"Locomotora" Oliveras: “Me siento más millonaria que Mayweather”

Deportes 15/01/2021 Por Federico Jelic
La multicampeona del boxeo femenino a nivel mundial, tiene un proyecto solidario en Santa Fe y un programa en Facebook de superación. Una charla sin pelos en la lengua, fiel a su estilo.
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"Voy por la gloria pero más por la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos", asegura "Locomotora". Foto: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

Personaje total, como siempre.  Verborrágica, políticamente incorrecta por naturaleza, sin filtros y con declaraciones que le trajeron más problemas que soluciones en su vida pero jamás reniega de esa esencia que la caracteriza del resto. Alejandra “Locomotora” Oliveras, a sus 42 años, hoy viviendo en Santa Fe desde hace una década, no deja pasar oportunidad para reivindicar la bandera del boxeo femenino, en defender la actividad desde las desproporciones y repartos económicos con respecto al masculino y no da el brazo a torcer, inclaudicable, en esa gesta que tomó como personal y no la abandona.

Cuatro títulos mundiales con cuatro categorías diferentes más dos cinturones más en la no reconocida oficialmente WPC le dan un prestigio y una legitimidad para plantear el debate desde el lugar de las desfavorecidas. Los anales la tienen escrita en dorado al conservar todavía el honor de ser la única boxeadora argentina que consiguió la corona ganando fuera del país, cuando con sus puños y destronar el reinado Supergallo (WBC) de la poderosa Jackie Nava en 2006, nada menos que en Tijuana. Nunca tan visitante. Y encima, por knock out, para darle más épica. Hoy tiene un programa de Facebook donde dicta clases de gimnasia y de superación personal, lunes, miércoles y viernes, con transmisiones en vivo desde las 14. Y además, cuenta con su proyecto solidario de ayuda en villas de emergencia. Todo al mismo ritmo de locomotora que la caracteriza.   

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En 2006 logró el título Supergallo (WBC) al derrotar a  Jackie Nava. Foto: gentileza

“Los cordobeses son un amor, soy adoptiva de esa ciudad a pesar de que nací en Jujuy. No reniego de eso, tuve de todo pero un día me sentí vacía, me dieron la espalda, me dejaron de lado y tuve que emigrar casi a Santa Fe, donde me recibió el mejor entrenador de todos, Amilcar Brusa. Ojo que a Omar Narváez le pasó lo mismo, ¿eh? De ser multicampeón se tuvo que ir al Sur porque en Córdoba no tenía ni donde entrenar. Siento que no nos cuidaron, pero bueno, ya fue, a otra cosa”, arranca contando Oliveras con algo de nostalgia pero se recupera rápidamente para contestar, como ocurrió mientras recibía trompadas en el cuadrilátero.

¿A qué se debe su intransigencia? Tuvo que empezar de cero luego de mudarse ya que sufrió una serie de episodios desafortunados, desde peleas con los organismos oficiales a robos en su propiedad que la dejaron casi desnuda. Y cuando tocó las puertas de apoyo, solo encontró indiferencia.

“Desde que perdí el título con la “Tigresa” Acuña pasaron cosas raras. No tenía donde comer ni vivir, estaba en la miseria y sin apoyo de nada. Se me cayeron los auspiciantes de repente y ni siquiera me dieron la revancha que estaba firmada. Eso pasa con los amigos de la vida y las amigas de la campeona, hasta mi novio me dejó en ese momento. Fui rescatada por Brusa a quien le agradeceré toda mi vida, no esperaba esta indiferencia”, agregó la “Locomotora”, pero como resiliente natural, no se quedó de brazos cruzados y siguió su camino sin quejarse ni darse tiempo al duelo.

“Con Brusa todo mejoró, ya tenía comida  y casa, es el mejor de todos, tuvo 14 campeones del mundo. Yo de pedo (sic) laburaba en dos o tres gimnasios, pero eso no pagaba nada. Es que las campeonas fuimos relativizadas, mi voz es la de todas las campeonas que hoy están en la lona. Es hora de que se equipare un poco, nos usan y después nos tiran”, continuó con sus declaraciones explosivas.

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En pleno trabajo solidario con el "Locomotora Team", siempre dispuesta a ayudar. Foto: gentileza.

 -¿En qué consisten tus programas solidarios? Todo nació con la pandemia... 

- Durante la pandemia fue cuando más trabajamos. Ayudamos donando medicamentos, alimentos, haciendo ollas populares para comedores. Mi programa se llama “Locomotora Team”, entra al Facebook y te vas a sorprender. No tengo propaganda, solo el boca a boca de los que nos ven laburar. 

 -¿Te han llamado desde la política? 

- Sí, pero no me gusta la política, te matan por un voto, yo lo hago de corazón. Y a los chicos carenciados que quieren hacer boxeo, no les cobro las clases. Acá no hay otra bandera que la de la solidaridad.

-¿En qué consiste tu tarea? 

- Acá con mi equipo tengo que hacer de todo, desde ser madre y psicóloga de los chicos. Te juro que reviso las libretas, los mando a hacer los deberes, visitamos cuatro villas y los invitamos a entrenar. A muchos les estamos enseñando higiene y las normas básicas de educación y respeto. ¿Dónde están los políticos?

