Economía Facundo Piai 28/08/2018

Los dólares del FMI se fugan y escasean los recursos para afrontar la deuda

Incertidumbre económica, libertad cambiaria, aumentos de los precios y contracción de la actividad: las razones por las que la cotización del dólar sigue disparándose.
La principal preocupación de la Alianza Cambiemos debería de ser entonces evitar una inminente crisis de deuda.

La información oficial que se dio a conocer la semana pasada indica que las principales variables de la economía atraviesan un proceso de deterioro constate y progresivo.

La evaluación que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) realiza mensualmente sobre la actividad económica arrojó resultados negativos que le ponen cifras al estancamiento en que se encuentra el aparato productivo.

El estimador mensual de actividad económica (EMAE) señala que en el mes de junio la actividad cayó casi 7 puntos porcentuales de acuerdo al mismo mes del año pasado, bajando 1,3% respecto al mes pasado del corriente año.

Del análisis desestacionalizado de los datos que aporta el EMAE podemos concluir que se percibe una caída sostenida de la actividad desde el mes de abril. De lo anterior se desprende que el acumulado en el primer semestre del año marcó una merma de 0,6, respecto al acumulado del mismo período del año 2017.

Esta caída de la actividad económica en el mes de junio se explica por el mal desempeño que tuvieron, principalmente, tres sectores: agricultura, ganadería, caza y silvicultura; industria manufacturera; y el comercio mayorista y minorista. Estos sectores incidieron significativamente en la mala performance, al representar 5,9% de la contracción total de la actividad en el mes de junio que fue de 6,7 puntos.

Al parecer, julio va en la misma dirección. La consultora Ferreres & Asociados evaluó que, a la retracción de junio, le sigue una contracción de 1%, en relación a igual mes del año pasado.

Las perspectivas a corto plazo son poco alentadoras de acuerdo a los relevamientos de esta consultora privada. A la luz de estas estadísticas, la industria acumula cuatro meses consecutivos en baja, habiendo marcado -5,2% interanual en julio.


Fuga de capitales

El informe de la consultora de Ferreres afirma que el sector alimentos y bebidas lidera la caída, seguido por maquinarias que marcó una merma de 3,4%.

Tal como venimos sosteniendo en este semanario, la contracción del mercado interno por la pérdida de poder adquisitivo del salario que golpea fuertemente a la demanda local tiene consecuencias perjudiciales para el desarrollo de la economía en términos generales.

Un ejemplo de ello es este desplome de la actividad, traccionado por el mal desempeño de la industria alimentaria y la industria liviana. Se trata de dos sectores híper vinculados con el circuito interno, puesto que, al ser intensivos en mano de obra, generan trabajo de calidad, y como producen para un consumidor local, dependen de la demanda interna.

De modo tal que era de esperar que, frente a la caída de la variable consumo apaciguara la demanda de alimentos, bebidas y electrodomésticos de línea blanca, y que este enfriamiento del consumo se traduzca en un mal desempeño de la producción industrial.

La semana pasada, el Banco Central dio a conocer el balance cambiario del mes de julio. Los datos oficiales también son poco alentadores en este punto. El informe señala que la “Formación de Activos Externos del Sector Privado no Financiero”, categoría técnica que alude a lo que comúnmente se denomina “fuga de capitales”, fue de 3.351 millones de dólares, siendo uno de los meses de mayor “fuga” de los últimos 15 años.

Del mismo modo, si contemplamos el acumulado total, vemos que la salida de capitales superó los USD 20.000 millones en sólo siete meses. De continuar esta tendencia, estaríamos asistiendo a un año histórico en cuanto a fuga de dólares.

Como para tomar una dimensión de esta cifra, cabe compararla con la formación de activos externos de otros años. La cifra acumulada en los siete meses del 2018 duplica a la registrada en el mismo período del año pasado.

Cabe aclarar que el año 2017 fue un año de mucha demanda privada de dólares. Con todo esto, es esperable que este año concluya con una cifra de dólares saliendo de la economía real superior al año de mayor fuga de la gestión pasada, que fue de USD 23 mil millones en el total del año 2008.

Con una diferencia notable, durante la gestión del gobierno anterior hubo cifras elevadas en períodos de fuerte expansión de la economía. Por ejemplo, en el año señalado (2008) se dio una fuga significativa en un contexto de bonanza económica, donde el PBI creció cuatro puntos, luego de cinco años consecutivos en que el país creció a tasas chinas (un 8,75% anual promedio entre el 2003-2007, de acuerdo a datos del Banco Mundial).

Corridas cambiarias

Todo indicaría que la demanda de dólares para atesorar o transferir al exterior incrementará en los cinco meses restantes, ya que la libertad cambiaria es leitmotiv de la Alianza Cambiemos.

Parece entonces verosímil pensar que terminaremos este año con un record de fuga de divisas en el marco de un escenario económico recesivo. Hoy, en este estado de situación, hasta los más optimistas auguran una recesión con impacto en el PBI. Hay cierto consenso entre las consultoras privadas en que el PBI del 2018 será, por lo menos, un punto menor al del año anterior.

El director de FyE Consult, vaticina una caída anual superior a un punto porcentual del PBI y una recesión de cuatro trimestres que recién cambiaría de signo en el segundo trimestre del 2019.

De ocurrir una nueva corrida cambiaria estos malos augurios se quedarían cortos. Es posible que así sea. Puesto que la evidencia empírica muestra que Cambiemos no logra estabilizar el tipo de cambio.

En un escenario signado por la incertidumbre económica, la libertad cambiaria, restricción externa, la devaluación de nuestro primer socio comercial, los aumentos sostenidos de los precios y la contracción de la actividad, es probable que los actores de la economía busquen refugiarse en dólares norteamericanos y se dispare, nuevamente, la cotización de la divisa.

El mal desempeño de las variables económicas descriptas, dadas a conocer por las estadísticas oficiales, pintan un escenario oscuro para cualquier economía. Si a esto le sumamos los compromisos de deuda en dólares a los que suscribió Macri, vemos que hay una coyuntura más compleja de lo que se presume, porque la economía no estaría pudiendo generar los recursos necesarios para afrontarlos. Los dólares del FMI, a los que Argentina accedió pagando un interés, se estarían fugando de la economía real.

La principal preocupación de la Alianza Cambiemos debería de ser entonces evitar una inminente crisis de deuda.

El Central interviene, pero no logra detener la escalada del dólar


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