Córdoba: fue amenazado por vecinos que creyeron que tenía covid-19

Sociedad 01/04/2020 Por Consuelo Cabral
José Luis Flores vive con su familia en barrio Nuevo Poeta Lugones. Tras lo ocurrido, escribió un texto contando cómo fue hostigado y pidió no discriminar a quienes están infectados.
coronavirus viral
Es la primera vez que una pandemia coexiste con las redes sociales y servicios de mensajería instantánea como Whatsapp. - Foto: imagen ilustrativa.

Un hombre que vive en barrio Nuevo Poeta Lugones denunció públicamente que sufrió discriminación por parte de sus vecinos, los cuales difundieron a través de grupos de Whatsapp y en las redes sociales que estaba infectado con coronavirus, siendo ésta información falsa. En una escalada de violencia, después recibió múltiples llamadas telefónicas advirtiéndole que si salía a la calle iban a denunciarlo con la policía. Y por último, que iban a romperle el auto o pintarle el frente de la casa.

José Luis Flores es venezolano, tiene 37 años, vive con su esposa, sus dos hijos y un hermano, y su caso sirve para ilustrar una suerte de "caza de brujas" que se desencadenó con la pandemia, y que se replica en distintas ciudades del país. Tras lo ocurrido, escribió un texto con su historia y destacó la importancia de no discriminar a quienes están infectados. 

Es la primera vez que una pandemia se ve "acompañada" por la existencia de las redes sociales y servicios de mensajería instantánea como Whatsapp. La "viralización", valga la redundancia, de información a veces cierta, y otras falsa, es infinita. Seguramente las consecuencias no puedan ser medidas ahora, sino que su rol podrá ser analizado con el paso del tiempo.

Pero lo que sí se puede ver de forma inmediata es el odio, la violencia, la estigmatización y la paranoia que estas herramientas digitales pueden generar en la población. De allí la necesidad de un uso responsable de las mismas. En medio de la cuarentena obligatoria que rige en el país hasta el 12 de abril inclusive, a José Luis y a su familia les tocó experimentar en carne propia este fenómeno.

Fue la semana pasada, cuando comenzó a sentirse mal, con dolor de garganta, vómitos con sangre y diarrea, que con su esposa decidieron llamar a un servicio de emergencia. No sabían que la imagen de la ambulancia en la puerta de su casa iba a desencadenar todo lo que vino después. Tras revisarlo, los médicos le recomendaron que fuera a un hospital. Primero intentó en la clínica Aconcagua, después con la clínica Suquía, en ninguna de las dos pudieron atenderlo. Entonces, finalmente, fue al hospital Rawson.

Allí le detectaron una úlcera y por protocolo también le hicieron el hisopado de covid-19, que arrojó resultado negativo. Sin embargo, sus vecinos comenzaron a mandarle mensajes advirtiéndole que se quedara en su casa o o iban a denunciarlo con la policía, siempre sosteniendo que tenía coronavirus.

En diálogo con La Nueva Mañana, la esposa de José Luis contó que todo comenzó cuando el jueves pasado llamaron a una ambulancia de Ecco para que le brindara atención médica. "Una vecina empezó a mandar audios diciendo que mi marido tenía coronavirus, que los vecinos estén atentos y que no nos dejen salir. Ese audio después se viralizó y recibimos amenazas de todo tipo", explicó Romina Del Giudice. 

"Ahora mi marido está bien, estamos más tranquilos, pero pasamos un muy mal momento, recibimos muchas amenazas de que nos iban a quemar la casa, a romper el auto. Ya hablamos con la persona que difundió todos esos audios, pero no reconoce nada. Le enviamos incluso una copia del estudio médico del Hospital Rawson donde se especifica que mi esposo no tiene coronavirus", agregó la mujer quien intentó hacer una exposición policial pero al llegar a la comisaría le indicaron que no estaban recibiendo denuncias por el momento.

A través de un texto que hizo público, José Luis contó los hechos que les tocó vivir con su familia y para apoyar a las personas que en este momento están siendo afectadas por el coronavirus.

"Escribo esto porque quiero que se sepa, que quede claro que no tengo la enfermedad del coronavirus 2019 (covid-19), para que nos dejen en paz, nos dejen entender esta realidad que a todos nos aqueja, algo nuevo que nadie ha vivenciado. Adjunto a esta publicación el estudio que confirma dicho resultado", indicó.

Y agregó: "Quiero que sepan aquellas personas que estén pasando por esta enfermedad, que no están solos, que no todos hacemos a un costado o excluimos a quienes nos necesitan, aun creo que estamos los que acompañamos, entendemos, ayudamos, porque si no, por más vacuna que encuentren, si no dejamos de cometer este tipo de actos, todo es en vano".

