Un año sin Tomás Fradeja: el policía que lo mató nunca declaró ni fue imputado y todavía porta el arma asesina

El joven de 21 años fue asesinado por la espalda el 2 de octubre de 2024 por el policía Andrés Ferreyra Díaz, quien disparó a matar pasando por alto el protocolo policial. La causa nunca avanzó, ni tiene instructor y el efectivo sigue trabajan como si nada. Este jueves, la familia de Tomás hará una protesta frente a Tribuales II.
Córdoba01/10/2025Miriam CamposMiriam Campos

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Tomás Fradeja by gntileza @justicia_por_tomasfradejajusticia_por_tomasfradeja

"Sí, má, ya voy”, dice el último mensaje que Tomás Fradeja le escribió a su mamá horas antes de recibir un disparo policial por la espalda a pocos metros de la plaza en barrio Las Palmas. 

Había salido cerca de las nueve de la noche de su casa, sabía que al otro día le tocaba madrugar para ir al trabajo, pero como era temprano, se bañó y fue a juntarse con su primo y un amigo cerca de la casa de su abuela a unas ocho cuadras. Laila, su mamá, después de la medianoche -a modo recordatorio-, le mandó un mensaje diciendo que era tarde, que al otro día tenía que levantarse temprano. Y así, con ese WhatsApp escueto, casi monosilábico y sin saber, Tomás le escribió por última vez a su familia. 

El policía que lo mató a quemarropa, se llama Andrés Ferreyra Díaz y sigue trabajando en la parte administrativa de la Policía de la Provincia, no está imputado, tampoco fue preventivamente pasado a pasiva y nunca fue llamado a declarar por la causa abierta por el crimen. La investigación ni siquiera salió de la Unidad Judicial que la inició, no tiene un instructor trabajando en ello y a un año de la muerte del joven, a su familia, nadie, en ningún lado, le da respuestas. 

Tomás Fradeja by gntileza @justicia_por_tomasfradeja

Es por ello, que este 2 de octubre, a un año del homicidio, reclamarán justicia frente a Tribunales II, en Córdoba capital. “A las 10 de la mañana estaremos ahí. Le hice una carta a mi hijo que voy a leer y nos reuniéremos con la familia de Matías Mariño porque se cumplen tres años desde que lo torturaron en el CPA. Todos luchamos por lo mismo y cargamos el mismo dolor, por eso necesitamos justicia”, dice Laila a La Nueva Mañana. 

Tomás Fradeja tenía 21 años y con su novia de toda la vida, tenían un sueño: estaban ahorrando para ponerse un “polirrubro”. Querían tener su propio emprendimiento, pero un policía de civil y sin respetar el protocolo establecido, le arrancó la vida y los sueños se estrolaron. 

Los fragmentos de la bala policial que a Tomás lo dejó agonizando en el suelo, esa noche también atravesaron como fuego a toda su familia. La vida se les volcó y nada volvió a ser como antes.

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Tirar a matar

El 2 de octubre de 2024, Tomás iba cruzando la plaza con su primo y un policía de civil a bordo de una motocicleta, los paró en medio de la calle para interrogarlos sobre un supuesto robo ocurrido horas antes. Sospechaba de ellos, pero nunca se identificó delante de los chicos. Los empezó a increpar y cuando quisieron irse, sacó el arma. Tomás y su primo se asustaron y atinaron a correr, pero el policía, sin vueltas, disparó. 

“Mi hijo se abatató y le pegaron un tiro”, dice Laila mientras intenta contener el llanto, pero las lágrimas igual le salen. Tomás fue trasladado con la ayuda de un vecino hasta el Policlínico Policial que está cerca de donde lo hirieron, pero nada se pudo hacer, esa misma madrugada murió. 

“La autopsia dice que fue un tiro en el tórax pero yo tengo un chaleco donde se ve que es un tiro desde atrás porque mi hijo salió corriendo”, cuenta la mamá de Tomás, y agrega que en medio del desconcierto de esa noche, el hospital se llenó de policías preguntándoles de dónde eran, si su marido trabajaba, a qué se dedicaba, incluso dónde iban a velar a Tomás. Todo un atropello.

