En la encrucijada: el último vice de Schiaretti define su futuro político

Por ahora, Manuel Calvo logró esquivar el debate sobre la marcha atrás de una reforma electoral que había discutido. Proyección múltiple y posibilidades más allá de la provincia.
Schiaretti y Calvo en a Legislatura, el ámbito de acción más importante del vicegobernador
Calvo se sumó a la comitiva que acompañó al gobernador cada vez que pudo y también se hizo cargo de encabezar comitivas ministeriales en inauguraciones y firma de convenios con intendentes de todo el interior.

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Finalmente, no hubo tratamiento express en torno a la reelección de los casi 290 intendentes de las localidades sin Carta Orgánica propia en la Provincia. Sin apoyo opositor en el recinto, Schiaretti decidió no pagar el costo político de modificar la ley que él mismo había impulsado y la revisión quedó en un stand by que nadie se atreve a catalogar como definitivo.

El freno a la jugada que esperaban tantos radicales como peronistas causó un malestar general entre la legión interior de cuyos próximos movimientos podría depender el futuro de un borrador que nadie conoce a ciencia cierta. En los papeles, todo quedó en una serie de discusiones internas que entregaron jugosos off al periodismo mediterráneo y un puñado de cartas con firmas de todos los colores que llegaron a manos de Manuel Calvo, el máximo responsable político de la Legislatura de Córdoba, que volvió a cinturear a pedido de El Panal.

La marcha atrás, que se definió a finales de la semana pasada, también evita al vice una serie de señalamientos opositores, quien en su paso por la bancada oficialista había integrado la Comisión Especial para la Reforma Política, que frenó las re re y estableció que los mandatos empezarían a contarse desde el 2015. La ley fue votada por unanimidad en el viejo recinto legislativo, por lo que ese señalamiento podría descargarse sobre cualquiera de los legisladores o legisladoras que avancen con la modificación y que estén transitando su segundo mandato consecutivo en el recinto. 

Habrá que ver si finalmente Calvo puede zafar de ser una de las caras visibles de una norma que, de mínima, motoriza conversaciones complejas en el escenario público marcado por el descontento hacia la dirigencia política en general. Desde hace tiempo, el vicegobernador lleva adelante una serie de movimientos que, por sus características, están directamente relacionados con un intento de instalación electoral, por lo que la jugada representaría un riesgo importante a esas ambiciones.

Un candidato todoterreno

A finales del 2021, existió un cable filtrado a medios nacionales que anticipaban un inminente lanzamiento de Calvo a la gobernación, que finalmente nunca se concretó. Por sobre el resto de los aspirantes a la sucesión provincial, el varíllense tenía una ventaja relativa muy importante, que no sólo se expresaba a partir de su relación transversal con los referentes de todas las fuerzas políticas con representación legislativa. En ausencia de Schiaretti, sobre todo durante los tiempos más duros de la pandemia, recorrió todo el territorio provincial y fue la cara del accionar gubernamental en una etapa de exposición extrema. Esos movimientos no cesaron sino que se fueron profundizando. Calvo se sumó a la comitiva que acompañó al gobernador cada vez que pudo y también se hizo cargo de encabezar comitivas ministeriales en inauguraciones y firma de convenios con intendentes de todo el interior. De hecho, en reiteradas oportunidades fue el representante provincial en los encuentros nacionales convocados por la Presidencia de la Nación.

Las corrientes huracanadas del llaryorismo parecen haberlo obligado a desistir de su búsqueda provincial, aunque las intenciones de una buena parte del PJ todavía mantiene abiertas dudas respecto a la definición de esa contienda, sobre todo luego del golpe que la gestión capitalina experimentó tras el truncado show de Ulises Bueno y el lanzamiento de la temporada invernal en la Ciudad de Córdoba.

Entre las proyecciones de los allegados a Calvo también apareció, en algún momento, el despacho mayor del Palacio 6 de Julio. El nudo más difícil de resolver para el PJ cordobés puede encontrar en el vicegobernador una salida que busque garantizar una paz interna que en las últimas semanas parece haberse puesto en riesgo. Nadie en la Municipalidad considera esa posibilidad como algo concreto. “No veo a Calvo bajando a la ciudad. Es otro perfil, más provincial, casi como el de Alejandra (Vigo)”, dice uno de los tantos anotados para pelear por la sucesión de Llaryora.

Siguiendo con el espejo en la actual senadora, a Calvo también se le abre otro futuro que lo aleja físicamente de Córdoba. Una proyección nacional de Schiaretti,  ya sea como integrante de una fórmula presidencial o como parte de una mesa que trabaje en pos de algún otro candidato, lo podría poner en la lista de quienes aspiran a formar parte de una estructura gubernamental a nivel país o, en el peor de los casos, a volver a la actividad legislativa desde la Cámara de Diputados de la Nación.

Con una carrera de ascenso veloz en la administración pública provincial, Calvo tiene la particularidad de nunca haberse probado electoralmente en una disputa que lo tuviera como principal referente. Fue secretario de Gobierno provincial antes de ser electo legislador por primera vez, en el 2011. No asumió ese cargo porque De la Sota lo designó como ministro de Agua, Ambiente y Energía el mismo día en el que juró por última vez como gobernador. En esa etapa también fue ministro de Gestión Pública (2013-2015) y de Infraestructura (2015).

En el 2015 ocupó el séptimo casillero en la lista por Distrito Único (la sábana) que encabezó Daniel Passerini. Tomó licencia en el 2018 para asumir como Secretario de Comunicaciones y Conectividad, el lugar desde donde se proyectó definitivamente hacia el lugar que hoy ocupa.

Supo sacar provecho de un espacio estratégico y desde allí pudo tejer una serie de movimientos que lo ponen en carrera permanente, sobre todo en el marco de una renovación obligada en que él confía sacar ventaja debido a las relaciones construidas con los espacios más tradicionales y con los dirigentes más jóvenes.
Eso nunca intervino negativamente en el seno del PJ provincial que siempre lo consideró entre los dirigentes con mayor proyección y mayor diálogo entre la diversidad de perfiles que conviven en el partido que gobierna Córdoba desde el año 1999.

En su entorno saben que es difícil pensar en una proyección inmediata a nivel provincial, pero no desechan que el juego se abra y trabajan en esa dirección, siempre con el visto bueno de Schiaretti, que nunca lo corrió del juego definitivamente. Si bien perdió influencia sobre algunas áreas del Estado luego de una reestructuración interna que le siguió a la elección del 2021, el vice arma y trabaja a la par de equipos técnicos que lo preparan para un próximo desafío que, posiblemente, lo obliguen a jugar un partido en el que las responsabilidades serán mayores, pero no descansarán centralmente sobre sus espaldas.

 

 

LNM - Edición Impresa 264

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