen en Santa Ana de los Guácaras

Uno de los lugares más atractivos al momento de conocer el Corredor Turístico “Gran Corrientes” es Santa Ana de los Guánacas. Declarado pueblo histórico por ley provincial, su construcción data del año 1621, con la fundación de la capilla y la reducción de indios guácaras, por parte de los padres franciscanos. Recién en 1826 la población se organizó en una pequeña urbe y con la llegada del ferrocarril “El Económico”, hacia fines del siglo XIX. Por entonces, comenzó la actividad comercial en torno al Ingenio Azucarero Primer Correntino. 

Dicho tren provincial se caracterizó por sus pequeñas proporciones al ser de trocha angosta (de unos 60 centímetros) y de tipo Decauville. La instalación del ingenio azucarero en las cercanías del pueblo hizo necesario este medio de transporte, y luego de varios años de intentos se logró su instalación, en 1890. 

Los inversionistas privados se comprometieron a unir la capital con una serie de pueblos mediterráneos, llegando a una extensión total de 270 kilómetros. El servicio perduró hasta 1960, cuando se levantaron las vías, ya propiedad del Estado.  

Sus antiguas casonas coloniales, calles de arena y sus lagunas en cuya orilla se puede aprovechar el sol  para realizar deportes náuticos, comer un típico asado en familia, o disfrutar de tardes entre  amigos, son algunos de los destacados.  

La Capilla Franciscana del siglo XVI cuenta con tallas antiquísimas, entre las que se destacan la Dolorosa, el Cristo Yacente y el Comulgatorio, como reflejo del trabajo de los indios guácaras. Fue construida entre los años 1889 y 1891 y cuenta con la declaración como Monumento Histórico Nacional.

Una fiesta para el paladar

La propuesta de cocina correntina merece una mención aparte. Está protagonizada por ingredientes y sabores típicos de la zona, siempre con diferentes opciones para todo paladar: peces de río, como el surubí, el dorado y el pacú se pueden encontrar deliciosas preparaciones; carnes acompañadas por vegetales y verduras de la huerta, sopas paraguayas, pastas, empanadas fritas, y risottos. Además, ya sea en el desayuno o en una excursión que incluya un picnic por la tarde, abundan dos delicias tan locales como adictivas: la chipa y el mbeyú, una especie de panqueque de almidón de mandioca y queso fresco.

A la hora de disfrutar con amigos y familia, esta pintoresca localidad correntina ubicada a 15 kilómetros de la capital provincial ofrece tanto a turistas como a visitantes, tradición, cultura, un ecosistema único y la mejor gastronomía típica de la región. 


Precios y tarifas

Consultada por La Nueva Mañana, Paola Aimara Medina, directora de Turismo de Empedrado, informó que en cuanto a precios y tarifas en la localidad, una excursión para cuatro personas en UTV tiene un costo de $10.000; la excursión de pesca toda la jornada es de  $30.000 y la comida regional con postre y bebida cuesta unos $2000 promedio por persona.

En cuanto a alojamiento, comentó que una cabaña tiene un costo de $8.000 el día para 5 personas; mientras que la habitación base doble en un hotel cuesta $13.000.

  

 

La Nueva Mañana - Edición Impresa 284

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