El 75% de las mujeres dijo haber vivido situaciones de violencia laboral

El dato se desprende de un informe preliminar de una encuesta que llevaron adelante en conjunto la Fepuc, la Facultad de Ciencias Sociales (UNC) y la Adiuc.
Mujer trabajo hombres
“De la encuesta se desprende que las mujeres dedican un 30% más de tiempo a las tareas de cuidado, donde se destacan dos tipos: las vinculadas al mantenimiento del hogar y las del cuidado de personas”.

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Una encuesta realizada a más de 2.800 profesionales y realizada por la Federación de Profesionales de Córdoba (Fepuc), la Facultad de Ciencias Sociales (FCS-UNC) y la Asociación de los Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc) en diciembre de 2020, arrojó alarmantes datos respecto a distintas situaciones de violencia que experimentan las mujeres cordobesas en su ámbito laboral.

Como parte de un informe preliminar del trabajo, que se dio a conocer el pasado 8 de marzo en ocasión del Día de la Mujer, se destacó que el 75% de las mujeres dijeron haber experimentado situaciones de violencia en su ámbito laboral por razones sexo genéricas.

“Además, más del 70% de los encuestados y las encuestadas indicaron haber presenciado o sufrido una situación de discriminación o de violencia en el ámbito laboral. Pero la percepción es diferente según el género: mientras más del 75% de las mujeres declaran haber estado expuestas a una experiencia de este tipo, el 64% de los hombres identificaron estas situaciones”, precisó a La Nueva Mañana Leticia Medina, secretaria gremial de Adiuc, una de las organizaciones que participó del relevamiento. Sobre este último índice, manifestó: “Es importante porque habla de una capacidad de reconocer estos casos y de un sufrimiento particular de las mujeres en relación a esas situaciones”.

“Indagamos también cuáles son las formas más habituales en las que se expresan estas formas de violencia por razones de género en los espacios laborales, y encontramos que más del 50% de los encuestados identifica episodios donde se minimizaron o ridiculizaron reclamos de una compañera por su condición de género, la falta de reconocimiento al trabajo de una mujer, y en una proporción similar, las situaciones asociadas a chistes o comentarios ofensivos hacia trabajadoras”, detalló Medina.

Los datos alarmaron a los referentes que participaron de este relevamiento, cuyos resultados finales se darán a conocer el próximo 1 de mayo, una fecha que no es casual ya que se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores.

Convenio 190 de la OIT

“Hicimos énfasis en este informe preliminar a la situación de la violencia laboral, porque se sabe que en el contexto de pandemia la violencia doméstica o en el interior de los hogares se incrementó. Esto lo demuestran todos los indicadores. Lo que nosotros encontramos como dato significativo es la cantidad de situaciones violencia a las que están expuestos las y los trabajadores en sus espacios laborales”, expresó la referente de Adiuc. 

En este sentido, Medica destacó la importancia de que Argentina haya ratificado el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que reconoce el derecho de toda persona a un ambiente de trabajo libre de violencia y acoso. 

“Ese convenio habla justamente de estas situaciones que pudimos relevar. La violencia no es solamente la extrema como de abuso sexual, sino que además incluye un concepto más amplio como el que toma la OIT, y que habla de las distintas formas de discriminación y de desprestigio; situaciones como cambiar las tareas de la trabajadora sin una justificación o sin aviso previo, o la violencia simbólica y más sutil que hace que la vida laboral se haga más difícil. Es eso lo que sustenta una estructura o cultura patriarcal, que después se refleja en faltas de oportunidades para acceder a determinados puestos de trabajo por razones que se van construyendo en los vínculos de los espacios de trabajo”, evaluó.

“Esa falta de oportunidades se traduce en obstáculos y barreras que se imponen de manera violenta y que impiden a las mujeres incluso aspirar a mejores condiciones o puestos de trabajo. Allí se incluye el hecho de que varones se apropien de trabajo de mujeres, la subordinación permanente de la mujer o el hecho de ser condenadas a determinados lugares de asistencia y auxilio de los varones. Son todas formas que fuimos tipificando y los encuestados y encuestadas al responder, las fueron identificando. Es así que se llega a ese porcentaje altísimo de que el 75% de las mujeres reconoce haber vivido en su espacio de trabajo situaciones de abuso o violencia de distintos niveles. Esto nos habla de que no hay casos aislados sino que se trata de situaciones estructurales de las relaciones laborales”, afirmó Medina.

Desigualdad laboral 

El estudio al que se hace referencia se centra además del análisis de la violencia o discriminación en el ámbito de trabajo, en otros dos ejes: la desigualdad laboral y el impacto del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado.

En el caso del segundo eje, el de la desigualdad laboral, el relevamiento arroja que, en Córdoba, la brecha de ingresos laborales entre hombres y mujeres profesionales es de un 32%. Es decir, mientras que el promedio de ingreso de ellas fue de $69.977, el de ellos fue de $102.276. Y es en el sector privado es donde se evidencia la mayor discriminación por ingresos, elevando la brecha promedio a 42%. 

“Sin dudas que adquiere mucha relevancia esa diferencia salarial, que tienen que ver por un lado con las condiciones de trabajo, pero también con la segmentación del mercado laboral. Hay una concentración de mujeres en determinados sectores, actividades y profesiones que tienen salarios más bajos. Otra forma de segmentación tiene que ver con el famoso “techo de cristal”, por el que las mujeres no logran acceder a cargos de mayor jerarquía”, afirmó la secretaria gremial de Adiuc.

“Esas realidades no tienen origen no solamente en la estructuración del mercado de trabajo, sino también con la forma en que los trabajadores y trabajadoras, los profesionales y profesionales pueden resolver otras cuestiones de la vida cotidiana”, explicó. Y ahí entra dentro de la encuesta la medición del impacto que puede tener el trabajo doméstico y de cuidados en el ámbito laboral.

“De la encuesta se desprende que las mujeres dedican un 30% más de tiempo a las tareas de cuidado. Ese 30% en un promedio de dos tipos de tareas: las vinculadas al mantenimiento del hogar y las del cuidado de personas (niños, niñas, adolescentes, adultos mayores, personas en condiciones de discapacidad, entre otros). Allí aparece otro indicador interesante. En este último ítem, la dedicación horaria de las mujeres supera en un 42% el tiempo al que dedican los hombres a estas tareas”, indicó Medina y precisó: “El cuidado de personas termina siendo más una tarea vinculada al rol femenino”.

Segunda etapa del relevamiento

Según informó, más allá de que aún no se dio a conocer las conclusiones finales de la encuesta, se estudia realizar una segunda etapa: sería una investigación más cualitativa, con entrevistas en profundidad y grupos focales con el fin de recabar datos sobre esa relación entre el desempeño profesional, la construcción de trayectorias profesionales en varones y mujeres, y la interacción con la forma de resolución de la vida cotidiana. “Queremos analizar esas tensiones en las maneras en que una mujer responsable de su hogar resuelve todas las condiciones que requieren sus hijos, la escuela, su casa, para poder realizar una carrera profesional independiente”.

 

 

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