La música, el hábitat natural

Cultura 16/11/2019 Por
Pablo Agri, violinista e hijo de Antonio Agri, visita Córdoba el 21 de noviembre para participar del último concierto del ciclo Cuatro más Uno en el Centro Cultural Córdoba y dar una clase para instrumentos de cuerdas frotadas.
Pablo Agri 19 B
- “En todos los años que llevo tocando en orquestas y dando clases, nunca vi un violinista con el talento de mi padre”, recuerda Pablo. Foto: gentileza.

chapa_ed_impresa_01


Especial para La Nueva Mañana

Hay apellidos que pueden considerarse sinónimos de, por ejemplo, el tango; y Agri es uno de esos apellidos. Pertenecer a un linaje con semejante historia puede ser negado en pos de hacer propio camino o puede llevarse con honor. Es el caso de Pablo Agri  - hijo de Antonio, ladero de Piazzolla, violinista, compositor y director de orquesta-, quién viene a Córdoba a compartir lo que será la última entrega de la tríada de conciertos con invitados los que el cuarteto de cuerdas Magnolia celebra este año.

Pablo Agri es violinista, docente, cuenta con una serie de obras, arreglos y adaptaciones propias, y es el actual director de la Camerata Argentina del CCK y violinista en el Sexteto Mayor, y si miramos para atrás tiene un camino largo con el que viene haciendo historia.

Nació el año en el que se estrenó la operita “María de Buenos Aires” -libreto de Horacio Ferrer, música de Astor Piazzolla y Antonio Agri en violín-, es decir que música y bambalinas fueron su entorno de crianza. A los 10 años empezó a tocar el violín, participando como violinista solista en discos ganadores de Premio Grammy, destacándose como solista en la Orquesta Sinfónica Nacional y orquestas como la del Teatro Colón, la Sinfónica de Cámara del Mercosur, de Bahía Blanca, Mar del Plata, de la Universidad de Chile, la Real Filharmonía de Galicia y la Orquesta de Mato Grosso (Brasil); y distinguidos músicos de tango -históricos y contemporáneos- como Mariano Mores, Néstor Marconi, Horacio Salgan, Damián Torres, Susana Rinaldi, Osvaldo Berlinger y Juan Mosalini entre otros, tuvieron el sello Agri hijo en el violín.

Heredero de su pasión por el violín y el tango, Pablo Agri está seguro también de que su padre fue, junto a Vardaro y Francini, el más grande violinista del tango argentino. “En todos los años que llevo tocando en orquestas y dando clases, nunca vi un violinista con el talento de mi padre”, cuenta Pablo a La Nueva Mañana sobre Antonio, con un dejo de nostalgia, devoción y admiración. “No lo digo exagerando, mi viejo era un tipo que no estudiaba nada, que tenía una facilidad para ejecutar el instrumento que yo no tengo”, agrega.

Lejos de llevar el apellido como carga, cuenta  que “(Antonio) vivió la música con mucha naturalidad, y creo que eso ayudó a que yo la viva igual y a no sentir cierta responsabilidad de ser  el hijo de Antonio Agri”, que seguiré siéndolo hasta el final de mis días”. Hoy Pablo tiene un camino bien transitado que lo avala y en el que fue desarrollando un sonido y sello propio, que lo ubican cómodamente en la historia del tango, protegiendo y continuando a mucha honra el capítulo que abrió su padre.   

“Creo que nunca vivió la música como algo conflictivo, sino todo lo contrario, y yo mamé eso. Lamentablemente me di cuenta lo que era mi viejo cuando se fue. De chico lo acompañé mucho, me gustaba ir a los teatros, me crié con la música de Piazzolla y para mí ese era mi entorno natural. De grande dimensioné realmente quiénes eran”, recuerda Pablo Agri como si tuviese que justificar su hábitat natural y los personajes que completan las fotos de su infancia. Su formación inicial es en la música clásica, y Pablo se quedó ahí en plena adolescencia como forma de rebelión hacia su padre, para diferenciarse de él. Su acercamiento al tango llegó con la Orquesta del Teatro Colón, y agradece las enseñanzas de su “viejo”, que son las que le  permitieron hacer y seguir trazando su camino propio con absoluta tranquilidad, mientras en el tango de hoy es el indiscutido violinista referente. “Creo que el tango y la música se aprende más tocando y con la experimentación que con manuales y esas cosas”, reflexiona Agri mientras asume su otra pasión, que es la docencia.

Como sabemos,  los pasillos y escenarios son puntos de encuentro. Artistas se cruzan, se saludan y dejan pendiente de palabra algún concierto compartido. El cuarteto Magnolia está integrado por miembros de elencos estables de la provincia. Desde ese lugar y algunas clases es que conocieron a Pablo. El jueves 21 será la primera vez que comparten escenario, con un repertorio de amplio espectro que promete obras, arreglos y adaptaciones de Agri, arreglos de Hernán Soria -violinista y arreglador de Magnolia-, piezas tradicionales de tango y algunas otras de folklore.

Clase abierta para cuerdas frotadas | Miércoles 20 de noviembre, 15 hs. - David Luque 394

La música ya no solo se escucha, también se ve y se experimenta con el cuerpo. En el instante mismo que Pablo agarra el violín y empieza a ejecutarlo, automáticamente se convierte en una extensión de su cuerpo, y se impregna del sentimiento y la emoción del momento, reafirmando que esa es la manera y el lenguaje de expresión que eligió desde la cuna. Y el resto de los mortales, músicos o no, tenemos la oportunidad de ver la música compartida por los protagonistas de este tiempo, los que también están escribiendo la historia. 

CUATRO  MÁS UNO
Pablo Agri + Magnolia
Jueves 21 de noviembre | 21 hs. 
Centro Cultural Córdoba - Av. Leopoldo Lugones 401-
Las entradas generales tienen un valor de $250 y pueden adquirirse de manera anticipada de lunes a viernes de 10 a 14 horas en la sala. Sólo en efectivo.

 

Edición Impresa

Seguí el desarrollo de esta noticia y otras más 
en la edición impresa de La Nueva Mañana
 
Todos los viernes en tu kiosco ]


Te puede interesar