Córdoba: bienvenidos a la campaña preelectoral

Política 05/04/2017 Por Gabriel Silva
De cara a las legislativas, se lanzó el escenario en la provincia. El peronismo cerró filas detrás del discurso de Schiaretti, clave para la confirmación de unidad del “cordobesismo”. Qué hará De la Sota y la posibilidad de sumar a referentes filo-kirchneristas.
Schiaretti Macri
Schiaretti, Macri y Vigo.

Los ingredientes para una campaña de baja intensidad, light, como sospecharon muchos, fueron dejados de lado. En Córdoba ya se piensa en otra receta para el 2017 de Legislativas y el puntapié inicial lo dio el peronismo, con el gobernador Juan Schiaretti como principal protagonista desde lo discursivo, pero con otras espadas de UPC que fueron haciendo lo suyo.

Hasta la semana pasada, la sintonía fina era parte del panorama y la agenda política cordobesa. Pero ocurrieron dos cosas que en El Panal molestaron y mucho, a tal punto que los consideraron suficientes como para terminar, por ahora, con el romance con Mauricio Macri.

El primero fue la difusión de los índices de pobreza del Indec que pusieron al Gran Córdoba como el territorio “más pobre” del país; lo que motivó que en los despachos más importantes de la Provincia más de uno piense que hubo una mano negra para “instalar ese título”. El segundo motivo fue el desborde de la planta Taym que representó no solo un problema ambiental sino también político, con todo el arco opositor apuntando denuncia en mano.

El panorama terminó desembocando en la abrupta interrupción de las vacaciones de Schiaretti, empujado también por la solución del conflicto docente que sigue empantanada y con postergaciones que se hacen cada vez más habituales.

Así, todo este cocktail hizo mella en un Schiaretti que decidió, en medio del discurso en el almuerzo de la Fundación Mediterránea y con un repertorio colmado de empresarios y economistas, afinar la puntería y disparar con munición gruesa desde lo político. Allí se encargó de un abanico amplio que fue desde los gremios hasta el Gobierno nacional, siendo esto precisamente lo que más llamó la atención a propios y extraños. Comenzaba la campaña.

De la Sota, en mayo

La frase de la pata joven del delasotismo, cuando hace más de un mes dijeron que José Manuel de la Sota no sería candidato, quedó muy lejos. También la que lanzaron otros operadores cuando marcaron con rojo el mes de abril en la agenda y lo consideraron clave para las decisiones del exgobernador. El escenario mutó y ahora es otro: en medio de la tensión que comenzó a marcarse entre Nación y Provincia, el silencio de De la Sota fue todo un mensaje.

De viaje en el exterior hasta el viernes, cuando planea un retorno al país para luego partir una semana más tarde rumbo a Salamanca, De la Sota sabe que el peronismo que gobierna la provincia sigue esperando con una decisión que "hoy está un 50 y 50" según señaló anoche a LA NUEVA MAÑANA un integrante del entorno más cercano al exgobernador. La misma fuente también reconoce que el fuego cruzado no adelantó los tiempos, sino que los mantuvo igual y que la decisión de uno de los hombres que conduce el peronismo será recién en mayo. No antes.

Ahora bien, entre los que pueden llegar a formar parte de la boleta junto a De la Sota, el primer boceto tiene a Alejandra Vigo y Daniel Passerini, en el segundo y tercer lugar de la lista, respectivamente. Mientras que el cuarto escalón puede llegar a asignarse a un dirigente filo kirchnerista donde el nombre que suena con más fuerza es el de Martín Gill, el intendente de Villa María. La estrategia tiene el objetivo del oficialismo de mostrarse “amplios” y saben que la nominación del ex diputado nacional sería solo testimonial. ¿La alternativa? Nora Bedano, actual legisladora de UPC y una de las que dio el salto de un bloque a otro el año pasado.

De esta manera, y contrariamente a lo que creen varios, la jugada no le abre ninguna puerta a Eduardo Accastello sino “todo lo contrario”, según dijeron desde UPC.

Por su parte, la campaña con otra tónica si le sienta a Vigo y le daría mayor poder propio a Schiaretti en el Congreso; mientras que lo de Passerini se entiende a partir de la idea de un equilibrio. El legislador fue otro de los que agitó el clima hace unos días al decir que el peronismo de Córdoba debía "tener una postura clara". El panorama, ya en el inicio de la semana pasada, estaba cambiando para subir de nivel. En una etapa que lejos está de tener la imagen de cordialidad del 2016.

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