Cinefilia en cuarentena: decenas de películas argentinas en libertad

Cultura 28/03/2020 Por Iván Zgaib
Con el aislamiento social obligatorio por la pandemia de coronavirus, directores y directoras de Argentina liberan sus películas para que puedan encontrarse en las lagunas de internet.
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- "La vendedora de fósforos", de Alejo Moguillansky. Foto: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

Aunque algunos batallones de medios y trolls innatos insistan en la persecución policial (que más de 200 personas salieron a correr durante cuarentena, que los turistas alemanes huyen como Bonnie y Clyde, que las familias se embotellan para alcanzar la costa antes que el virus las alcance a ellas), también hay una contracara a las escenas de egoísmo. Trabajadores de la salud que atienden hospitales cada día. Pilotos y azafatas que se ofrecen para rescatar argentinos varados en aeropuertos remotos.

En el pequeño universo del cine, esos gestos de amor y solidaridad se expresan de otra manera: una avalancha de directores y directoras que liberan sus películas. Un catálogo de cine argentino que se abre a disposición de cada hogar, de manera gratuita, mientras las salas permanecen clausuradas y esperan el final de la cuarentena.

Acá va: un listado provisorio, que crece día a día en las lagunas de internet.

El Pampero Cine: bestias de ficción 

La productora El Pampero Cine ya dio riendas sueltas a La flor, la última película de Mariano Llinás (conocida también como “la película más larga en la historia del cine argentino”). La flor es un acto de amor desmesurado al cine y a las seis actrices que protagonizan sus 14 horas de duración: así como reúne historias legendarias de espías que cruzan el planeta, momias que lanzan conjuros y cineastas que se obsesionan con filmar árboles, también documenta el rostro de sus protagonistas. Ellas, reencuadradas por el lente de la cámara a lo largo de diez años, se convierten en la fuente de belleza y ficción que es capaz de catalizar el cine.

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< Ver > "La Flor" de Mariano Llinas.

El canal de youtube de El Pampero también comenzó a incorporar el resto de su filmografía, desde Balnearios de Llinás (un experimento, entre ficción y documental, que observa con extrañeza los ritos en las playas argentinas) hasta La mujer de los perros de Laura Citarella y  Verónica Llinás (una mirada contemplativa del vínculo misterioso entre una mujer solitaria y una jauría canina).

La verdadera joya del repertorio (uno de los films más libres y hermosos de los últimos años en el cine argentino) se encuentra en La vendedora de fósforos, de Alejo Moguillansky: una comedia sobre la odisea que embarca un grupo de artistas para montar su ópera en el Teatro Colón. Ciertos elementos (como los registros documentales de ensayos y las personas reales que hacen de sí mismas) están anclados al barro documental, pero Moguillansky las utiliza como espectros sobre (y con) los cuales filma su ficción: la película entera es, a su manera, una oda a los procesos de invención.

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< Ver > "La vendedora de fósforos", de Alejo Moguillansky. Foto: gentileza

Cosmogonía familiar 

Adiós entusiasmo, de Vladimir Durán, construye un universo curioso: todas sus criaturas (hermanas, madres e hijos disfuncionales) parecen vivir en cuarentena, aunque lo que los empujó a ese estado no es ninguna amenaza más que su propia reclusión emocional. El director pone en escena protagonistas verborrágicos que intentan negociar la convivencia y la historia familiar, pero la verdad sobre ellos permanece siempre subyacente: se esconde en aquello que las personas no terminan de decir y en la construcción espacial del departamento, filmado como un laberinto asfixiante que atrapa a la familia.

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< Ver > "Adiós entusiasmo", de Vladimir Durán.

Buenos muchachos 

El realismo sucio que explora Rosselli en Mauro tiende puentes hacia cierta tradición del Nuevo Cine Argentino y su retrato de los submundos marginales en la ciudad (digamos, Pizza, birra y faso o Bolivia). Hasta ahí las similitudes. Lo que hace este film singular es seguir las hazañas de un tipo que se dedica a falsificar billetes, pero lo hace sin juzgarlo (ni la explotación amarillista ni la condescendencia por lástima). En todo caso, lo que prima es la creación de una cartografía afectiva: la fabricación de dinero falso queda envuelta en el fluir de la vida cotidiana, entre los encuentros cercanos (cortarse el pelo con una amiga o decidir el nombre para una bebé) y los recuerdos de la juventud (fumar mirando un nido de lechuzas o un padre al que le crecen colmillos). Todo eso, imbricado en las baldosas mojadas del conurbano bonaerense.

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< Ver > "Mauro" de Hernán Roselli.

La educación sentimental   

Registros caseros de viajes en familia, fantasías granulosas de pibes junto al río, testimonios de amigos que ayudan a reconstruir un misterio: cada uno de estos elementos heterogéneos se conjuga de manera emotiva e inteligente en El silencio es un cuerpo que cae, el film en primera persona de Agustina Comedi. A lo largo de la película, la directora se pregunta cómo fue la vida de su padre fallecido antes de tenerla a ella (cuando su vida sexual no se circunscribía al modelo de chico+chica). Pero todo eso que suena autorreferencial adquiere alcances históricos y colectivos: el film de Comedi ofrece una mirada encendida sobre las posibilidades del deseo en la Argentina, entre los siniestros ‘70 y las conquistas de la actualidad. Esa es la fuerza generosa que habita toda la película: el misterio personal de Agustina se revela como el misterio de toda una comunidad.

* El film se ve por un sistema de alquiler, a $96. 

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Viajes cibernéticos y fantasmas de departamento

En El auge del humano (disponible hasta el 31/03), Teddy Williams invoca uno de los universos más extraños del cine argentino reciente: un espacio global expansivo y sin límites, donde la vida de un grupo de jóvenes alienados en Buenos Aires se conecta virtualmente con los chicos aburridos de Mozambique y con los amigos que buscan señal de celular en una  selva vietnamita. La ficción experimental de Williams es una exploración sobre el tiempo y el espacio en la contemporaneidad: sin límites claros entre pasado y presente ni entre las fronteras nacionales, pero siempre con la tecnología omnipresente.

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< Ver > "El auge del humano" de  Teddy Williams.


La aproximación de Nadir Medina en Instrucciones para flotar un muerto resulta diametralmente opuesta: un espacio reducido al confinamiento de un departamento, donde Pablo y Jesi se reencuentran y exorcizan el fantasma de un ser querido. Allí, el misterio se ubica en la geometría del espacio y en las facciones rotas de los actores; una señal de la ausencia que aún no se termina de superar. 

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< Ver > "Instrucciones para flotar un muerto" de Nadir Medina. 

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