Economía Por: Facundo Piai09/09/2026

Economía dual, boom exportador sin derrame industrial ni empleo registrado

Con cosecha récord y los hidrocarburos en expansión, la producción industrial se contrae 5%, según Indec. El diseño de la economía hace que se mueva a dos ritmos.
Los sectores emblema de la economía libertaria son poco significativos en empleo, además también están destruyendo puestos de trabajo. Foto: archivo NA

Que la economía argentina tiene dos velocidades, ya no hay quien lo niegue. Hay una economía vinculada a los bienes transables que vuela, explicada por los sectores que explotan los principales comodities exportables: materias primas agropecuarias, hidrocarburos y minería. Estos sectores, más la intermediación financiera, también de buena performance, representan el 20% de la economía nacional. Mientras que el resto de los sectores oscila entre el amesetamiento o, directamente, la recesión.

Otra verdad incuestionable tiene que ver con la generación de empleo de calidad (por ello entendemos trabajo registrado en relación de dependencia). Los sectores perdedores, en donde se destacan la industria, la construcción y el comercio, son los que emplean a la mayoría de los asalariados dentro del sector privado. Este trinomio mercadointernista explica casi la mitad de los asalariados. En efecto, su debacle es la causa de que se hayan perdido 240.000 trabajos en blanco desde el arribo de Javier Milei, solo en el sector privado.

El complejo petrolero crece, pero no tracciona a la industria

Lo anterior expone que los sectores emblema de la economía libertaria son poco significativos en empleo, además también están destruyendo puestos de trabajo. En el caso de la intermediación financiera por la automatización de trámites, mientras que en la explotación petrolera crecen proyectos en Vaca Muerta, pero se desalientan los pozos de petróleo convencional de la cuenca del Golfo San Jorge, obteniendo en el neto números en rojo. Solo el agro está generando empleo, pero su oferta no revierte la tendencia general.

Otra de las principales críticas al diseño de la política económica libertaria tiene que ver con el desacople del sector hidrocarburífero. Ocurre que, de la mano de la maduración de obras de infraestructura, muchas de las cuales comenzaron en 2022 (como el gasoducto Kirchner, la reversión del gasoducto Norte u oleoductos que conectan Vaca Muerta con Bahía Blanca o con Río Negro), junto al salto del precio internacional del barril de crudo, Argentina se erige como exportador neto de petróleo.

Los balances oficiales arrojan que con poco más de 8 mil millones de dólares durante el primer semestre, el complejo petrolero se arrima a las exportaciones vinculadas a la soja (principal complejo exportador). Estos niveles significan un crecimiento del 43% en comparación con las divisas generadas en el primer semestre del año pasado.

Asimismo, las políticas implementadas por el gobierno para darle mayor dinamismo al sector (RIGI, régimen especial para inversiones en petróleo y gas) no contemplan el desarrollo de proveedores locales. Esto quedó en evidencia con el gasoducto San Matías, proyecto dentro del esquema RIGI, en donde el consorcio Southern Energy (con YPF a la cabeza, entre otras petroleras) importó los caños de India, en lugar de proveerse de la bonaerense Tenaris, líder global en la fabricación de tubos de acero sin costura para el sector energético.     

De modo tal que el sector tiene gran potencial de crecimiento, la tendencia exportadora es creciente, al tiempo que el RIGI le otorga un tratamiento tanto impositivo como cambiario diferente al resto. Sin embargo, las políticas de beneficios direccionadas al sector desatienden la estimulación de proveedores locales. Las principales críticas señalan que el diseño de la política económica del gobierno libertario lleva a que el sector no desarrolle una cadena de valor profunda. Los más críticos hablan de oportunidad perdida, directamente.

La cosecha récord tampoco estimula a la maquinaria agrícola 

Esta dificultad no se da solo en un área con poco desarrollo como son los hidrocarburos, también se observa en las cadenas aguas abajo del sector agropecuario. Como ocurre con el petróleo, el agro maneja altos volúmenes y también cuenta con un precio internacional favorable para las principales materias primas cosechadas en la pampa húmeda. Relevamientos de la Secretaría de Agricultura informan que los seis principales cultivos superaron los 163 millones de toneladas consolidando así un récord en la cosecha de granos.

Sin embargo, esta buena performance del campo no logró traccionar a su aliado industrial histórico, la maquinaria asociada al agro. De hecho, los últimos relevamientos oficiales dan cuenta de una contracción de 30% en la producción de maquinaria agropecuaria en el acumulado de los primeros siete meses del año.

Consecuentemente, los patentamientos de maquinaria están amesetados -según la asociación de concesionarias ACARA-, en línea con las ventas del año pasado, en lo que respecta a los principales bienes de capital del agro: cosechadoras, tractores y pulverizadoras. Al mismo tiempo crecen las importaciones de estos bienes, consecuencia de la apertura importadora que promueve el gobierno. Según Indec, la importación de tractores se acerca al 30%, cuando solía ser de apenas el 10% cuando la economía permanecía más cerrada.

Los productores agropecuarios, por su parte, enfatizan que, si bien la cosecha es buena, la liquidez del chacarero no está en niveles récord porque el atraso del tipo de cambio encareció sus costos en dólares. Por otro lado, tampoco hay financiamiento accesible para poder comprar maquinas lo que deprime la demanda.

De lo anterior se desprende que el modelo actual no solo no genera proveedores locales para el sector petróleo y gas, en pleno despegue, sino que también afecta a eslabones industriales ya existentes como ocurre con la maquinaria agrícola. 

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