Los Gigantes: un destino cordobés con sabor a experiencia increíble

Turismo 21/05/2021 Por Vanina Boco
Crónica de un ascenso al Cerro Mogote, el más alto de este cordón montañoso que marca el inicio de la Sierras Grandes y uno de los más emblemáticos de la provincia.
Los Gigantes -  La primera parte de la caminata rumbo a ingresar en una de las formaciones rocosas más reconocidas de la provincia
Los Gigantes - La primera parte de la caminata rumbo a ingresar en una de las formaciones rocosas más reconocidas de la provincia.

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Especial para La Nueva Mañana

Conocer Los Gigantes era una de mis deudas pendientes. Y el fin de semana pasado la pude saldar. Este emblema de las sierras cordobesas posee uno de los cerros más altos de la provincia: el Mogote que, con 2374 metros sobre el nivel del mar, fue el desafío a cumplir durante mi excursión. 

Para emprender semejante aventura me sumé a la propuesta de Trekking en Córdoba, un grupo de guías a los que conocí a través de su cuenta en Instagram (que lleva ese nombre) y que realizan excursiones por distintos lugares de la provincia. 

Salimos tempranito desde Córdoba hacia Tanti, ingresamos por El Durazno y continuamos por el camino de ripio que nos llevó hasta el parador Casas Nuevas, ubicado en la base de Los Gigantes. 

Antes de salir, los guías Pablo, Cristian, Agustín y Gino nos dieron las primeras instrucciones, nos presentamos y partimos hacia el “Sendero norte”, con toda la expectativa y la emoción a cuestas.

Los Gigantes -  El bosque de tabaquillos es una de las postales más lindas del recorrido
El bosque de tabaquillos es una de las postales más lindas del recorrido.

El primer ascenso

Un sol pleno y un cielo celeste con nubes tenues que iban pintando distintas formas nos daban la bienvenida, mientras llenábamos nuestros pulmones con aire puro de las sierras. 

El primer ascenso fue leve, nos internó por una amplia explanada y unas apachetas indicaban el camino. En este tramo, el macizo se mostraba de frente, pero al poco tiempo ya estuvimos en el centro de su inmensidad. 
Pasamos junto a un paredón de piedra enorme, bordeamos un arroyo y en un pequeño valle nos sentamos un ratito a hacer el primer descanso. Allí, uno de los guías nos contó sobre la importancia de Los Gigantes en el sistema hídrico de la provincia, ya que funciona como una esponja que absorbe y regula el caudal del agua.
Pronto nos pusimos en marcha porque todavía faltaba mucho: el trayecto es de unos 14 kilómetros ida y vuelta y demanda unas ocho o nueve horas en total.

Seguimos subiendo

A medida que subimos, las vistas panorámicas nos iban revelando paisajes como el Lago San Roque, la ciudad de Villa Carlos Paz y el cordón de Sierras Chicas. El camino era sinuoso y cada vez más exigente, pero había tramos donde se alternaban los ascensos con el paso por valles que eran como oasis: grandes planicies verdes rodeadas de formaciones rocosas de las más variadas morfologías. 

A cada paso, los paisajes te van sorprendiendo y son distintos a otros de la provincia que pueda recordar. El contraste del verde de los valles con esos mogotes grises con formas redondeadas y de pronunciada elevación lo hacen un lugar único.

La caminata continuó por caminos estrechos y repletos de piedras hasta que una vista panorámica nos ubicó en el trayecto que teníamos por delante: había que atravesar un bosque tabaquillos, llegar al refugio perdido en el medio del paisaje, pero bien diferenciado con su techo naranja, y seguir hacia el tramo final. Esto me hizo sentir como Frodo en una de las películas de la saga El Señor de los Anillos. La épica que le imprime el recorrido, el escenario y el esfuerzo que se requiere para llegar, realmente hace que se valore cada paso que se da.

El bosque de tabaquillos que atravesamos es la certeza de que la naturaleza tiene todo el poder de recuperarse si se le devuelve su espacio. Estos árboles forman parte de un plan de reforestación que se desarrolla hace años y que logró cambiar el paisaje de esta zona, así como devolver la salud al ecosistema. 

Los Gigantes - Primeros pasos para internarse en el cordón montañoso de Los Gigantes
Durante el recorrido se hacen varias paradas para reponer energía.

Llegada a la cima

El tramo final y tan esperado es el ascenso al Cerro Mogote. Almorzamos a sus pies y luego, nos pusimos en marcha para subirlo. Es una de las partes más dificultosas porque requiere vencer el miedo a las alturas y tener confianza. Subimos al “estilo Hombre Araña” por una pared de piedra, luego pasamos por debajo de dos rocas que forman una especie de túnel y ayudados por los guías, llegamos a la cima. 

Desde arriba se ve gran parte de la geografía cordobesa: los volcanes de Pocho, el Cerro Uritorco, el Champaquí, las Sierras Chicas, las ciudades vecinas y el Lago San Roque. 

La experiencia se vive distinta si es compartida con un grupo con el que se genera compañerismo y buena onda. Pero también es fundamental hacer este tipo de excursiones con guías habilitados, porque Los Gigantes tiene muchas historias de gente que se ha perdido, y es por eso que conviene hacerlo con personas que conozcan el recorrido y sepan cómo actuar en determinadas situaciones a las que nos podemos enfrentar en terrenos como estos.  

Particularmente, la sensación de hacer cumbre en los 2.374 msnm del Cerro Mogote es indescriptible y, estimo que particular para cada uno, pero en mi caso fue un sentimiento de felicidad y de satisfacción personal enormes. La épica a la que hacía referencia y el paisaje que regala es una vivencia que todos deberíamos poder experimentar una vez en la vida. 

Más info sobre la excursión: 

Instagram > trekkingencordoba

 

 

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