Mientras el Himalaya se derrite, inundaciones mortales se convierten en la nueva normalidad

El deshielo está transformando el Himalaya, pero el peligro no procede únicamente de las montañas. Cada vez más personas, carreteras, hoteles y centrales hidroeléctricas se concentran en los valles por donde pueden descender súbitamente agua, hielo y escombros.
Mundo29/08/2026Redacción La Nueva MañanaRedacción La Nueva Mañana

El miércoles pasado por la mañana, a las 8.37, una ladera situada en lo alto del Himalaya se desplomó.

El derrumbe fue tal que los instrumentos sísmicos lo registraron como un evento de magnitud 5,2, confundiéndolo inicialmente con un terremoto. El lecho rocoso situado debajo de un glaciar cedió y arrastró una enorme masa de hielo y roca unos 1.200 metros hacia el fondo del valle.

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La estructura helada del Himalaya está cambiando, exponiendo a millones de personas a peligros cada vez más difíciles de predecir y, en algunos casos, más destructivos. Foto Unicef archivo

Agua, sedimentos y enormes rocas se precipitaron hacia los ríos, arrasando pueblos y localidades situados a lo largo de una de las rutas comerciales más importantes entre Nepal y China. En una de las estaciones de monitoreo, el nivel del agua aumentó hasta nueve metros en apenas media hora.

Para el viernes, se habían reportado más de 500 muertos en Nepal y el Tíbet y más de 1.500 personas continuaban desaparecidas, entre ellas cientos de ciudadanos extranjeros.

La catástrofe ilustra de manera brutal un problema sobre el que los científicos del clima llevan años advirtiendo. La estructura helada del Himalaya está cambiando, exponiendo a millones de personas a peligros cada vez más difíciles de predecir y, en algunos casos, más destructivos.

Cómo el derrumbe de una montaña se convirtió en una inundación mortal

Los expertos todavía intentan reconstruir la secuencia de acontecimientos que condujo al desastre del miércoles. El análisis de imágenes satelitales sugiere que el lecho rocoso situado debajo de un glaciar cedió, provocando que una enorme masa de hielo y roca cayera sobre el Lhende Khola, un afluente del río Bhotekoshi, y desencadenara la destructiva sucesión de acontecimientos que siguió.

Una investigación reciente analizó 493 inundaciones de este tipo, desde los primeros registros disponibles hasta 2024. Los resultados muestran que estos fenómenos se han vuelto aproximadamente cinco veces más frecuentes desde 1950, pasando de un promedio de alrededor de siete por década a 34.

Estas inundaciones suelen producirse cuando el agua procedente del deshielo se acumula en lagos alrededor de glaciares en retroceso, muchas veces contenida por barreras inestables de hielo, roca suelta o sedimentos. Cuando esas presas naturales ceden, enormes volúmenes de agua pueden liberarse prácticamente de forma instantánea.

Una masa de roca y hielo se desprendió de la montaña

En lugar de producirse el desbordamiento de un lago glaciar, una masa de roca y hielo se desprendió de la montaña y generó un torrente en las zonas inferiores. Los investigadores estudian ahora si los escombros bloquearon temporalmente el río antes de que esa barrera cediera, aunque Chapagain advirtió que esa secuencia todavía no ha sido confirmada.

Para los científicos, la diferencia es importante. Pero, río abajo, el resultado puede parecer aterradoramente similar: un enorme volumen de agua, hielo y escombros liberado casi sin previo aviso hacia valles estrechos y habitados.

No está claro si el cambio climático provocó el derrumbe del miércoles. Sin embargo, el calentamiento global está transformando rápidamente los entornos de gran altitud en los que ocurren estos desastres. A medida que los glaciares se derriten y el permafrost se descongela, las rocas que antes estaban sostenidas o unidas por el hielo pueden volverse inestables, mientras que el aumento del agua de deshielo puede debilitar aún más las laderas.

Las consecuencias van mucho más allá de las comunidades de montaña. El Hindu Kush-Himalaya alimenta diez grandes cuencas fluviales de las que dependen unos 2.100 millones de personas para obtener agua, alimentos, energía y medios de vida.

Cada vez más personas se instalan en zonas de riesgo

Pero las montañas no son lo único que está cambiando. También está transformándose la geografía de la vida humana debajo de ellas.

Con el tiempo, carreteras, negocios, hoteles y proyectos hidroeléctricos se han concentrado cada vez más en los valles fluviales, donde construir resulta más sencillo y existen mayores oportunidades económicas. 

Esto ha creado una peligrosa convergencia: mientras el calentamiento transforma las montañas, cada vez más personas e infraestructuras se concentran en los corredores por los que descienden el agua y los escombros.

El valle devastado por la inundación del miércoles refleja esa colisión. El corredor Bhote Koshi-Trishuli alberga una importante ruta comercial hacia Katmandú y está rodeado de centrales hidroeléctricas, puentes, carreteras, hoteles y asentamientos. Las inundaciones dañaron instalaciones eléctricas e interrumpieron las conexiones de transporte y comunicaciones en toda la región.

El peligro ya había dado señales de advertencia. El año pasado, el desbordamiento repentino de un lago glaciar afectó al mismo sistema fluvial, causando nueve muertos y dejando 24 desaparecidos.

Fuente: Noticias ONU

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