
María Aparicio: "Nos hace feliz hacer cine y pensar el mundo a través de las películas"
Miguel Apontes



Con apenas 34 años, María Aparicio luce una rica trayectoria en producciones audiovisuales, que por estos días encontró el broche en la 23ª edición de las Giornate degli Autori, la sección autónoma y paralela del Festival de Cine de Venecia, donde su película se alzó con el premio principal, el GDA Director's Award.
No tan habituados a las buenas noticias, el logro internacional de una película con claro sello cordobés tuvo alta repercusión en los medios locales y nacionales.
Y es que los ataques y denigración hacia las expresiones culturales –y el cine en especial- , más allá de los esfuerzos de las usinas de comunicación libertarias, no pudieron alcanzar el status de norma.
El reconocimiento internacional de la película demostró cuán poderosa es la convicción de este equipo y tantos otros que llevan adelante producciones artísticas en nuestro país. Decididos a hacer lo que más le gusta.
“A veces me entra tristeza, otras veces rebelión” tiene algunas particularidades: fue filmada en España y, oscilando entre la ficción y el documental, aborda la difícil realidad de la Argentina. Y más: el título parte de unos versos incluidos en “Milonga del peón de campo”, de Atahualpa Yupanqui ("Cuando Atahualpa escribió eso, sentía tristeza también rebelión. Hoy parece que la tristeza sigue existiendo, pero la rebelión no tanto", dijo Aparicio en Venecia al medio español Ser).
El filme narra el encuentro de dos argentinos en Madrid: Eva (interpretado por Eva Bianco) y Dante (Roger Koza), una actriz y un investigador que indaga sobre Bialet Massé, el abogado e ingeniero catalán que llegó a la Argentina a fines del siglo XIX y que destacó por ser el pionero de la legislación laboral.
La película comenzó a adquirir forma a partir de una estancia en la residencia Joaquín Jordá del Museo Reina Sofía, por una beca de María Aparicio, y cuenta con locaciones en el propio museo, el barrio Lavapiés de Madrid y Cataluña.

“No hacemos cine pensando dónde será vista la película”
El equipo ya dejó Venecia. Con la cinta bajo el brazo, encara ahora un intenso recorrido por festivales, la mayoría en España. Desde Valencia, María Aparicio habló con La Nueva Mañana y reconoció el especial momento que está viviendo y “la emoción de poder estrenar la película en un festival de semejante envergadura”.
La próxima escala será el Festival de San Sebastián y la 31ª edición del Ourense Film Festival (OUFF), en Galicia. La película también recalará en el Festival Intersección de A Coruña, que se celebra en octubre.
-Recorriste festivales con tus anteriores trabajos, ¿qué tuvo de especial estar seleccionada la película y después ganar en Venecia?
-Para todos nosotros haber pasado por el Festival de Venecia fue emocionante por muchos motivos. Fue como acercarnos por primera vez a un festival de esa envergadura, el lugar más grande en el que hemos estado. Hay una legitimación alrededor de estos espacios y sentís algo distinto. Lo que me alegra es que lo hemos hecho bajo nuestra propia ley, en el sentido de que esta película la hicimos como hemos hecho todas las otras, con algunas variaciones de producción y, por supuesto, con mucho menos dinero. Con plata prestada y aportes propios, que luego pudimos ir recuperando y así pagar las deudas del rodaje.
-Como con otros proyectos, la misma pasión…
-Es una película que la pensamos y la gestamos con la misma dedicación y dinámica de trabajo que las anteriores. Nunca hacemos las películas pensando en dónde van a ser vistas, simplemente las hacemos por la felicidad que nos produce hacerlas, por la satisfacción de estar, de persistir en eso que deseamos. Es un privilegio y al mismo tiempo algo para lo que trabajamos mucho. Es cuidar eso que nos da tanta satisfacción, que nos mejora la vida de alguna manera. El estar filmando juntos, haciendo películas juntos y pensando el mundo a través de estas películas.
-Venecia fue un gran envión para ustedes, sobre todo en estos tiempos...
-Haber estrenado en Venecia y luego recibir este premio es como una especie de inyección de fuerza, es recibir un reconocimiento en un momento muy adverso para todos. Una pequeña chispa que ilumina un poco este camino tan raro que es el de hacer películas, hacer películas desde Córdoba. Cuando estábamos ahí y se vio por primera vez la película, antes de la proyección nos presentaban a cada uno, nombraban a todos los miembros del equipo… eso fue muy especial, poder estar juntos en el estreno, que eso no siempre se da. Pero buena parte del equipo estuvo y cuando los nombraban me dio mucha emoción, como que en un segundo pasaron por mi cabeza todos los años de trabajo, de búsquedas y de ahondar en lo que creemos, en el cine que nos parece que vale la pena que exista.