A continuación el texto completo de José Luis:

"Quiero contarles lo que me pasó, lo que me tocó vivir, porque yo también tuve que luchar contra un enemigo invisible como dice el presidente Alberto Fernández: El prejuicio, la discriminación y el miedo en primera persona. El pasado miércoles comencé a sentirme muy mal: dolor de garganta, vómitos con sangre, diarrea, eran algunas de las dolencias que tenía. Incluso tosía todo el tiempo. 

El día jueves, al continuar con el mismo malestar decidimos llamar al médico. Se hizo presente en mi domicilio una ambulancia de Ecco. Los médicos, recomendaron que me dirigiera a una clínica y que no quedara en mi domicilio. Primero recomendaron la clínica Aconcagua (Ya que la cubría mi obra social) no atendían, luego la clínica Suquía, tampoco atendían por lo que mi familia me llevo al Rawson. 

Una vez en el hospital los médicos hicieron el control correspondiente preguntando que tenía, que sentía. Me indican los profesionales que no tengo los síntomas de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Sin embargo, por protocolo, los médicos manifestaron que iban a realizar el hisopado ya que yo había estado en Uruguay 15 días previos al malestar (Aun sabiendo que en el momento en que regrese de dicho país, el mismo no era considerado de riesgo) iban a realizarlo. 

Me hicieron radiografías, ecografías, fui diagnosticado con una ulcera (He vivido una situación complicada, trabajaba en Uruguay, en telecomunicaciones y al regresar en Aduana me retuvieron el auto, aun esta allá, este disgusto sin dudas ha afectado a mi organismo). 

El día jueves, al regresar del hospital me encontré con algo que no esperaba y que me dolió y preocupó aún más que una ulcera (hoy en día en todos los barrios existen grupos de WhatsApp, son una red de contención, muchos publican sobre urgencias, sobre perros perdidos, y en estos días en algunos casos se ha vuelto una compañía durante esta inédita curantenta) en los grupos de whattsap del barrio donde vivo, uno donde está la policía y el otro donde solo están los vecinos, comenzaron a decir que había una persona que estaba contagiada de la enfermedad del coronavirus 2019 (covid-19); dieron los datos completos de mi domicilio, indicaron que si yo no respetaba la cuarentena que por favor fuera denunciado.

La noticia como un virus comenzó a propagarse y lo que empezó en el grupo del barrio se viralizó, llegó a los famoso grupos donde están las mamás de un colegio, entre otros.  Comenzamos a recibir llamadas al teléfono fijo, mensajes. La misma noche del jueves, un familiar fue a la comisaria de Poeta Lugones, ya que estábamos asustados y preocupados, para hacer una exposición de lo sucedido. No quisieron recibirnos dicha exposición, le indicaron que llamáramos por teléfono al 101.

Al regresar al hogar, hicimos el llamado al 101, explicamos la situación. Nos enviaron un patrullero para que controle por la noche, para que estuviéramos tranquilos ya que éramos amenazados. Esa noche no sucedió nada. Por la mañana recibí mensajes donde se manifestaba que iban a pintar nuestra casa para marcarnos, que nos iban a romper el auto, que teníamos que irnos.

Mi hermano Winder es conocido ya que trabaja en una casa de comidas de renombre en el barrio por lo que también comenzó a recibir llamadas, mensajes de todo tipo en las redes sociales. Un acoso que sólo habíamos podido vislumbrar alguna vez en películas. 

No hicimos nada, esperamos, sabíamos que el resultado iba a ser negativo, pero en tiempos donde se nos pide que seamos solidarios, jamás imaginamos que, si alguien llegara a vivir una situación tal, si llegara a estar enfermo, si llegara a tener esa dolencia, debería pasar por lo que pasamos. El estar marcados, amenazados y para nada acompañados, ni siquiera nos animábamos a salir a comprar alimento. 

Escribo esto porque quiero que se sepa, que quede claro que no tengo la enfermedad del coronavirus 2019 (covid-19), para que nos dejen en paz, nos dejen entender esta realidad que a todos nos aqueja, algo nuevo que nadie ha vivenciado. Adjunto a esta publicación el estudio que confirma dicho resultado.

Publico estas palabras para también evidenciar que he sufrido un daño moral y un perjuicio que lo haré valer sin lugar a dudas, mediante las acciones tendientes a lograr un resarcimiento ejemplar en contra de quien persista con este temperamento. 

Por otro lado, tratándose de personas que compartimos socialmente recomiendo a mis vecinos tengan a bien revisar su actitud por una cuestión de mejor convivencia. Si es como dicen que al coronavirus lo vencemos entre todos, al prejuicio también. 

Quiero que sepan aquellas personas que estén pasando por esta enfermedad, que no están solos, que no todos hacemos a un costado o excluimos a quienes nos necesitan, aun creo que estamos los que acompañamos, entendemos, ayudamos, porque si no, por más vacuna que encuentren, si no dejamos de cometer este tipo de actos, todo es en vano.


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