Intercambios entre la medicina tradicional mapuche y la europea

Sociedad 29/11/2019 Por
En Córdoba, Solveig Schrickel, encargada del proyecto de plantas medicinales en corporación, contó su experiencia con las comunidades de Concepción.
Solveig Schrickel
- Solveig Schrickel pertenece a la corporación metodista de Chile y se encargó de recopilar los saberes mapuches sobre plantas del bosque nativo.

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En el marco de las II Jornadas Argentinas de Etnobiología y Sociedad, desarrolladas días pasados en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC, Solvieg, que pertenece a la corporación metodista de Chile, organización sin fines de lucro que promueve los derechos de las personas vulneradas para alcanzar una vida más digna, manifiestó su interés en “capacitar a las personas interesadas en el autocuidado de su salud a través de plantas medicinales y otros métodos naturales”, dijo la investigadora.

Además sostuvo: “Hace más de 30 años que existe esta corporación y realiza sus tareas en poblaciones donde no solo hablan de su cuerpo, cómo llegan las enfermedades y cómo prevenirlas sino también cómo tratarlas a partir de las plantas medicinales que se encuentran en cada sector. No realizamos nuestra tarea utilizando plantas exóticas o introducidas sino capacitando para que cada participante salga a buscar los yuyos con las que cuentan en sus lugares de origen”.

También se trabaja con el Museo Mapuche de Cañete, ubicado a 140 km al sur de Concepción, y mantienen la relación con el Instituto Chileno-Alemán de Cultura. 

“Lo que ayudó mucho es que yo soy alemana pero hace más de 30 años que vivo en Chile. A raíz de esto dije en broma que se podía hacer algo entre la medicina mapuche y tradicional europea. Encajaron al tiro y el museo también está muy entusiasmado. A partir de allí se realizaron 8 talleres temáticos donde nos separamos por sistema: nervioso, digestivo, respiratorio, etcétera. Realizamos reuniones semana de por medio a partir de abril, con un paréntesis por problemas climáticos pero que terminamos en octubre”, añadió.


Fondos

El lugar donde trabajan es Concepción, que si bien no tiene una población mapuche muy grande, los fondos surgen de los cursos que dictan y ese dinero se utiliza para la compra de los materiales que adquieren para trabajar con esas comunidades, que generalmente son muy pobres.

Varios años atrás grupos de mujeres mapuches pidieron hacer la capacitación, “justamente por el problema, especialmente en la zona costera, donde los malditos forestales han arrasado con todo el bosque nativo. Y si queda algo, son manchas solamente que no superan los 1.000 m2. Entonces los mapuches no encuentran sus plantas ancestrales, ya que prácticamente no hay. Algunas especies se pueden cultivar pero del sotobosque no queda casi nada de forma natural”, contó Solveig.

Por otra parte, hay muchas plantas introducidas y asilvestradas que, de repente, no manejan pero se han dictado cursos con ese tema.


Las clases

“La cultura mapuche es muy oral, entonces se trató de hacer el desarrollo lo más interactivo posible, aunque por el tema y los conocimientos es más frontal que interactivo. Con ellos no quise hacer lo mismo de siempre y comencé con cuentos. En Europa cada planta tiene su historia y su mitología, entonces pensé: por qué no hacerlo de esa forma, contando mitologías y leyendas. A partir de allí se armaron discusiones y los asistentes comenzaron a contar qué plantas usan en cada comunidad”.   

Luego de estos encuentros -relató- “quedaron en que cada taller iba a hacer un remedio en base a plantas medicinales y vieron que viene más de la tradición europea eso de hacer gotas, cremas, etcétera. De allí también surge el compromiso de plasmar todo esto en un documento. Se recopiló mucha información de las hierbas usadas por los participantes porque después se consultó a los vecinos, a los abuelos y se compararon las experiencias. Muchas de las plantas introducidas europeas, como el diente de león, por ejemplo, lo conocen pero no lo manejan como hierba medicinal”.

Lo que sorprendió es el sauco, introducido también, al cual los chilenos no conocen mucho pero los mapuches sí, y tiene una historia muy bella europea, porque es la sede de los espíritus que protegen las casas. 


Leyenda

La única leyenda que contaron en estos talleres de una planta es un poco triste, sobre un pastor que mata a su hermana porque se había enamorado de ella y en su tumba creció la cicuta y de allí otro pastor hace una flauta la cual en lugar de tocar una música contó lo que había pasado.

A su vez, “cada taller comenzó con cuentos de dos plantas introducidas, asilvestradas o cultivadas. Por ejemplo: lavanda, encino, sauco, y de ahí los asistentes a los talleres debían relatar algo e investigar porque recordaban muy poco y pudieron recuperar solo en forma oral los preparados medicinales de esas comunidades. Trabajan más con infusiones, cocimientos, sahumerios, baños o cataplasma. Las chamanas tienen el conocimiento espiritual y si una planta es del monte o del agua o depende la enfermedad si se mezclan, el objetivo es buscar energías equilibrantes”, relató.

Todo esto tiene como resultado un libro y queda pendiente la identificación de algunas plantas que los mapuches nombraron y que no se pudieron ver porque llegó el invierno.

