Economía Por: Andrés Acha25/10/2019

“En la cooperativa nos organizamos desde la feminización de la pobreza”

Manos Latinas Cooperativa Textil de Mujeres produce desde Córdoba, crea lazos, socializa el trabajo, capacita a mujeres y son activas en la agenda feminista.
"Ahora desarrollamos una minicolección pensada alrededor de la lucha de las mujeres en América latina y de los talles reales". Foto: gentileza.

“Para nosotras es muy importante tejer lazos entre las mujeres y las disidencias, porque somos las más golpeadas en esta era de destrucción de empleo. En la división del trabajo solemos hacer los peores pagos”, le dijo a La Nueva Mañana Gilda Rojas, emprendedora, modista, bordadora y coordinadora de Manos Latinas Cooperativa Textil de Mujeres.

“Nacimos en 2015 a partir de la necesidad de trabajar de algo que nos gustara, con lo que pudiéramos mantener nuestros hogares, donde se mezclaran las ideas, se revalorizara el oficio y donde pudiéramos ocupar espacios con nuestras producciones y con la forma en la que nos organizamos a través del cooperativismo y de la economía social”, dijo.

Manos Latinas produce ropa a pedido al por mayor y menor. Se las puede contactar por sus redes sociales y coordinar una visita a su taller que está en La Rioja 1165 de barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba. “También estamos trabajando para hacer producciones propias. Buscamos generar formas nuevas de trabajo en equipo y darle un vuelco al trabajo textil, que suele hacerse de manera clandestina. Queríamos hacer producciones que no sean realizadas desde la explotación ”, dijo Rojas.

–¿Cuáles fueron las necesidades que se plantearon como mujeres al momento de conformar la cooperativa?

–Primero fue la necesidad de trabajo y después poder mezclar la vida personal con lo colectivo, porque muchas somos mamás y tenemos que resolver tareas de cuidados. El trabajo formal puede hacer difícil compatibilizar estos dos aspectos. Trabajamos mucho con compañeras de los barrios fortaleciendo nodos productivos, porque hay gente que tiene una máquina de coser y este rubro te permite generar un ingreso desde el hogar sin tener que modificar toda la vida del círculo privado. Las tareas de cuidado pueden ser una traba para acceder al mundo del trabajo. O aquellas que hemos dejado la escuela no tenemos demasiadas opciones en el mercado. Nos organizamos en el marco de la feminización de la pobreza.

–¿Lograron resolver alguna de esas necesidades que se plantearon al comenzar?

–Sí, algunas. La cooperativa nació de una propuesta de trabajo y eso hizo que, al tener un cliente de forma más o menos regular, pudimos generar ingresos y comprar máquinas que nos permitieron tener un taller para trabajar de manera industrial. Hace más de cuatro años que trabajamos con el Gobierno de la Provincia de Córdoba haciendo ajuares para bebés para el programa de Protección del Embarazo de la Secretaría de Equidad. Empezamos con cuatro máquinas que estaban medio rotas y las pusimos a funcionar. El cooperativismo señala que el 70% de los ingresos van para los trabajadores y el 30% va para la cooperativa: eso nos permitió ir comprando maquinaria, producir para otros clientes y mejorar el taller. Porque hay que tener una máquina específica para cada tarea y nuestras máquinas son industriales.

"Uno de los pilares del cooperativismo es estar conectado con los fenómenos sociales", aseguran las fundadoras. Foto: gentileza.

–¿Cómo funciona la bolsa de trabajo que han puesto en marcha?

–En el camino nos hemos encontrado con muchas emprendedoras. Cuando nos llega algún trabajo que no hacemos o que no podemos hacer, lo pasamos a otras compañeras. Tratamos de socializar el trabajo. Producimos principalmente para mujeres y para bebés. Pero también trabajamos con una cooperativa gastronómica a las que les hacemos delantales de cocina. Ahora esperamos poder empezar a hacer uniformes de trabajo. Hacemos remeras al por mayor, lencería. Otra cosa que vamos desarrollando porque nos parece muy importante es el proceso de formación. Vamos dando cursos y capacitaciones con precios populares. Para fin de año planeamos uno gratuito de Iniciación en la Costura, para quien quiera empezar un emprendimiento.

–¿De qué manera atraviesa a la cooperativa la lucha por los derechos de las mujeres?

–Somos muy activas. Desde el principio nos sumamos en la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito en la confección de los pañuelos. Uno de los pilares del cooperativismo es estar conectado con los fenómenos sociales. Somos muy participativas en las marchas, en el Encuentro Nacional de Mujeres, en toda la agenda del feminismo. Ahora desarrollamos una minicolección pensada alrededor de la lucha de las mujeres en América latina y de los talles reales. Nuestra cooperativa es parte de Mumala, que es un espacio donde se trabaja con el género y las disidencias y desde ahí desarrollamos las herramientas de mujeres y trabajo.

–¿Cuáles son las ventajas y desventajas de organizarse de manera cooperativa?

–La ventaja radica en poder tomar decisiones que estén buenas a la hora de la organización del trabajo, qué proyectos desarrollar, las capacitaciones que encarar, mezclar las ideas y el trabajo, ser nuestras propias jefas, manejar el taller de manera colectiva. La desventaja es que uno está formateado para ir al trabajo, marcar tarjeta y volver a casa. Este es un trabajo de todo el día. Hay que coser, administrar, vender, diseñar, usar herramientas digitales. Y hay mucha competencia en el rubro textil y al existir talleres clandestinos hay que ponerle todo para que la gente decida comprar nuestro producto que, quizá cuesta un poquito más, pero no explotamos a nadie para producirlo. La situación económica nos atraviesa a todos también. La gente recorta y se queda con los gastos que son absolutamente imprescindibles como la comida o el alquiler. Hay que buscar la estrategia para sobrevivir dignamente.

 


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