“Hay un discurso sobre la unidad de la UCR que nosotros jamás creímos”

Así lo aseguró a La Nueva Mañana el concejal y uno de los referentes de la Alianza “Sumar”, Rodrigo de Loredo. Confirmó que buscan ganar la conducción del centenario partido.
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Rodrigo de Loredo, concejal de la ciudad de Córdoba. Foto: archivo

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 De cara a las internas de la Unión Cívica Radical (UCR) el 14 de marzo, la alianza Sumar comenzó a tener reuniones con distintos referentes departamentales para analiza el escenario político que se avecina y empezar a definir el armado de una alternativa de conducción del partido. Días atrás sonó fuerte el nombre del concejal de la ciudad de Córdoba Rodrigo de Loredo como un probable candidato a presidente de la UCR provincial por dicho espacio interno del radicalismo.  La Nueva Mañana dialogó con De Loredo sobre la situación del centenario partido y la propuesta que los llevó a armar la alianza Sumar.

“Nos hemos juntado un conjunto de dirigentes que en su gran mayoría tienen gestiones a cargo y tienen validado sus liderazgos territoriales. Y entendemos que el radicalismo necesita un cambio de personas, de prácticas y de ideas. No necesariamente generacional, aunque claramente tenemos una gran mayoría de dirigentes jóvenes. Advertimos que el radicalismo viene en un proceso de decadencia y que ha tenido conductores y nombres que se repiten en los últimos 25 años”, aseguró De Loredo.

- Uno de los cuestionamientos dentro del partido gira en torno a lo ocurrido en las elecciones a gobernador de 2019, cuando dos reconocidos referentes fueron con listas separadas y dividieron el voto del afiliado en las urnas.

Dos referentes que ahora están juntos. Yo celebro cada vez que la política pueda consensuar y enmendar errores y revisar conductas. Pero suena más a que están juntos por acuerdos de cúpula para armar una lista. Hay que recordar que, con su conflicto, llevaron al radicalismo a la peor elección de la historia desde 1917 a la fecha. Es un proceso con el cual se ha involucionado, se ha perdido representación parlamentaria, ha dejado chato el partido, que no se ha modernizado, no ha captado la agenda de los problemas de la agenda de los jóvenes, repite nombres, y ha viciado su práctica democrática. Por esa razón, estamos dispuestos a pelear la conducción, por un radicalismo que le vuelva a dar energía a una de sus mayores fortalezas que es su despliegue territorial; un radicalismo que se prepare para gobernar Córdoba en el 2023. Eso es algo que requiere un trabajo sostenido y organizado, que tiene que comenzar ahora. 

Creemos que el peronismo va a tener dificultades en el 2023 porque se está viendo una crisis de sucesión, gran estrechez fiscal, endeudamiento, y la incursión del kirchnerismo de forma asociativa o no con el peronismo provincial. Esto puede ser visto como una oportunidad, siempre y cuando nos encuentre con un proyecto partidario aceitado y fuerte, y una propuesta que enamore a los cordobeses.

Es importante iniciar un proceso que nos lleve a construir una alternativa para Córdoba de un modelo que después de 20 años, con sus errores y sus aciertos, está muy desgastado y falto de ideas. 

-Después de esas diferencias internas, ¿cree que es posible la unidad del partido?

Se va a lograr la unidad después de un proceso que legitime los nuevos liderazgos, porque si no la unidad que se predica del otro lado es, a nuestro juicio, una “unidad de cartón”. No se trata de armisticios y de patear los problemas para adelante. Lo que ahora nos predican son acuerdos de cúpula, y nosotros entendemos que la unidad es vital, porque el peronismo va a tratar de dividirnos. Nosotros creemos que la unidad sostenida y sustentable se va a lograr no sin que antes haya un procedimiento que legitime un nuevo liderazgo. 

No va a ser fácil. Somos conscientes que se han juntado dos dirigentes de dilatada trayectoria, que son quienes conducen el radicalismo hace 25 años. Los que antes se pelearon y nos dividieron, ahora probablemente, por el armado de la lista de diputados y senadores, rápidamente se pongan de acuerdo. Aun así, estamos convencidos de que a esa pelea la vamos a ganar.

En cuanto a esas elecciones internas, si la pandemia habilita una participación ordenada, no habría ningún inconveniente para que se lleven adelante. Se votará en el Club Atlético Belgrano, hubo elecciones en el estado de Bolivia y en Estados Unidos, y acá también en Río Cuarto, Despeñaderos o San Javier. Con los protocolos del caso, salvo que pase algo excepcional, creo que es una instancia que responsablemente tenemos que dar. Probablemente haya circuitos y departamentos del interior donde no se vaya con una lista de unidad. Lo que sí está claro es la decisión manifiesta de querer cambiar un estilo de conducción que todos los días nos exhiben sus resultados: perdimos en Río Cuarto, Despeñaderos y San Javier.

- ¿Será usted candidato por Sumar, para presidir el partido?

En mi caso yo no tengo resuelto ser candidato en términos personales. Creo que tenemos dirigentes de mucha jerarquía que podrían serlo, como el intendente de Jesús María, Luis Picat; el de Río Tercero, Marcos Ferrer; o el de Morteros, José Bria. En nuestro espacio también está el legislador Orlando Arduh, el representante de la línea federal Javier Fabre, y el candidato a presidente por la Capital, Javier Bee Sellares. Tenemos una cartera de dirigentes que pueden hacerse cargo de esos roles, porque nosotros no queremos continuar con estas construcciones enteramente personalistas, donde el liderazgo lo ejerce una persona y su grupo de amigos.

- Pasó ya más de un año desde la asunción de Martín Llaryora. ¿Qué opinión tiene de su gestión?

Yo he sido muy prudente durante todo el año por dos razones: primero, porque a una gestión nueva siempre hay que darle tiempo para que se acomode y se ordene. Y segundo, porque fue un contexto muy complicado por la pandemia. Pero ya ha pasado más de un año y estoy en condiciones de hacer un balance: nos parece que se está realizando una gestión muy mediocre. Desde el Observatorio de Políticas Públicas hemos relevado los servicios centrales y están todos funcionando mal. El servicio cloacal está prácticamente abandonado. Recién terminamos con un informe sobre servicios de recolección de residuos y es dramático el incumplimiento de las empresas. Por otro lado, si bien anuncian publicitariamente un fuerte plan de bacheo, basta recorrer la ciudad para advertir el estado de las calles. Sobre los espacios públicos, reconozco que algunas plazas han intervenido, pero la situación en general es también mala. 

Por otro lado, vemos que Córdoba es la ciudad más cara de Argentina: tenemos el boleto de transporte público de pasajeros, la tarifa de taxi y remis y los impuestos más caros que Rosario, Mendoza. Es que ni bien desembarcaron en el municipio, aplicaron un aumento impositivo que fue el más grande en los últimos 15 años. Es un municipio que te asfixia, que te aprieta y que no te corresponde con servicios. Nosotros lo llamamos un “Llaryorazo”.

Sin embargo, hay un punto en la gestión de Llaryora que es bastante interesante. Se ha dado una pelea por recuperar el presupuesto municipal que se iba en el pago de salario de los empleados. En ese punto contaron con nuestro acompañamiento hasta donde entendíamos que era prudente acompañar, porque hubo un proceder muy reprochable. Pero el objetivo buscado y en parte logrado, no nos parece mal.

 

 

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