El Marcapáginas: Libros pequeños, grandes mundos

Cultura 30/04/2021 Por Mauricio Micheloud
Libros de pequeños formatos, libros sin grandilocuencias, libros breves, libros chiquitos. Lecturas que elogian lo mínimo y la simpleza para, a través de ellos, arribar a grandes descubrimientos.
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Libros de pequeños formatos, libros sin grandilocuencias, libros breves, libros chiquitos. Foto: ilustración.

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Especial para La Nueva Mañana

Cuando el lago se parece al mar

cuando el lagoEl poema se cuela por ahí por los lugares donde transcurre el día como si no estuviera en realidad. Pero sí pasa, en todo momento pasa. Deambula entre los pliegues de un paisaje otoñal, atraviesa la luz sin dejar sombra o se esconde en los rincones de la casa. El asunto es advertirlo y con una simple mirada, de esas que son también al pasar o por la mirada atenta de un instante, tomar prestadas sus palabras, trenzar un poema que da cuenta de su existencia. Hay mucho de esto en “Cuando el lago se parece al mar”, como cuando dice: “Este es un día parecido a otro día… / lo diferencia las astillas por todos lados / y ese olorcito que se cuela en todo, / como silencios, como estallidos de luz…”

La brevedad es característica de esta obra, pero no tanto por la cantidad de versos que emplea en la confección del poema, sino por la austeridad para describir imágenes con palabras justas. Los versos se perciben como una respiración pausada, con la calma de un domingo al sol luego de una tormenta y dejan un aroma a hojas secas en su camino.

Pero la poesía no se agota entre los versos de María Debanne. Se va engarzando en cada página ilustrada por Marina Sánchez sin perder continuidad. Hay descansos en cada intervención ¿hay descanso? Otra vez: Lo austero que dice tanto. Entonces es una suerte de pausa pero solamente porque nos obliga a detenernos y mirar y luego volver a buscar el collage porque dejó huellas que se retoman en los poemas y a la inversa.

Cuando el lago se parece al mar
María Debanne y Marina Sánchez
Gráfica 29 de mayo
ISBN 9789873843419


¡Acá tá!

Acá Tá-Verónica G.O¿Dónde están los nietos que faltan? ¿Cuándo podrán las abuelas abrazarse con ellos? ¿Cuándo podrán por fin encontrarlos y restituirles su identidad? Preguntas que necesitan respuestas inmediatas. Aún faltan muchas y muchos por encontrar. La historia lo reclama y la historia debe ser narrada para no perderse en las tramas del tiempo. Contarla a las infancias es una tarea necesaria y para eso también están los relatos en forma de libros y de libros álbum que acercan estas preguntas para que puedan ser respondidas a tiempo con un ¡Acá tá! como en ese juego primordial tan sencillo y tan certero.

¡Acá tá! es respuesta y es alivio y trae consigo la carga de la felicidad de saberse con otros. Es dejar la incertidumbre y la oscuridad. “¿Dónde está mi niño?” dice una abuela y pliega la página para encontrar indicios, algo que la acerque, alguna huella que indique que no está lejos, que está ahí a la vuelta de una esquina, a la vuelta de la página tal vez. Que no se escondió porque quiso, que lo ocultaron pero que no va a ser para siempre. Ahí a la vuelta está el abrazo. Ahí está la abuela que busca y que nunca, nunca deja de buscar.

¡Acá tá!
Verónica García Ontiveros / Magdi Kelisek
Editorial Universitaria - UPC


Libros chiquitos

Es revelador el ejercicio de traer a la memoria las lecturas que trazaron un camino como lector (o lectora en este caso) y unir los fragmentos para saber cómo fue esa historia de lecturas. Hay textos que marcan de un modo u otro pero que no siempre tienen que ver con grandes obras (o sí, también) sino con una serie de pequeños libros, algún poema suelto o alguna lectura inconclusa que hasta puede llegar a perderse un poco en los recuerdos y que aparece solo como un remanente o una presencia velada, pero presencia al fin. Son ese camino de migas de pan que se deja para no perderse y que luego puede volver a recogerse para encontrarse en tanto lector y en esa práctica tomar el impulso necesario para la escritura.

Pequeñas obras con grandes impactos son lo que revela este “Libros chiquitos” de Tamara Kamenszain, apartándose un poco de la literatura más grandilocuente que suele estar acompañada también de similares performances de lectura. Siempre es interesante meterse en este género (cada vez más frecuente) de introspección lectora o ejercicio de recuperación de trayectos formativos de escritores que nos abren la puerta a su intimidad literaria. Es un modo de escudriñar en aquellos textos que construyen un lector para contrastar con lo propio y encontrar, o no, similitudes o cruces de caminos. Aquí habrá lecturas de César Vallejo, Paloma Vidal, Héctor Viel Temperley y Alejandra Pizarnik entre otros, pero también de maestros y amistades que dejaron sus huellas formativas. Queda claro que un lector no solo se construye por sus lecturas sino que además pesan sus experiencias de lectura que acercan o alejan algunos escritos por sobre otros. Porque hablamos de trayectos y bien es sabido que una cosa es llegar a un destino y otra es recorrer el camino. En la lectura sucede algo similar.

Libros chiquitos
Tamara Kamenszain
Ampersand
ISBN 9789874161369

  

 

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