Maradona, Belgrano... No lo soñé

Pensando el Deporte 30/10/2019 Por
Juan Manuel Del Campillo, coleccionista de camisetas y buceador de la historia del "Pirata", recuerda, como hincha, lo que fue aquel día de 1986 cuando el Diego se vistió de Celeste.
MARADONA SE TAPA LA MARCA 1986
Maradona con la formación del Belgrano de 1986. - Foto/Archivo.

Una mañana lees en el diario que Diego Maradona va a jugar un partido con la camiseta del equipo del que sos fanático. No lo podés creer. No puede ser cierto. Un equipo que no está acostumbrado a que le pasen cosas buenas. Todo lo contrario. ¿Será verdad? Tenés miedo de ilusionarte y que después se caiga todo y la desilusión sea enorme.

Encima, no viene en el ocaso de su carrera.  Viene en el momento justo en que está tocando el cielo con las manos. En el instante en que está en la cima misma del mundo. Ningún personaje en el planeta es más importante que Él en ese momento. Diez días después de salir campeón del mundo. En el momento en que estaba en las tapas de todas las revistas del planeta, no solos las deportivas.

La cuestión es que viene a jugar con la camiseta de Belgrano. A tus 11 años no te puede estar pasando nada mejor. Es verdaderamente un sueño.

Un equipo que ni siquiera todavía había debutado en el Nacional B. Un equipo que hasta hace muy pocos meses jugaba un Regional contra equipos ignotos. En ese equipo con el que sufrís todas las semanas, el Diego está a punto de estrenar su corona mundial. Ni siquiera lo hace en el Napoli, club para el que juega. No lo hace en Boca, de quien es hincha. Tampoco en Argentinos Juniors, donde debutó. Lo hace en Belgrano, el equipo de tus amores.

No lo soñé. Fue verdad. Verlo entrar a la cancha con la camiseta celeste y ese número 10 Bodoni característico de la marca que vestía a Belgrano fue una experiencia fuerte.

Cada vez que tocaba una pelota se sentía un murmullo de asombro que no volví a escuchar. Cada vez que apilaba un par de jugadores de Vélez delirábamos pensando que se venía algo similar a lo de Inglaterra o Bélgica. Erró incluso un penal, que pegó en el palo y le volvió a su zurda. Se tentó y la tiró a la red por impulso, aunque el árbitro lo tuvo que anular.

Pasó. Les juro que pasó. Quedaron los recuerdos. Las fotos. Muchas fotos. Incluso la más hermosa, Diego sentado en el vestuario y un tímido Julio César Villagra sentadito al lado. La mismísima Chacha, que por culpa de una lesión no pudo tirar una pared con el Diez. Hubiera sido demasiado para mi corazón.maradona villagra

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