Todo sea por ver Argentina, soportando la lluvia y la ansiedad

La Selección 09/09/2021 Por Federico Jelic
Gran expectativa general para ver a la selección campeona de América ante Bolivia, en el retorno reducido de la gente a los estadios. Todo sea por amor a la celeste y blanca.
Puertas del documental lluvia 09 09 2021
Desde el miércoles llueve sin parar en los alrededores del estadio Monumental. Foto: Twitter

La lluvia perenne no da tregua pero nada detiene a los corazones de los apasionados hinchas de la Selección Argentina, soportando el clima adverso y algunos desajustes organizativos con el retiro de las entradas. Todo sea por ver al campeón de América esta noche ante Bolivia por Eliminatorias, donde exhibirán la chapa y el trofeo ganado en el Maracaná, además de buscar una escala más cerca para llegar a Qatar 2022.

Apenas 21 mil privilegiados tendrán el placer de ver  Lionel Messi y compañía, ya sin la mochila de plomo de antaño pero con la misma obligación. Apenas el 30 por ciento del aforo del Monumental quedó habilitado para el público,  daño irreparable que dejó la pandemia,  por eso la expectativa y la fiebre fue creciendo a medida que se acercaba el pitazo inicial. Prueba piloto de lo que pueda servir para el torneo local,  por lo que los protocolos de logística y seguridad prometen un celo inusual, augurando no olvidar ningún detalle que pueda hacer retroceder el regreso del hincha genuino a la cancha.

Y claro hay pícaros ventajistas que ofrecen tickets de reventa a 10 mil pesos la más barata, apuntando llegar a los desprevenidos sin suerte en la venta on line. Todo sea por ver flamear una vez más a la camiseta celeste y blanca, hoy con pergaminos Sudamericanos y sueños en ascenso.

La TV en Buenos Aires se ocupa del partido casi con la misma impronta que a las elecciones PASO del fin de semana. Los matutinos encabezaron sus portadas con la misma tónica.  Tampoco es que se paraliza la ciudad pero está latente en cada esquina eso de "que lindo que pueda volver la selección q jugar en casa y con hinchas", empatía que contagia incluso a los menos futboleros.

Falta un rato para el partido pero como si fuera un imán, el magnetismo te lleva a Núñez.  Como una corriente casi inconsciente, el deseo es no perderse nada. Ni el festejo, ni el show, ni el himno sin Ricardo Iorio ni el primer saludo con brazos en alto del campeón de América.  Ni la primera sonrisa de Messi ante la gente mientras aplaude a la par. Momentos que la memoria atesorará con algo de infantil inocencia pero que aliviará algo de las penas reinantes en una sociedad acostumbrada a luchar siempre desde abajo. Todo sea por Messi. Todo sea por Argentina.

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