“Me preguntaban cosas nada que ver. Yo les dije que mi marido es metalúrgico, que el sindicato de la UOM nos iba a asistir con el sepelio. Fui respondiendo, pero nadie ahí nos podía explicar nada a nosotros, dar una respuesta sobre lo que había pasado”, explica Laila y agrega, que luego supo que el policía que le disparó a su hijo -que vivía también en el mismo barrio-, en su versión de los hechos dijo que Tomás y su primo quisieron robarle la moto, que hubo un forcejeo y que disparó, pero lo cierto es que “el tiro que recibió Tomás es a distancia, y al momento de actuar, el policía nunca lo hizo de acuerdo a las reglas”. 

“El protocolo no lo respetó porque nunca estuvo en riesgo su vida, porque mi hijo no estaba armado. Tampoco hubo forcejeo como dice él”, relata la mamá de Tomás y agrega: “Cuando mi hijo llega a la verja de la casa de mi suegra, casi arrastrándose porque su primo lo llevo como pudo, el policía nunca llamó a una ambulancia para asistirlo. Incluso, si las cosas pasaron como dijo él, por qué no llamó refuerzos. No hizo nada, después de disparar solo se escondió”. 

Tomás Fradeja by gntileza @justicia_por_tomasfradeja

“La causa de Tomás desde el día uno a hoy, no avanzó casi nada”, dice a este medio el abogado que representa a la familia, Maximiliano Benadía y agrega: “De hecho, al policía ni siquiera lo imputaron. La investigación quedó ahí y prácticamente archivaron la causa”.

En la fiscalía a cargo de María Martín Artesi, desde que la familia se constituyó como querellante y reclama avances, les dicen que ellos “todavía no tienen nada”, y en la Unidad Judicial tampoco. Solo se hicieron los primeros pasos de la investigación pero desde hace exactamente un año, no hay ningún avance. 

“Al Policía nunca lo llamaron a declarar formalmente, de hecho él tiene otra denuncia por amenazas a la familia y solo declaró por esa acusación pero nada más”, dice el letrado sobre la situación que vivió el hermano menor de Tomás a dos meses del crimen cuando se cruzó con el policía afuera del supermercado Mariano Max. Allí, el chico le dijo que era un asesino y el efectivo -que estaba en la misma moto que dijo que le quisieron robar-, sacó el arma con la que mató a Tomás y en la vía pública, apuntándole, amenazó: “Los voy a matar a todos juntos”. 

Ese mismo día, la familia hizo la denuncia en la Unidad Judicial 19 y le dijeron desde Asuntos Internos que el efectivo iba a estar bajo investigación. Al poco tiempo, cuando la mamá de Tomás fue a Tribunales, se enteró que el efectivo Díaz Ferreyra, el asesino de su hijo, no solo no estaba pasivo sino que tampoco le habían retirado el arma. 

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“Legalmente la Unidad Judicial tiene un plazo de investigación que se puede extender por dos años dentro del formato de la ley, pero en este caso con la causa de Tomás, no se avanzó nada. Siempre hay un fiscal de cabeza, pero en todas las causas se asigna un instructor, un secretario o una ayudante de fiscal, pero acá ni siquiera hay un instructor asignado en particular. Por eso cuando preguntamos si hubo avances, siempre nos responden distintas personas. No hay nadie dedicado exclusivamente a la causa”, explica Benadía. 

Más allá de los testigos y de cómo se da el mecanismo del hecho, al no tener acceso al expediente, la familia del joven no puede saber cómo están registrados los acontecimientos. “Lo único cierto es que hubo un homicidio sin resolver”, dice el abogado y añade que la única arma, que es el arma del homicidio, es la del policía y aún la tiene él. 

“No es que había dos armas, nada. Solo una persona con un arma, contra dos personas sin arma, sin ninguna amenaza contra él. Es lo que siempre discutiremos: acá no hubo legítima defensa. En ningún momento el policía tuvo riesgo de su vida. En eso no hay dudas”, dice Benadía y cierra: “Ahora bien, si le pegó de espaldas, de frente, puede haber dudas, se verá qué dice la autopsia cuando accedamos al expediente, pero que el policía era el único armado y disparó, no hay dudas”. 

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