“Hay un infinito mundo de mensajes que se pueden transmitir con la manufactura del libro”

Cultura 15/10/2021 Por Mauricio Micheloud
Luego de ganar el Premio Alberto Burnichón Editor al mejor libro editado en Córdoba, Cielo Invertido cuenta sobre sus sensaciones y reflexiona sobre su particular modo de edición.
Foto de Barbi Couto
"Cualquier contenido puede resignificarse y cobrar nuevos sentidos en ese juego con el diseño que asume en su materialidad". (Foto: Barbi Couto)

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ENTREVISTA A CIELO INVERTIDO 

Especial para La Nueva Mañana

La editorial Cielo Invertido surgió en 2019 con la idea de “construir libros o más bien editar objetos”. La terminación de sus libros habla de la pasión y la atención al detalle de lo que se quiere transmitir con un libro-objeto. Una manufactura muy cuidada y una estética que las diferencia las llevó a Flavia Rojas y Dolores González, sus editoras, a merecer el galardón al mejor libro editado en Córdoba con el libro “Elemental”.

¿Por qué editar libros ilustrados, con fotografías y libros objeto?

- El fetiche por los libros objeto fue lo que nos unió. Ahí conectamos. Ambas coleccionamos libros. Nos encantan los detalles, nos la pasamos mirando libros de otrxs. Hacemos culto a eso. A veces la construcción y arquitectura del libro nos llama más la atención que el contenido en sí. Cualquier contenido puede ser fantástico si se le encuentra la vuelta a como está presentado, cualquier contenido puede resignificarse y cobrar nuevos sentidos en ese juego con el diseño que asume en su materialidad.

Con respecto a la relación entre los textos e imágenes, tenemos una posición bastante particular: queremos que la relación entre texto e imagen se subvierta, se pervierta. Que se incomoden, se descoloquen entre sí y también a quien los perciba. Nos interesa la inversión y el trastocamiento de los órdenes. El texto no va arriba de la imagen, como el cielo. No va primero, pero tampoco va después de la imagen. Es que el texto no explica a la imagen. Menos aún, la imagen ilustra el texto. El texto también puede decir lo que la imagen dispara. Queremos que su movimiento en relación a la imagen sea ex-céntrico. Nos entusiasma cuando la imagen nos hace releer el texto y encontrar en él algo que no habíamos visto, no porque lo ilustre con fidelidad, sino porque lo atraviesa y traiciona, haciéndole decir algo que nunca quiso decir. Nos gusta que texto e imagen hagan chispas, que la línea que los une no sea recta sino en zigzag o, mejor, errática. No nos gusta la armonía: nos gusta la incomunicación, la incomodidad, la duda, porque nos mueven e invitan a buscar formas y sentidos nuevos y así abrir diálogos posibles entre texto e imagen.

Por otro lado, con respecto a por qué editamos libros objeto, podemos empezar diciendo que lo hacemos porque nos gusta el libro como desafío. Que no sea tradicional su abordaje y manipulación. Que sea una sorpresa. Como un juego, o un juguete nuevo para un niño que debe explorar y aprender cómo funciona. Nos gusta que haya que descifrar, que no esté ya establecido cómo se debe manipular y leer. 

Nuestra idea de intervenir cada edición con nuestras propias manos es una especie de resistencia a la digitalización total. Ojo, no estamos en contra de qué imagen y textos circulen digitalmente (de allí nuestro proyecto #impregnar en nuestras redes, durante la cuarentena estricta) pero hay algo de la materialidad que nos convoca y nos mueve. 

Foto cortesía de la editorial cielo invertido

Las posibilidades son infinitas, eficaces, “facilitan” y hacen mucho más práctico y eficiente el resultado “libro”. Sin embargo, nos fascina la idea de que cada libro que vendemos en algún momento pasó por nuestras manos y fue intervenido, y no fue directo de la imprenta a las manos de lxs lectorxs. Realmente entendemos que así se establece una comunicación, no solo entre autorxs, fotógrafxs e ilustradorxs y sus lectorxs, sino también la editorial. Hay un infinito mundo de mensajes que se pueden transmitir con el diseño y la manufactura del libro. Buscamos esa comunicación al proponer ese juego de descifrar cómo funciona cada objeto-libro, esa comunicación con les lectores.