“Pensar en nuestra historia, en el mundo que nos toca vivir”
-El rodaje fue en España, ¿cómo desarrollaste el guion para que la historia tenga una impronta bien argentina?
-Es la película más espontánea de todas las que hice. En general es muy difícil la espontaneidad en el cine, uno siempre tiene que estar planificando mucho previamente, lidiando con las complejidades materiales, con el dinero, con todo lo que hace a una realización cinematográfica, siempre tan trabajosa. Esta película la escribí muy rápido. En el momento que apareció la posibilidad de filmar adentro del museo Reina Sofía, un poco la sensación era ‘ahora o nunca’, porque esto iba a durar muy poquito tiempo. Estaba viviendo en Madrid por unos meses y no era una situación que se iba a repetir. Al haber sido tan rápido el proceso de escritura, también las ideas de la película aparecieron por las condiciones en las que estamos.
-¿Y los protagonistas, Eva Bianco y Roger Koza, también coincidieron allí?
-Eva Bianco iba a estar de paso por Madrid durante esos meses. Roger también, y él quería actuar, habíamos hablado muchas veces de su aspiración. Entonces, con los elementos que tenía alrededor, con el museo, con este grupo con quienes trabajamos, que básicamente son centrales y las películas son posibles porque ellos están, un poco por todas esas cosas, dije, ¿qué se puede escribir con estos ingredientes? Por supuesto, también estábamos muy atravesados por la realidad, me parece que desde que nos gobierna (Javier) Milei hay como una especie de ruido de fondo permanente en la vida de todos.
-Por combinar imagen y narrativa, ¿es el cine la mejor vía para reflejar la realidad de un pueblo, sus padecimientos?
-Creo que las películas son como piezas muy especiales para pensar el mundo en el que estamos, para pensar nuestra historia, para pensarnos a nosotros mismos, como seres humanos, como sociedades, como ciudades. Instrumentos muy fascinantes para pensar el mundo. Entonces, había algo de esa angustia de fondo en relación al estado de las cosas en nuestro país, y que se filtró en estos personajes y en las conversaciones que ellos tienen en la cinta. Por otro lado, está Bialet Massé, que es como todo lo que te digo, pero desde una perspectiva histórica. Porque esos informes que escribió describen un estado de situación de la de la clase trabajadora argentina a principios del siglo 20, que dispara muchas líneas para para entender el presente en el que estamos.
-A cien años de aquél informe, los primeros indicios de una legislación laboral…
-Ahí es donde pensé en que el personaje que interpreta Roger podía ser un historiador que está investigando ese texto, que por otro lado, es lo que yo estaba haciendo con una beca en Madrid. Hace tiempo que vengo tratando de trasladar ese extenso texto de Bialet Massé a un guion para una película, que ojalá que algún día exista. Entonces, son como muchos los ingredientes que estaban dando vueltas; los reuní y los traduje a ese guion. Un guion muy pequeño, con muy poquitos personajes. Esa espontaneidad que te digo, que en general suele ser muy difícil, acá es como que se fue filtrando y habilitando el proceso de esta película.
Declaración de principios
“Argentina tiene en su raíz la persistencia, la insistencia, una capacidad sorprendente de sobreponerse. El cine es una cosa menor al lado de todas las cosas que están siendo transformadas en el país, que están destruyéndose, la mayoría ve cómo cambiaron muchas coas con el gobierno de Milei. Digo la salud pública, la educación, la mayoría de los argentinos están endeudados para comer. En términos de la urgencia del presente, creo que antes que nosotros hay mucha gente que la está pasando realmente mal. Pero tengo la sensación que lo peor que podemos hacer es dejar de filmar en un contexto así. Más allá de los problemas, me parece que encontrarse, estar juntos y de manera cooperativas afrontar las dificultades, aparecerán películas geniales, porque el cine argentino también ha dado cuenta de eso”, dijo María Aparicio, antes de la premiación y a modo de manifiesto.
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