Los legados a los que se aferra el lateral de Instituto Sebastián Corda

El futbolista en una charla intima recordando a su papá fallecido hace cinco años, el que le inculcó valores y el estudio. A propósito, además es periodista y estudia kinesiología.
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Corda y una remera recordando a su viejo. Foto: Prensa Instituto.

¿Puede ser una foto?, le pregunta un niño. Él sonríe, le da un abrazo y posa junto al pibe. Al instante, dos nenes más se acercan. Y él, siempre con una sonrisa, continúa el rito futbolero. Recuerda cuando era un purrete y le pedía él fotos a los futbolistas. Aquella remembranza lo “obliga” a estar cuanto tiempo sea en esa escena. Son varios minutos. Son muchos recuerdos. Son demasiadas ilusiones.

Cuando termina esa sesión espontánea, LA NUEVA MAÑANA se acerca a Sebastián Corda, y comienza una charla que lo lleva hasta aquellos días, donde la figura de su papá saldrá una y otra vez… una y otra vez.

“Cuando los chicos me piden una foto me genera algo muy lindo. Cuando era chico y mi viejo me llevaba a la cancha... Mi viejo era muy futbolero y me llevaba a cualquier tipo de partido... y yo también quería lo mismo, sacarme fotos con los jugadores. Y, ahora que me lo piden a mi es imposible no frenarme, no tomarme un tiempo, porque me recuerda mucho a cuando yo iba con mi viejo a la cancha...”, relata y en sus ojos se nota un brillo especial. corda“But take your time, think a lot” (Pero tómate tu tiempo, piensa mucho), canta Cat Stevens en aquel emblemático himno del rock donde un padre le da consejos a su hijo para el futuro. Consejos fueron muchos lo que le dio papá Rubén a Sebastián, hasta que falleció hace cinco años. Esos consejos pasados son joyas para este presente. Por eso, cuando el lateral izquierdo de Instituto charla con este cronista, se toma su tiempo, procesa antes de decir; y no le importará emocionarse.

Sebastián Corda, de 27 años, se acomoda la gorra, hace una mueca con su rostro, se lleva la mano a la mochila, mira fijo y continúa: “Hace unos días se cumplieron cinco años de que no tengo a mi viejo, esos días fueron muy especiales, por eso lo recuerdo en estas acciones, y para mi es gratificante”.

 “Rubén Darío Corda fue mi mejor amigo, la persona que me enseñó muchos valores, me enseñó cómo manejarme dentro y fuera de la cancha”, exclama. La sensación es que quiere gritarlo, contarles a todos quién fue su papá. Entonces, con una sonrisa bien amplia, continúa: “Mi viejo no jugaba al fútbol, era un laburante más, pero me enseñó mucho de valores de vida y que hoy me mantienen. Ese es el legado más grande, junto a mi apellido, que me dejó”.

 corda remera del papa

Y la pelota rueda. El aroma a césped y a cuero están presentes. Y la pelota rueda y el recuerdo de su viejo sigue y sigue. Vale la pena recordarlo. “Él me llevaba y acompañaba a todos lados. Me acuerdo que en mis inicios yo sabía que él iba a estar en la platea. No fueron muchos partidos los que me pudo ver, pero estuvo seis, siete partidos acompañándome al comienzo de todo esto. Hoy –hace una pausa larga, que parece eterna, la voz se le quiebra un poco – miro al cielo, y le agradezco TOOOOOOODO. Es imposible no agradecerle, porque lo extraño todo el tiempo”, confiesa.

El defensor nació el 29 de junio de 1995 en San Martín, provincia de Buenos Aires. Surgió del club Comunicaciones y luego continuó su carrera en Mitre de Santiago del Estero, donde participó de la última edición de la Primera Nacional. En total, en ambas instituciones, jugó 125 partidos y marcó dos goles. A la “Gloria” llegó esta temporada y se ganó la titularidad en el lateral izquierdo. En los partidos con la casaca albirroja, abajo tiene una remera que tiene la leyenda “SIEMPRE A MI LADO MONO”. Aunque, él cuenta entre risas, que a su papá lo conocían más como “el Negro Rubén” o “el Cabezón”. “Mono” era algo entre ellos dos. Un código padre-hijo. Una conexión entre “mejores amigos”.seba corda

Corda es futbolista profesional, juega en la Segunda división del fútbol argentino y ejerce de marcador de punta izquierdo de Instituto. Y además es periodista. Y, también, está estudiando kinesiología. 

 La charla, aparentemente irá para otro lado: el estudio.

Cuenta: “Estudié periodismo deportivo en ETER, en Villa Crespo, en Buenos Aires”.

- ¿Cómo fue que te decidiste a estudiar periodismo?

- Fue medio raro. Un domingo con mi viejo, estábamos en la esquina de mi casa, y sonó la sirena de los bomberos. Había un incendio. Y de metido, de chusma que fuimos, nos fuimos a ver. Cuando volvemos me pregunta mi viejo, qué vas a hacer, vas a estudiar, vas a hacer algo. Porque vos andarías para el periodismo, sos caradura. Al otro día, me puse a investigar y salió de estudiar periodismo.

 Siempre papá. Siempre el viejo.

 - ¿Y la kinesiología cómo fue?

- Me recibí de periodista y ahí nomás quise seguir estudiando otra cosa. Es algo que me gusta. Me gusta aprender cosas nuevas.

 Se proyecta por la banda izquierda, busca sociedades en el mediocampo, y, cuando puede, termina ejecutando centros ofensivos. Juega y se ilusiona con los hinchas de la “Gloria”. 

 Pero junto al fútbol busca otras cosas. No se queda cómodo. “Me gusta leer, leo de todo. Ahora estoy leyendo un libro que me regaló un amigo, que es de un ex combatiente de Malvinas, que es un tema que me interesa y encanta”, cierra la charla, donde el “Mono”, su viejo, estuvo acompañando en todo momento.

 Corda

 

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