Estudian en Córdoba cura para enfermedades desatendidas

Sociedad 24/09/2021 Por Mónica Hernández
La leishmaniasis es una de estas dolencias. Los tratamientos actuales son muy tóxicos y desde el Instituto Ferreyra avanzan sobre una posible aplicación de uso tópico.
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La doctora Dolores Carrer brindó una charla en el marco de la Jornada de Puertas Abiertas del Instituto Ferreyra de Córdoba en la que expuso la problemática de esta enfermedad endémica.

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La doctora Dolores Carrer brindó una charla en el marco de la Jornada de Puertas Abiertas del Instituto Ferreyra de Córdoba en la que expuso la problemática de esta enfermedad endémica y la falta de interés de los laboratorios para desarrollar medicamentos para su cura.

La mayor parte sino toda la investigación en estos temas se hace en base a financiamiento de ONGs o de los diversos estados. Los expertos comenzarán con la colaboración de un instituto de Río de Janeiro, Brasil, para largar con estudios clínicos a mediano plazo.

El principal problema de esta patología es que resulta uno de los males que por ser o afectar principalmente a población de escasos recursos “no atrae inversión en investigación y desarrollo por parte de las empresas farmacéuticas, por lo cual se llaman desatendidas y por lo que están desatendidas por el sector comercial de producción de drogas”, expresó Carrer. 

En tanto, este tema presentado por la profesional un poco se despega de las líneas tradicionales de investigación en los laboratorios y tiene que ver con parásito, piel y liposomas (vesículas esféricas con una membrana compuesta de fosfolípidos).

“Esta línea de trabajo en la cual estoy buscando gente ahora donde el interés central es la leishmaniasis cutánea que es una infección en la piel que produce úlceras, cicatrices y como consecuencia de ello mucho estigma por la deformación que se desarrolla en la cara, en la piel y en las partes visibles del cuerpo. Esta enfermedad está producida por el parásito leishmania y que gracias a un insecto que actúa como vector puede transmitirse entre mamíferos y personas”, contó la científica.

Dolores Carrer
Dolores Carrer: “En Argentina hay zonas endémicas para leishmaniasis desde hace más de 100 años; principalmente afecta a las provincias del NOA, en lugares muy aislados. Hay alrededor de 400 casos reportados por año”.

Zonas endémicas

La leishmaniasis es una infección producida por un parásito muy parecido al del Chagas y que está presente en todas las zonas tropicales y subtropicales de 99 países con más de 40 especies parasitarias en todo el planeta.
En Argentina hay zonas endémicas para leishmaniasis desde hace más de 100 años y en Córdoba no se tiene en cuenta porque hasta hace poco no había casos; principalmente afecta a las provincias del NOA, Santiago del Estero y del Litoral, en lugares muy aislados como por ejemplo el monte con escasa atención médica, y hay alrededor de 400 casos reportados por año, los que tal vez sean más.

Asimismo, las personas más afectadas son las que viven en situación de vulnerabilidad, de zonas periurbanas empobrecidas.

Otra de las cosas muy preocupantes es que se ha visto la presencia de la mosca como vector de este mal más hacia el sur de nuestro país, es decir en zonas donde no había casos, con un par de casos descriptos de leishmaniasis cutánea en la provincia de Córdoba, lo cual tendría mucho que ver con los desmontes y el calentamiento global, en todo lo que está relacionado también con la pobreza asociada con multifactores. 
Existe alrededor de un millón de personas que se infectan todos los años y para completar está creciendo y ampliándose a zonas a las cuales antes no tenían la enfermedad debido al problemas ambientales que hacen que la mosquita transmisora se encuentre cómoda en lugares donde antes no podía estar. 

Terapias disponibles 

Promediando la exposición Dolores explica que “las terapias disponibles al día de hoy para tratar a estos pacientes son mayormente muy tóxicas, es decir de aplicación sistémica o bien se inyectan por vena o en el músculo o se suministran por vía oral, especialmente uno de los medicamentos que se encuentra hoy en el mercado farmacéutico”. 

Esas terapias, la mayoría, son dolorosas, y requieren de personal especializado para aplicarse además de una tecnología muy compleja para manejar los efectos secundarios, los cuales suelen ser graves. Y, por supuesto, tal vez el paciente requiera internación en una terapia intermedia o intensiva, porque la medicación da una insuficiencia renal, para lo cual este procedimiento no se puede realizar en una zona rural aislada, que es donde viven los pacientes.

Otro de los problemas es que la terapia no es accesible a la zona donde están los enfermos, quienes se ven forzados a migrar para obtener tratamiento.

Asimismo, las terapias disponibles actualmente no son aplicables para niños, mujeres fértiles, embarazadas o lactantes. “Dadas estas situaciones, desde el laboratorio comenzamos a pensar en un tratamiento tópico con una crema o gel que se pueda aplicar sobre la piel. Las ventajas de este tratamiento es que principalmente son derivadas de la baja toxicidad del tratamiento local, y por otro lado es muy diferente pues son cosas de fácil uso para lo que no hace falta un enfermero ni un médico para aplicarla; no debería haber efectos secundarios, entonces son útiles en los lugares donde viven los pacientes y adecuado para mujeres fértiles, niños y lactantes”, adelantó.

Líneas de investigación

El laboratorio dirigido por la doctora Carrer utiliza técnicas de la física aplicables al estudio de problemas de relevancia para la biología y la medicina.

Un ejemplo de lo que se ha hecho es un estudio preclínico de una formulación tópica que consiste en un gel aplicado a ratones y “lo que se hace es que se le inyecta un parásito en la base de la cola y en 4 o 5 semanas el animal desarrolla una lesión o úlcera a la cual se aplica ese gel durante tres semanas y luego se ve que el mal se ha curado. En fin, se pudo controlar al parásito y mejorar la lesión. Esta formulación es la que estamos queriendo estudiar más para perfeccionarla con la esperanza de poder hacer pruebas clínicas en seres humanos y utilizarla en las zonas correspondientes donde más se desarrolla la enfermedad”, concluyó la investigadora.

 

 

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