Versiones // El Zeppelin que no colisionó
“La banda fracasará y se vendrá abajo como un Zeppelín de plomo”. Se dice que estas palabras fueron pronunciadas por Keith Moon, baterista de “The Who”, en una sesión de grabación en la que se encontraban Jimmy Page y John Paul Jones. Jimmy Page estaba en proceso de reconstrucción de los “New Yarbirds”, la nueva etapa de la banda que lo tuvo como guitarrista estrella (por ella también pasaron Jeff Beck y Eric Clapton). Para evitar problemas legales con el nombre, tomó como referencia aquella frase pronunciada por el singular batero que le había quedado dando vueltas, y bautizó a su nueva agrupación como “Led Zeppelin”. En realidad, le tendría que haber puesto “Lead” (plomo en inglés), pero a instancias de su manager Peter Grant (con quien inició este proyecto) para evitar problemas de pronunciación sobre todo en el mercado estadounidense, fue suprimida la “a” y quedó simplemente como la conocimos.
El gen del nuevo grupo había sido meticulosamente armado por Page, Grant, y Chris Dreja, bajista de los Yarbirds que acompañaba a Page en esta nueva cruzada. El primer paso fue encontrar el vocalista adecuado, y es así como llegan a Brimingham para ver al cantante de la banda Hobbstweedle, un tal Robert Plant. Asombrados de que semejante talento no esté todavía en una agrupación de mayor renombre, automáticamente deciden convocarlo y aceptar su condición de entrar en la banda “siempre y cuando también vaya su baterista”, John Bonham. Al poco tiempo Dreja decide abandonar el proyecto (se transformó en el fotógrafo del combo) y en su lugar es convocado un reconocido músico de sesión y amigo de Page, John Paul Jones. El primer ensayo fue en la casa de Jimmy Page, y “Train keep a rolling” (un clásico del blues que los Yarbirds lo tocaban siempre en sus shows) la primera canción que ejecutaron juntos. La química era perfecta, y la amalgama de lo que después se transformaría en una de las mejores (sino la mejor) banda de rock and roll de todos los tiempos ya estaba en marcha. Comenzaron bajo el nombre de “The New Yarbirds” y al poco tiempo quedó nomás el sugerido involuntariamente por Moon. El 26 de noviembre de 1968, teloneando a Vanilla Fudge y Iron Battlerfly, debuta oficialmente “Led Zeppelin” como tal. La habilidad de Peter Grant como manager hizo que consiguieran un contrato con Atlantic Records y una suma de 200.000 dólares para la grabación de su primer álbum. Fue grabado en apenas una semana (grabado, mezclado y editado) en los estudios Olympic de Londres en octubre de 1968, empleando apenas 30 horas de estudio y sin casi horas de ensayo. El 12 de enero de 1969 salió a la calle.
La portada, haciendo honor al nombre de la banda, es una de las más icónicas fotografías (rediseñada por George Hardie) del trágico accidente aéreo de 1937 en New Jersey, protagonizado por el dirigible “Hinderburg”. Esa mole de hidrógeno de 245 metros de largo por 41 de diámetro construida por Ferdinand Adolf August Heinrich Graf von Zeppelin, había partido de Francfort el 3 de mayo, cruzó el Atlántico, y a las 7:27 PM de ese 6 de mayo, se prendió fuego en su totalidad en menos de 40 segundos. La repercusión de la tragedia fue tal que hizo que el mismísimo Adolf Hitler ordenara terminar con la flota de dirigibles comerciales, poniendo fin al medio de transporte aéreo más en boga en lo que iba del siglo XX.
No pocos fueron los problemas que le trajo aparejado a la banda el nombre, y ni hablar del diseño de la portada de su álbum debut. La más renombrada da cuenta de que en el año 1969, en la gira de presentación del disco, fueron obligados a cambiarse el nombre a su paso por Holanda y Dinamarca. Actuaron bajo la denominación de “The Nobs”, por una prohibición promovida por la baronesa Frau Eva Von Zeppelin, sobrina del inventor del dirigible más famoso de la historia, negándose a que unos “monos chillones” usaran su apellido. Apelando a la cordura de la mujer de sangre azul, se intentó hacerla entrar en razón y explicarle muy amablemente que nada tenía la banda contra su noble apellido. Page lo cuenta de la siguiente manera: “La invitamos al estudio para que nos conociera y viese que éramos buenos chicos. Logramos calmarla, pero al salir del estudio, vio la foto del disco, con el Zeppelin ardiendo, y montó en cólera”.
Durante la década de los setentas, Led Zeppelin fue un torbellino que arrasó todo a su paso, transformándose en una de las bandas más influyentes y
El “Zeppelin de plomo” tuvo mucha mejor fortuna que el de hidrógeno inventado por el conde Ferdinand von Zeppelin. Su vuelo se hizo eterno, y hasta el día de hoy su inconfundible y majestuoso sonido surca los cielos de todo el universo, alimentando los sueños de todo aquel que se cuelgue una guitarra eléctrica y aspire a formar “la mejor banda de rock de la historia”.
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