Precios congelados al calor del conflicto

Ed Impresa - Política / Economía 22/10/2021 Por Facundo Piai
Los indicadores publicados la semana pasada encendieron las alarmas en el Gabinete económico. El pedido de Feletti a los empresarios tiene asidero económico, dicen los especialistas. Las amenazas de los empresarios.
El  secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, durante una reunión con los principales representantes del segmento alimentos y limpieza. © NA
El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, durante una reunión con los principales representantes del segmento alimentos y limpieza.

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Especial para La Nueva Mañana

El salto inflacionario de septiembre no solo tiró por tierra el proceso de reducción mensual de las subas que se evidenciaba desde abril. Además, una inflación núcleo asentada en los tres puntos porcentuales desde mayo no es un buen indicio de cara a fin de año. 

En este contexto, finalmente, el nuevo secretario de Comercio decidió avanzar con el congelamiento de precios sin pleno consenso en las diferentes cámaras empresarias. Si bien la medida no es muy diferente a lo que venía proponiendo la secretaria saliente, genera fuertes detractores que ya comenzaron a aventurar eventuales escenarios adversos. Algunos empresarios definieron a la medida como un “ataque” al tiempo que sostienen podría haber “desabastecimiento”.

Si bien “desensillar hasta que aclare” es la postura que tomaron muchos supermercadistas y productores de alimentos frente a la resolución que congela los precios de 1.432 productos durante tres meses, no todos los que se expidieron lo hicieron en contra. Por caso, el presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas, Víctor Fera, enfatizó que no tienen “ningún problema” en apoyar la medida. Además, quien también es titular del mayorista Maxiconsumo y las alimenticias: Molto y Marolio (esta última novena en el ranking de Kantar Worldpanel de marcas más elegidas), aclaró que no tiene por qué haber “desabastecimiento”. En el mismo sentido, desde la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires apoyan la medida porque los proveedores “exageraron con los aumentos”.

Por su parte, al ser consultados por La Nueva Mañana, desde el Centro de Almaceneros de Córdoba señalaron que no fueron convocados y al programa “le faltan voces federales”. Vanesa Ruiz, gerente del organismo, aclaró que “si bien no es una medida novedosa”, hay “muchas dudas y pocas certezas”. Una de ellas tiene que ver con “cómo se implementará en el comercio minorista”. Los almaceneros cordobeses quieren participar del programa, para lo cual “primero debería estar en el canal mayorista” del cual se abastecen los comercios de cercanía. Por tanto resta conocer la “fortaleza y capilaridad” de la medida. Además, Ruiz criticó la experiencia de acuerdos anteriores en donde “los controles caían sobre el último eslabón comercial”, cuando muchas veces los distribuidores y la industria ya actualizaban sus precios. 

En efecto, como señalamos en anteriores publicaciones, muchas “alimenticias líderes” le tienen el “boleto picado” a estos programas. Con solo cambiar el packaging, modificar mínimamente el peso del alimento envasado o colocando nuevas inscripciones, entre otras artimañas, les bastó para saltar anteriores acuerdos. Así cambiaban el código de barra del alimento y escapaban al control. Está por verse hasta dónde disciplinará el secretario de Comercio a quienes desafían la resolución y con qué instrumentos cuenta para hacerlo. En declaraciones radiales, Roberto Feletti aclaró que de no lograr bajar los precios de los bienes de consumo masivo mediante “acuerdos sociales” no queda más remedio que “aplicar las leyes”. 

Ganar por volumen y no por conducta rentista ¿será?

Feletti, ex secretario de economía del municipio de La Matanza, intentará que la plata que pone el gobierno en la calle no sea combustible inflacionario. Desde que asumió su nueva función reiteró que ven “un proceso de expansión de consumo” y pretenden que el peso de la canasta básica disminuya sobre los ingresos de la población. Asimismo, esto no significa que los empresarios pierdan plata, en palabras del secretario: esperan que “ganen por cantidad”. ¿Qué quiere decir esto?.

El ex secretario de Política Económica durante el gobierno de CFK pretende que las empresas aprovechen el dinero que están volcando para complementar los ingresos de la población para producir y vender más. Que no se vaya a precios. En otras palabras que la industria de la alimentación aumente la producción y gane por cantidad de ventas, no por margen de utilidad. 

Vamos a un ejemplo. Si una fabrica utilizando el 60% de su capacidad instalada produce 100 paquetes de harina con un costo de producción de $500, significa que el costo por unidad es de $5. Si sale al mercado por un valor de $10 y logra vender toda la producción tendrá $1000 de ingresos por ventas. Es decir, ganancias por $500. Ahora bien, ¿qué ocurre si la demanda aumenta? (es lo que pasará según el funcionario). En ese caso la fábrica puede  seguir produciendo el mismo volumen (100 paquetes), aumentar los precios todo lo que la demanda maltrecha le permita y con ello su margen de ganancia. Pero también podría expandir su oferta aumentando el uso de su capacidad instalada para producir más. Entonces en lugar de producir 100 paquetes, obtiene 130, con un costo de producción mayor por usar más insumos ($650). Acá tendría el mismo costo por unidad ($5); por tanto manteniendo el precio de venta en $10 obtendría mayor ganancia ($650) resultado del mayor volumen de ventas. 

“Más rotación y menos margen”

Al ser consultado por este medio, el economista José María Rinaldi aclaró que el pedido de Feletti a los empresarios tiene asidero económico. Se le está pidiendo que pongan el “énfasis en la rotación y no en el margen”. Achicar el margen y mejorar la rotación puede hacer que ganen más plata, es una ecuación viable para el consultor económico y docente universitario. Sin embargo, alerta que “esto lo hace el empresario innovador”. Contrariamente, “la burguesía argentina y latinoamericana es parasitaria”. Esto significa que busca “rentas aseguradas en corto plazo. Por eso no amplían el nivel de escala”. Por tanto, el Estado debe emplear todos los “instrumentos regulatorios disponibles” frente a empresarios reticentes a que les cambien este esquema rentista.

El economista alertó que el alza actual de los precios “mina dos ejes fundamentales de la política económica”. Primero, este nivel de inflación con ancla cambiaria debilita la competitividad real del valor del dólar, clave para mejorar la performance exportadora. Asimismo, la pérdida del poder adquisitivo que generan las subas persistentes debilita el objetivo de “mejorar el consumo privado”. El instrumento implementado por el Gobierno “está bien”, siempre y cuando sea pensado para el corto plazo.  

El docente de grado y posgrado de la UNC indica que este tipo de medidas fueron implementadas por gobiernos de todo el espectro político (Perón en el '40 y '73, Martínez de Hoz, Alfonsín 1985) con resultado relativamente positivo en el corto plazo. Sin embargo, en el mediano plazo ninguno logró ganar la batalla contra los precios. En efecto, “si no se tiene la voluntad política de tomar las medidas de fondo, el resultado no será bueno. Si no se recuperan los organismos regulatorios que actúen como simuladores de competencia que le pongan tope a los monopolios, duopolios, oligopolios y la cartelización de la economía argentina, vamos a estar en un problema bastante serio”.

 

 

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