¿Cómo recibieron la noticia de haber ganado el premio al mejor libro editado en Córdoba Alberto Burnichón?

Estamos muy contentas y agradecidas. La edición independiente implica muchas horas de trabajo, pero a la vez implica tanto entusiasmo, tanta inexperiencia sorteada a fuerza de prueba y error. Tan poquito hace que decidimos emprender esta aventura y juego de editar libros o gestar objetos que se leen y miran y exploran. Hace dos años y medio empezamos, soñando con encontrar en esto un lugar de goce y creatividad. Nos queda todo por aprender en este oficio de fabricantes de libros que otres cultivan hace años con una calidad y entereza infinitas, evidencia de lo cual son los trabajos de las editoriales que ganaron este premio años anteriores y también las preseleccionadas para recibir el premio este año, a quienes recibieron menciones. Estamos orgullosas de recibir este reconocimiento de parte de quienes supieron apreciar el juego que proponemos con ELEMENTAL. Pero sobre todo, estamos orgullosas porque pensaron que éramos dignas de recibir un premio que lleva el nombre de Alberto Burnichon, maestro editor quien entendía, como nosotras, que todo libro es político, que a pesar de las circunstancias muchas veces oscuras hay que apostar a los libros, hay que hacer circular las voces y las imágenes. 

En definitiva, el premio nos abre puertas, porque comenzó a resonar nuestro nombre más allá del público que nos seguía, que es muy fiel a nuestra publicaciones y que muchas veces nos han permitido sostener con sus pequeñas inversiones (en preventas generalmente) las impresiones de los libros. Esa visibilidad es fundamental y nos ha permitido llegar a lugares impensados, nos augura que este proyecto se pueda sostener a futuro. En este sentido, agradecemos a la Municipalidad por este reconocimiento, y a la vez esperamos que pueda ver que, para las editoriales independientes, el apoyo estatal es indispensable, que cada editorial es un microcosmos único y que cada libro que se edita es una voz más para sumar a la necesaria diversidad.

¿Cómo surge la edición de “Elemental”? ¿Por qué deciden hacerlo en ese formato?

Camila García Reyna es una poeta amiga cordobesa, con mucha trayectoria y varias publicaciones. El año pasado nos acercó y nos propuso la publicación de este material que ella tenía trabajado, como Camila y Flavia ya habían realizado un autopublicación de un libro años anteriores, inmediatamente decidimos que Flavia acompañaría con imágenes y con un trabajo que ella ya venía realizando en torno a realizar cianotipias con imágenes de los cuatro elementos. Decidimos poner a jugar y entrecruzar estos dos materiales, a impregnarlos y ver qué pasaba en ese encuentro. Fue muy ameno y fluido el proceso de edición, siempre es un placer trabajar con Camila y así fuimos encontrando que la forma que debía tener era en cuadernillos separados, proponiendo una lectura por partes, sin orden preestablecido, fueron impresos en una sola tinta (azul) y contenidos en una cajita realizada con materiales simples. Los poemas de fuego, de aire, de agua y de tierra componen Elemental.


Foto cortesía de la editorial cielo invertidoGanador y menciones del Premio Alberto Burnichón Editor al mejor libro editado en Córdoba 2021

Ganador:
“Elemental”, de Camila García Reyna y Flavia Rojas (Cielo Invertido)

Menciones:
“Siete Mujeres - Poesía alemana actual” (Detodoslosmares)
“Detente instante, eres tan bello”, de Cristina Peri Rossi (Caballo Negro)
“Marula”, de Martín Fogliacco y Verónica Mammana (Ediciones de la Terraza)
“Incitaciones transfeministas” (DocumentA/Escénicas)
“Mientras Dublín dormía”, de Hugo Savino y Daniel Merro (Fruto de Dragón)

 

 

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