Cortiñas: “Para acabar con el hambre hay que suspender el pago de la deuda”

Sociedad 13/03/2020 Por Adrián Camerano
En su paso por Córdoba, instó a seguir luchando por los Derechos Humanos y presentó un recurso para impulsar la investigación del Golpe de Estado en Bolivia.
Cortiñas Alta Gracia © Gentileza 01
(Gentileza)

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Especial para La Nueva Mañana

Respeto y admiración despertó Nora Cortiñas en un nuevo paso por Córdoba, esta vez para presentarse en la causa que investiga el golpe de Estado en Bolivia y encabezando la señalización de un ex centro clandestino de detención. Jovial e incansable, a sus 89 años la dirigente tuvo tiempo además para hacer un llamado a no cesar en la lucha por los Derechos Humanos, convencida de que en la Argentina “nadie puede bajar los brazos”. Y consideró que para acabar con el hambre en el país “es necesario suspender el pago de la deuda externa y que haya un millón de personas marchando en las calles”.

No al golpe en Bolivia

Junto a organizaciones políticas y sociales, este martes, Cortiñas se presentó en el Juzgado Federal Nº2 de Córdoba, a cargo de Alejandro Sánchez Freytes. En ese estrado, donde se sustancia una causa para investigar presuntos delitos de lesa humanidad en el derrocamiento del presidente legítimo Evo Morales, Cortiñas interpuso un amicus curiae, figura con la que pide al juez constituirse como amigo del tribunal para opinar sobre el tema.

“Vemos que un juez quiere hacer algo por Bolivia, por la Justicia, por la verdad, y un fiscal le dice ´no´. Entonces estuvimos analizando cómo se hace para que los jueces y los fiscales no se nieguen a hacer justicia”, consideró minutos después de presentar el escrito, que suscribieron también la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos (APDH) La Matanza, la Asociación de Juristas Latinoamericanos y la Colectividad Boliviana Autoconvocada en Córdoba, entre otros.

“Nosotros venimos persiguiendo justicia desde hace muchos años; las Madres ya llevamos 44 años en la calle y 43 años en la plaza, pidiendo justicia”, cerró. A su lado, el abogado Ignacio Andrés precisó que el amicus “pretende que se aboque a la investigación de la denuncia que ya está hecha y que ejecute las medidas de prueba pedidas”. Si la denuncia original prospera y se hace lugar al amicus, a mediano plazo podrían desfilar por los tribunales cordobeses algunos de los ideólogos del derrocamiento de Evo, como la presidenta ilegítima Jeanine Añez y el agitador Luis Fernando Camacho, ambos denunciados. 

Logros y éxito

En un interregno entre la presentación del escrito judicial y su segunda actividad en Córdoba -la señalización de un ex centro clandestino de detención-, Cortiñas tuvo tiempo para referirse a la lucha de Madres, explicar su receta contra la pobreza y animar a los jóvenes a no decaer en la lucha por los Derechos Humanos.

“La Argentina es el país donde hay gente llena de ilusiones, como mi hijo Carlos Gustavo, que está desaparecido desde el 15 de abril de 1977, era militante político de la Juventud Peronista y luego de la organización Montoneros. Como él, como los jóvenes en esa década del 70, cada generación va teniendo sus ilusiones, va trabajando un ideal, en un país donde la gente sigue luchando y la resistencia tiene 500 años”, consideró. Cortiñas explicó que “las generaciones de militantes de cada época queremos una vida digna; la mayoría de los argentinos no ambicionamos riqueza”, dijo, y afirmó que “cada vez que salimos a la calle lo hacemos para tener logros”. Entre ellos, puntualizó: “Lograr justicia, hacer Memoria, con la meta de saber qué pasó con nuestros hijos y nuestros nietos. Nosotros tuvimos logros, los juicios, un poco de justicia; verdad todavía no tenemos. Pero el éxito en esa lucha hubiera sido encontrarlos, abrazarlos, verlos crecer con sus nietos. Todo lo demás que tuvimos son logros de la lucha, de salir a la calle. ¿Qué quiero yo? Quiero toda la justicia, toda la verdad, toda la memoria, no un pedacito. Porque así vamos a caminar hacia un mundo con menos inhumanidad”.

Cortiñas Alta Gracia © Gentileza 02

La deuda interna

Antes de recorrer el ex Grupo de Artillería 141 de José de la Quintana, la referente nacional en Derechos Humanos consideró que “nadie en este país puede bajar los brazos nunca, nadie puede decir hoy no voy a la marcha porque estoy cansado, no; yo voy a cumplir 90 años y no me puedo quedar en mi casa el día que hay una marcha”. Y bregó por el combate contra la pobreza estructural, proponiendo medidas de fondo para garantizar un plato de comida en cada mesa argentina. “Hay que cambiar la ambición económica de los seres humanos; los jueces ganan un millón de pesos, y no miran para el costado que el pueblo se muere de hambre. En estos días vemos que se mueren bebés porque no les dan agua; la mala economía, la que dirigen un puñado de ricos para su bolsillo, hace que el resto tenga que vivir así. Como los del campo, cuatro días protestando porque no ganan todo lo que quieren ganar”, sentenció. 

“Hay mucho para hacer todavía. El hambre no se termina repartiendo tarjetas para ir a comprar al supermercado: se termina suspendiendo el pago de la deuda externa, averiguar qué nos quieren cobrar y no pagar un solo peso de lo que sea estafa. Porque una parte de la deuda viene de la época del terrorismo de Estado, para comprar las armas con las que torturaron y asesinaron. El Fondo Monetario tiene dos ventanillas, una te da plata para que pagues en la otra los intereses. Ellos no quieren que paguemos el capital, y así tienen agarrados a los países pobres”, culminó.

Señalizando por la Memoria

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En el ex GA 141 de José de la Quintana, un centro clandestino de detención en el que se investiga la existencia de fosas comunes con cuerpos enterrados, Norita encabezó la señalización de la Enfermería, uno de los edificios sindicados como lugar de detención clandestina. Y recibió de manos de Trabajadores Unidos por la Tierra, la organización social que recupera el lugar, un proyecto para conformar allí un sitio de memoria. “Hoy, en este espacio, me conmueve pensar qué pasó acá, cuánta gente pasó por acá, y a cuánta gente le mataron los ideales y sus sueños. Con cada espacio que recuperamos le robamos al terror una parte dramática, para poner vida donde hubo muerte”, celebró.

  

 

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