Diego Armando Maradona: Una foto y algunas palabras
Tratar de encontrar las palabras justas y necesarias es tan inútil como tratar de frenarte cuando agarrabas la pelota, levantabas la vista y empezabas a correr hacia el horizonte. Ni tirando patadas a lo tonto podría juntarlas, ordenarlas y darle un sentido a lo que (te)quiero decir.
Voy a dar la vuelta, cambiar de frente, empezar la jugada por otro lado.
Voy a (intentar)contarte una fotografía; y como toda foto que congela un instante, uno puede recordar en esas sonrisas lo que estaba pasando en ese preciso instante, los minutos o años previos al click.
Voy a ponerle contexto. El viernes pasado nos volvimos a juntar para celebrar la 7ma edición de El Mes del Diego. Una tradición de todas las ediciones es la serigrafía y este año decidimos estampar un 10 en la espalda. Y acá empieza a traccionar una especie de magia: son los segundos previos al momento capturado por la cámara, cuando retiraba la matriz y aparecía de repente el 10 en la remera, ese 10 tan tuyo, tan nuestro, algo vibraba. Ese número que es la perfección y el orgullo compartido, con la leyenda: “me amarás o me odiarás pero nunca serás indiferente”.
Y click.
Voy a confesarte que no había cámara, que la fotografía que quiero contarte la podía sentir. Porque cuando retiraba la matriz y aparecía el 10 los ojos de la gente se iluminaban y se generaba una sensación difícil (como siempre) de poner en palabras: una mezcla conmovedora de orgullo y felicidad. Y la fotografía se podía respirar, como si un polvo mágico flotara en el aire. Y luego el abrazo, las gracias y el momento mágico en que nosotros, los dones nadies de este mundo, nos calzábamos tu 10 y la llevábamos para siempre en nuestra espalda y en nuestro corazón. Y nos hubieras visto caminando, Diego, con el pecho inflado.
Voy a decirte,
ahora que puse como pude en palabras esa fotografía,
que seguiré intentando, año tras año,
encontrar las palabras y las imágenes,
para decirte, sinceramente
que te quiero mucho.
Feliz cumpleaños.