Todos los caminos conducen a una nueva devaluación

El Banco Central compra mucho menos de lo previsto a esta altura del año reduciendo así su oferta de divisas, lo cual confirma la expectativa devaluatoria ya instalada.

30/06/2024 facundo piai
milei resignado
PRESIÓN DEL FONDO Y EL AGRO. El presidente Javier Milei resiste una nueva devaluación del peso. Foto gentiliza

“No habrá devaluación”, enfatizaron. La narrativa del Gobierno dice que comenzó la segunda etapa del plan de estabilización. Así lo enunciaron en diferentes instancias las dos cabezas económicas del gobierno (el presidente y el ministro de Economía junto al director del Banco Central). Si bien hay pocas precisiones, en la segunda etapa buscarán dar pasos en procura de ir levantando los diferentes controles cambiarios. La propuesta más destacada en ese sentido tiene que ver con la baja del impuesto a la compra de dólares que se implementaría entre julio o agosto. 

En medio de una semana caliente para los dólares paralelos, las declaraciones del presidente anarco libertario y de su ministro de Economía parecieran responder al objetivo de intentar generar certidumbre más que mostrar una hoja de ruta definida. Más aún cuando el Banco Central compra mucho menos de lo previsto a esta altura del año reduciendo así su oferta de divisas, lo cual confirma la expectativa devaluatoria ya instalada. ¿Qué proponen para detener la sangría de divisas y continuar con el ritmo de devaluación mensual del 2%? hasta el momento no lo sabemos.

La primera etapa dejó sus dudas

Pero la pregunta que cabe hacerse es otra: ¿se cumplieron los objetivos de la primera etapa del plan de estabilización? Recordemos que el objetivo principal era la baja de la inflación. Cierto es que la misma pasó de 25 por ciento en su primer mes de gobierno a 4,2% en la última medición de mayo. Más allá de la discusión sobre si aún es alta tras seis meses de plan de estabilización (etapa 1), cabe destacar que se llega a los cuatro puntos pisando otros precios.

Es decir, las subas promedio de precios tomaron una tendencia bajista a costa del atraso de los ingresos, del precio del dólar y de los principales servicios. Estos últimos aumentaron, pero no lo suficiente como para “sincerarse” tal como pretende el Gobierno. En efecto, habrá repercusión en los precios cuando la mayoría de los usuarios residenciales y productivos paguen por las tarifas lo que realmente valen. 

Por otro lado, es harto sabido que un plan antiinflacionario que utiliza el tipo de cambio como ancla falla cuando se queda sin dólares y tiene que corregir el valor del dólar. Cuando esto ocurre se borran de un plumazo los logros en materia de baja de precios. Además, la desaceleración de las subas durante los primeros seis meses de administración anarco libertaria se alimenta de una recesión profunda que esmerila a la demanda. 

Con lo cual el desafío que enfrenta el plan del gobierno es el de actualizar tarifas y tipo de cambio sin que eso altere la tendencia de los precios. Asimismo, que el nivel de actividad salga de valores en rojo sin inflación. Algo que parece difícil hoy cuando los precios no suben más de la cuanta también por la presión que ejerce el desplome del consumo. El caso más claro es el de la carne en donde cae la producción y las subas están por debajo de la inflación por la caída del consumo.

En junio la desaceleración inflacionaria entra en un impasse

Lo curioso del caso es que el gobierno anuncia la conclusión de la primera etapa del plan en el mes en que las subas repuntarán en su comparación mensual. El mismo presidente reconoció que la inflación de junio será superior a la de mayo, en línea con lo que proyectan diferentes consultoras que miden precios. Por su parte, los supermercadistas reconocen incrementos, “leves”, pero superiores a los del mes anterior. En diálogo con LNM, el presidente de la cámara de supermercadistas, Víctor Palpacelli, dijo que los incrementos rondan el 4,5%, es decir 1,5 por ciento más que los aumentos que tuvieron en mayo. 

De acuerdo a las explicaciones de los proveedores de los supermercados, las variaciones obedecen a incrementos de tarifas y de costos específicos de producción por suba de combustibles, principalmente. Es decir, la expectativa devaluatoria no metió la cola en los precios de junio. ¿Qué pasará en julio? todo depende de lo que ocurra con el tipo de cambio.

¿Qué políticas implementarán en la segunda etapa? Más allá de lo poco que expuso al respecto la administración liberal libertaria, lo cierto es que se terminará de resolver en coordinación con el FMI. Hasta el momento las declaraciones del gobierno desoyen las proposiciones del Fondo. En su último informe sobre la Argentina el principal acreedor sugiere una devaluación para que el Banco Central aumente su recuperación de reservas e hirió de muerte la idea de dolarización, sello de la campaña libertaria.

Semanas clave

En suma, en las próximas semanas el gobierno deberá revertir la expectativa devaluatoria que acumula a las presiones del agro y del FMI, otra nueva. La devaluación del real brasilero que hace más competitivas a las exportaciones brasileñas y puede desplazar a la Argentina de los mercados en donde compiten. 

 

 

 

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