El Frente de Todos diseña su campaña en tiempos de crisis

Política / Economía 16/08/2019 Por
Luego del triunfo del último domingo en las Paso y la profundización de la crisis, Alberto Fernández apunta a la institucionalidad y apuesta a que se cumpla el cronograma electoral.
Alberto Fernández prensa Alberto Fernández
Alberto Fernández (Foto: prensa Alberto Fernández)

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Especial para La Nueva Mañana

Que Alberto Fernández está parado sobre poco más de 11 millones de votos y se encamina a dirigir los destinos de la Patria después del próximo 10 de diciembre, es una de las pocas certezas con la que cuenta la vida política y económica de la Argentina. Por lo menos así lo viven los hombres y mujeres que juegan las grandes ligas de la política. Y también los ciudadanos de pie.

Los rumores están a la orden del día. Desde el adelantamiento electoral para fines de septiembre hasta un posible gobierno de transición encabezado por el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Toda versión, impulsada por los vientos que azotan la racionalidad en tiempos de crisis profundas, toma vuelo propio pese a las rápidas desmentidas.

En ese contexto Alberto Fernández sigue con la cabeza en la campaña y en el armado electoral que le permita llegar a la Casa Rosada. Pero, como es evidente también, la coyuntura pide algo más. La paliza electoral que el Frente de Todos le propinó a Juntos por el Cambio hace apenas cinco días modificó sustancialmente el mapa de poder de la Argentina.

Por lo menos por ahora a Mauricio Macri sólo parece quedarle el cargo porque el poder ya se trasladó a otro lado. Por eso es la palabra de Fernández la que podría calmar los ánimos de los mercados y ya no la de Macri.

Los días de Fernández, pese al bypass proselitista que impone la ley, son más agitados que los anteriores. Gobernadores, intendentes y diferentes economistas desfilan por el búnker montado en la barrio porteño de San Telmo. La intención para esta semana y la venidera era bajar el perfil pero la suba del dólar, la incertidumbre económica y la comunicación con el Presidente lo hicieron dejar de lado esa estrategia.

Por estas horas, la decisión es firme: no hablar de economía. El objetivo es ayudar a que las aguas se tranquilicen y que se pueda cumplir con los plazos estipulados para continuar con el cronograma electoral que marca el 27 de octubre como la fecha en que se deben desarrollar los comicios generales.

Los dos meses y días que faltan transitar para llegar hasta ese objetivo aparecen como una eternidad. Sin embargo los asesores de Alberto Fernández y los gobernadores con los que dialogó después del triunfo en las PASO, coinciden en que para abordar temas económicos en conjunto con el actual Presidente hay que esperar hasta el 28 de octubre. El fantasma de Antonio Cafiero sobrevuela el búnker de la calle México cada vez que se plantea la posibilidad de un encuentro con Macri. La memoria histórica del peronismo recuerda que Antonio Cafiero perdió la elección interna previa a las elecciones de 1989 con Carlos Menem, luego de acercarse más de lo aconsejable a Raúl Alfonsín.

En ese contexto el camino que deberá recorrer Alberto Fernández hasta octubre es una partida de ajedrez que debe afrontar de modo conservador y minimizando la posibilidad de cometer errores. Por eso si bien no se hablará, por ahora, de economía sí se trabajará para dejar en claro que la actual crisis que se atraviesa es plena responsabilidad del Gobierno.

En este contexto asegurar que la campaña tomará un rumbo cierto es una mera expresión de deseo. La vorágine del día a día no permite llevar adelante lo que ya está planificado. Así las cosas la trama vuelve a ser más incierta que el desenlace.

El protagonismo de Lavagna

Durante las primeras 24 horas posteriores a las Paso, Roberto Lavagna y su poco más de ocho puntos cosechados en las urnas se convirtieron en protagonistas. Desde el comando de campaña de Mauricio Macri apuntaron sus cañones a la construcción que encabeza el ex ministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner.

El intento de buscar algún tipo de acuerdo por parte del oficialismo fue desmentido por los asesores de Consenso Federal casi inmediatamente después de que el Gobierno disparó las versiones.

En el comando de campaña de Consenso Federal están convencidos de que lo obtenido por Cambiemos el último domingo configura su techo electoral y no su piso. Por eso desde el mismo martes comenzaron a trabajar en el diseño de una campaña que logre cooptar a los votantes de Juntos por el Cambio que ya dan por consumada la derrota.

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“Somos los únicos capaces de ganarle un balotaje a Alberto Fernández”, repiten como una mantra los asesores de Lavagna y aseguran que buscarán transformarse en la segunda fuerza a nivel nacional.

Consenso Federal cosechó dos millones de votos que estima puede retener en su totalidad, dada la escasa competitividad que parece tener el oficialismo. Con esa certeza buscará sumar la mayor cantidad de votantes de Cambiemos en los próximos 70 días. El objetivo de máxima es, como ya se dijo, desplazar a Cambiemos del segundo lugar pero la realidad marca como objetivo real mejorar la performance para ampliar la representación parlamentaria en el Congreso que viene.

De repetirse los resultados del último domingo, Consenso Federal obtendría dos bancas por la provincia de Buenos Aires y una por la Ciudad. Parados sobre esos resultados buscarán los votos suficientes para sumar por lo menos un legislador más.

Más de los retoques que se le puedan hacer al discurso en los próximos días y el desarrollo territorial que se planifique lo cierto es que el mensaje central no cambiará. “Volver a poner plata en los bolsillos de la gente” seguirá siendo el eje principal del discurso del ex ministro de Economía.

 

 

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