-¿Cómo empezó todo en Santa Fe?

- Cuando murió Brusa, sus hijos me echaron de la casa. Entonces armé mi gimnasio, me tardó dos años  y sigo de pie. Tengo mi programa “Entrenando con la Locomotora”, que es un espacio para entrenar y de superación personal. Si te sentís triste, te ves gorda o depresiva, o que nadie te toma en serio, yo te abro las puertas, venís a entrenar y vas a ver cómo vas a mejorar. Yo personalmente me ocupo, yo también soy discriminada pero lo mismo le meto el pecho a la vida.

-Siempre a mil por hora... 

-Yo tengo la misma polenta de siempre, me cago de risa de la vida, no tengo tiempo para estar mal de ánimo  y mirá que me hicieron las mil y una...

-En solidaridad tenés también un cinturón del mundo... 

-Te juro que sí y es mi tesoro, mi orgullo. El cariño de la gente es el mejor cinturón del mundo que tengo, vale más que todos los títulos juntos. El respeto, el valor, yo me abrazo con todos, me apretan la mano, todos me bancan. Y yo también trato de ayudar siempre. En eso me siento más rico que (Floyd) Mayweather. A ese no lo vi nunca caminar una villa como hago yo. Donde yo reparto comida con mi programa ni la policía se anima a andar. Y nunca nos pasó nada.

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"El cariño de la gente es el mejor cinturón del mundo que tengo", se emociona Alejandra. Foto: gentileza

Por la igualdad y contra la Federación 

“Contra la “Tigresa”  Acuña en 2008 me robaron, si me metió una trompada en la nuca. Sin revancha que encima estaba firmada, la Federación de Boxeo me ninguneó y no me dejó crecer más. La corrí toda la noche. Así es la Federación. En uno de mis títulos me ofrecieron una pelea a cuatro rounds, la acepté porque quería pelear, pero me pagaron 600 pesos. Una vergüenza”, prosiguió declarando sin respirar la “Locomotora”, un apodo más que acertado y real.

“Yo peleo por la gloria porque sé que desde la Federación no quieren darte plata. Y la gloria a la larga termina valiendo más que la guita. La vida es dura, nacemos para pelear, yo no reniego porque siempre me preparé, levantándome a las 4 de la mañana, correr 15 kilómetros, saltar la soga, agarrar las manoplas, nunca me achiqué y menos cuando no tenía nada de nada. Es un desafío, pegarle y que no te pegue. Sentí que me dieron la espalda”, resume la misma Oliveras, sin necesidad de hacerle preguntas. Por instinto contesta y no deja por tocar, facilidades que otorga a la hora de las entrevistas.

-¿Dónde nace tu enemistad con la Federación? 

-Son una mafia. Le chupan la sangre a los boxeadores, pasa que a mí no me quieren porque les destapé la olla y les saqué las caretas. Es que yo salí en el Canal “Crónica” cuando me cortaron la luz por falta de pago y tuve que vender todo. Tenía una defensa a los 20 días.  A las campeonas del mundo no nos pagan una mierda (sic). Mirá Yésica Marcos, campeona mendocina con 100 mil personas alrededor del ring, hoy le pide carne al carnicero del barrio para comer. “Tili” Maderna, cuida ancianos. Yo tengo los ovarios para hablar, no soy cagona pero los promotores no se juegan en nada, no tienen huevos. Me amenazaron pero no me callaron, me respondieron cagándome (sic) la pelea con Érica Farías en México (2011). Nunca se los perdonaré.

-¿Tenés relación con la “Tigresa” Acuña, y otras referentes del pugilismo femenino, como Carolina “Chapita” Gutiérrez? 

- Con Acuña no tengo mala relación pero está enojada conmigo, porque  una vez le dije “boba” al aire en una entrevista radial. Nunca peleó por la dignidad de las boxeadoras y se enojó.  ¿Con “Chapita”? Cero relación. No le hice nada, entrenábamos juntas en el gimnasio y nunca “guanteamos”. Debe ser porque le rompí la nariz la vez que peleamos en Río Cuarto.

-¿Qué experiencia te dejó “Bailando por un sueño”? Te dio mucha exposición mediática... 

-Lo de (Marcelo) Tinelli y “Bailando por un sueño” no era para mí. Tuve mucha exposición de golpe y no la manejé bien, quizás. Eso de las polémicas inventadas y las chicanas armadas no me gustaba. No me salió bien, no disfrute nada, no sé bailar ni me gustan los puteríos. Me querían enfrentar con Silvia Suller, con internas y respuestas irónicas. Yo no peleo con la boca, yo te cago (sic) a trompadas”.

-¿Hasta cuándo vas a seguir peleando? 

-Yo creo que voy a pelar hasta los 50 años, con una mano. Es algo que me llena el corazón, como también pelear en la sociedad para que las boxeadoras sean reconocidas y los pibes de la villa, reconocidos con más derecho. En eso el ego no me noquea, voy por la gloria pero más por la necesidad de ayudar a los más desfavorecidos. No tiene precio.

  

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