Tienen en vista realizar la experiencia con otros grupos mapuches y entregar el documento al Museo Mapuche, “porque comenzaron los conflictos que se sucedieron en Chile, los estallidos sociales, barricadas, huelgas, y por ello no se pudo continuar con los talleres”, finalizó Solveig.

Estilo de vida y alimentación

En este tema entra el uso de plantas silvestres para alimentación que se utilizaron o conocieron hace unos 50 años. “También queríamos rescatar esos conocimientos y usos nutricionales. Otra de las tareas fue investigar y buscar en los recuerdos recetas. Los resultados fueron una maravilla pues llegaron al curso con todas las comidas hechas o llevaron las plantas enteras. A partir de allí se hizo un boletín como con 40 o 50 recetas que recopilaron. Estas tenían como ingredientes la romasa, la ortiga, la hoja de diente de león, el ajo de campo (que es aquel que no tiene dientes si no que es semejante al puerro y que los campesinos no lo quieren mucho porque deja el olor fuerte en las plantas que lo rodean).

También llevaron recetas con vegetales que ya no se usan como el puye de mar, que es ácido como el limón, o el apio de mar, que es más sabroso y como crece en la costa tiene sal marina que resulta mucho más sana, además del tusílago, que en grandes cantidades es dañino para el hígado.

Estos talleres de alimentación saludable con plantas silvestres comestibles se realizan para no perder y difundir esos conocimientos, además de tener 550 plantas medicinales identificadas.

Apio de Mar
Apio de mar

Desde el Servicio para el Desarrollo y la Educación Comunitaria de Concepción, Chile, compartieron información acerca de las 117.000 especies comestibles que tienen registradas los etnobotánicos a nivel mundial. Asimismo, proporcionan información acerca de cómo pueden prepararse y combinarse estas variedades silvestres.

A continuación brindamos una somera descripción de una parte de las plantas que se encuentran en el campo y con las que se pueden realizar diversos preparados.

 Cardos: se comen los tallos tiernos, cabezas florales, hojas y raíces.

Cuye de mar: las hojas son carnosas y se pueden comer crudas o cocidas, al igual que las flores.

Diente de león: las hojas tiernas se comen crudas en ensalada y aportan vitamina C. Los botones de las flores, bien cerradas, se maceran en vinagre y se comen como sustitutos de alcaparras. Como planta medicinal se usan hojas y raíces. Estas se pueden secar y usar como un reemplazante del café.

Frutilla de mar: se comen crudas o en mermeladas o postres. Pero tienen un ligero efecto purgante, hay que tener cuidado con la dosificación. Las hojas se pueden comer crudas o fritas, y también se pueden macerar en vinagre y consumirlas como sustituto de pepinillos.

 Hinojo: las bases de las ramas y las hojas jóvenes se comen como verdura o finamente picadas para agregara la ensalada. Las semillas como saborizantes para el pan, queso, carne, chucrut o sopa. Los tallos, flores y semillas también se usan para aromatizar licores. Como planta medicinal sirve para la flatulencia,  descongestivo y para aumentar la leche materna.

Liuto
Flor del Liuto




Liuto: se muelen y se lavan los tubérculos  con agua fría para sacarles el chuño, el cual sirve para enfermos y convalescientes que sufren de inflamaciones del sistema digestivo. Además para calmar irritaciones cutáneas en uso externo.

Nabos: hojas y tallos tiernos se usan en ensaladas o cocidos como espinaca. Las flores se preparan como brócoli y las semillas, molidas, son condimentos.

Rábano silvestre: las semillas inmaduras se utilizan como condimento, y las hojas y brotes en ensaladas o cocidos. Las raíces pueden ser sustitutos del rábano picante.

Nalca: se consumen raíz y tallos. Propiedades medicinales: para diarreas, afecciones estomacales y del hígado; hemorragias; menstruaciones abundantes y dolorosas; fiebre.

Ortiga: con las hojas se pueden hacer sopas, con pocos minutos de hervor y son muy digestivas. De ella se conocen unas 20 especies comestibles.

Romaza: se consumen las hojas preparadas como tortillas o en ensaladas. También en refresco, maceradas con miel o azúcar.

Linaza: las semillas tienen gran cantidad de aceite y sustancias mucilaginosas, ayudan en el tránsito, en la digestión en general, tiene un efecto desintoxicante y laxante suave y colaboran en la disminución de  irritaciones de tubo digestivo.

 

Algunas preparaciones 

Receta 1. Queso crema de hierbas: se prepara con apio de mar, cilantro, ajo silvestre, queso crema, crema espesa y leche, para lo cual se hacen hervir estas verduras. A estas se le agrega el cilantro y los lácteos hasta que se forme una crema para acompañar papas, galletas, arroz, etcétera. 

Receta 2. Salsa verde: esta se prepara en base a borraja (de la cual se comen los tallos y hojas tiernos cocidos) junto con berro, hojas de romaza, perejil, cebolla, mostaza, mayonesa, crema y leche. También para acompañar papas, fideos, arroz, etcétera.

Receta 3. Jarabe tónico: se prepara en base a 1 litro de vino, 250 g de higo, 125 g de nalca, 125 g de azúcar y 1 rama de canela.

Receta 4. Espinaca de ortiga: se utilizan para esta preparación las hojas y ramas finas hervidas licuadas con manteca, crema, sal, pimienta y nuez moscada.

 

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