Ajuste al desarrollo estratégico: la política espacial argentina en riesgo de disolución

La Conae, agencia estatal que comanda el Plan Nacional Espacial y mantiene en órbita los satélites argentinos, atraviesa momentos críticos. Los despidos recortaron el 5% de la planta en medio de una escasez de personal altamente calificado ante los bajos salarios. “El proyecto del lanzador Tronador está parado”, aseguran desde ATE a LNM.

País 07/04/2024 Miriam Campos Miriam Campos
CONAE
FALDA DEL CAÑETE. El centro espacial de la Conae ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba. Foto Gentileza

“Este Gobierno pone de ejemplo países del Primer Mundo con alto grado de desarrollo tecnológico con un rol central del Estado, y sin embargo ejecuta para nuestro país un modelo que se parece mucho más a países sin ningún grado de desarrollo, con pequeñas elites ricas e inmensas mayorías en la miseria”, indicaron las y los trabajadores de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en un comunicado a poco de efectivizarse los despidos en el Estado que achicó el personal de la agencia en un 5%, en medio de la crisis presupuestaria y la escasez de personal calificado que atraviesan desde hace más de tres años.

Actualmente, la Conae tiene solo 284 trabajadores entre las dos sedes de Buenos Aires y Córdoba, y de ese total el 20% está contratado y sigue en riesgo de ser despedidos. 

El Inyector Espacial Tronador, un proyecto único en Latinoamérica

La Conae, y su empresa asociada VENG (Vehículo Espacial de Nueva Generación) forman un ecosistema que ejecuta la política satelital nacional a través del Plan Nacional Espacial. A esta última -donde la agencia estatal tiene la mayoría de la participación accionaria- es que el Gobierno propuso privatizarla, algo que podría “afectar negativamente” las operaciones de la Conae ya que una parte del funcionamiento de la agencia depende de la fuerza de trabajo provista por VENG, como las tareas de soporte y operaciones en el segmento terreno para la serie de los satélites Saocom  1A y 1B, y en el desarrollo del Inyector Espacial Tronador, el proyecto del lanzador previsto para el 2030 que le permitiría al país completar el ciclo de la industria espacial, algo único en Latinoamérica y que posiciona a Argentina dentro de un reducido grupo de países con soberanía espacial.

Estas tareas que realiza la Conae con menos de 300 personas generan la información satelital que permite contar con datos actualizados, de manera recurrente y con un costo mucho menor que el que implicaría obtener todo ese cúmulo de información por otros medios, es decir, contratando los servicios satelitales de agencias extranjeras.

 La importancia de contar con información satelital propia radica en que garantiza la independencia del Estado en la obtención y generación de datos para áreas estratégicas.

 Argentina es un país en el que la información satelital es un insumo crítico para gran cantidad de actividades económicas, socio-ambientales, de seguridad y de planificación, puede incluso, por ejemplo, proporcionar información ante catástrofes ambientales.

 Una política de disolución

 “Estos recortes y la falta de actualización del presupuesto para la agencia estatal tienen que ver con el cierre y el desguace, y esto va de la mano con el discurso de Javier Milei que lo tuvo en la campaña y lo mantiene hoy: el desarrollo científico tiene que ser regulado por el mercado, y si al mercado no le interesa no tiene por qué existir. Desconociendo que en todos los países desarrollados del mundo hay muchos ejes que los lleva adelante el Estado, como políticas propias, porque entienden que a largo plazo le permiten un desarrollo. Eso es invertir en conocimiento”, dice a La Nueva Mañana, Emiliano Baum, que trabaja en la oficina de ingeniería del segmento terreno de la Conae, asiste en la coordinación de lo que quedó del equipo de IT y también es delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).  

Lo que dice Baum hace referencia a la idea que el Presidente defiende respecto a que “el mercado se rige por intereses propios, que es ganar dinero lo más rápido y de la mejor manera posible”. Incluso hay empresas que proyectando invierten en ciencia pero en los países más competitivos económicamente son los mismos estados los que hacen la mayor inversión en investigación y desarrollo porque lo que la ciencia produce son, en general, tecnologías de doble uso: como el caso del GPS, que primero se aplicó en Defensa y ahora está en cualquier teléfono celular, lo mismo que internet, que surgió como un proyecto en universidades norteamericanas.

 Hacia un modelo solo agroexportador

“Todo este desarrollo a priori son políticas de Estado que permiten que esa Nación y su economía se posicionen mejor frente a un mundo cada vez más competitivo”, indica Baum y añade que la propuesta de este Gobierno es apostar solo al agro, la exportación de alimentos y el eje se queda solo ahí. Pero eso tiene un problema que si no llueve un año, no hay recursos: “Si hay una sequía, se vacían las cajas. Y eso encaja muy bien con el modelo que Estados Unidos tiene asignado para los países del Cono Sur y de Latinoamérica en general”.

 “EL PROYECTO DEL LANZADOR TRONADOR ESTÁ PARADO”.

-En el marco de la nula actualización del Presupuesto para Conae, ¿cómo es la situación del proyecto para construir el lanzador Tronador?

 - Esto es una tumba, oficialmente nadie dice nada pero el relato de los trabajadores es que no hay plata ni para comprar precintos. Yo soy el delegado, hablo con ellos, tengo contacto con las autoridades pero hay temas de los que no se habla. Estaban trabajando en algunas cosas específicas para las cuales aún tienen insumos, pero en general el proyecto en sí está parado.

 -La agencia vive una escasez de personal calificado para las distintas áreas y se habla de la necesidad de un recambio generacional. ¿Cómo transitan esta situación en medio de los despidos?

 -Hay dos cosas, por una parte en los más jóvenes pareciera que lo principal es el dinero y acá el dinero no es una opción en Conae. No es de ahora, pero nos encuentra hoy en una situación de debilidad. En tres años y poco se fueron muchos trabajadores de Conae, las áreas más castigadas fueron precisamente Tronador y Tecnología de Información pero esto es transversal al organismo en todas las áreas y eso complica el funcionamiento. Lo que hoy pasa es que somos todos mayores de 40 y no tenemos a nadie abajo que siga el camino. Van pasando los años y no tenemos a nadie que se vaya formando en la actividad, que no es algo que se logra en seis meses, instalar un servidor se hace en dos o tres meses, pero el conjunto de situaciones y experiencia para entender las mejores prácticas en esta industria llevan un tiempo largo. Aprender el funcionamiento específico de esta industria lleva años.

 EL IMPACTO 

 - Por último, ¿qué impacto tiene que se quite el apoyo a la política espacial del país?

 El impacto es que si ocurre alguna catástrofe no estará la Conae para brindar información a los servicios de emergencias, si hay un incendio en un lugar alejado donde no lo vean los vecinos, nos vamos a enterar cuando eso se haya expandido y sea difícil de manejar. Si estamos teniendo cambios en la vegetación o la flora, cuestiones que puedan significar un alerta sobre nuevas epidemias vinculadas a cambios climáticos, no nos enteraremos. La Conae incluso proporciona datos que ayudan al cobro de impuesto inmobiliarios a los terrenos. Parte de la información que se usa para la actualización del catastro se hace con información satelital. Tampoco la van a tener, comprarán la información o no la tendrán. Entendemos que llevan adelante un proyecto de disolución y eso nos apena mucho.

 

 

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