“Quisimos armar un espacio colectivo para mejorar las condiciones laborales”

La cooperativa de servicios lingüísticos Abrapalabra hace traducciones, interpretaciones, transcripciones, dan clases, editan y corrigen textos en cinco idiomas.
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"Quienes nos contratan saben de nuestro compromiso social y ese compromiso se refleja en contenido", asegura Renata. - Foto: gentileza.

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Especial para La Nueva Mañana

Abrapalabra Cooperativa de Servicios Lingüísticos es una empresa conformada por traductoras, profesoras y correctoras que ofrece servicios lingüísticos en cinco idiomas: alemán, inglés, portugués, francés y español.

“La mayoría de las que conformamos la cooperativa estudiamos en la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba y la idea de agruparnos se gestó en una actividad cuyo eje central era: egresé, ¿y ahora qué hago?”, le contó Renata Farías a La Nueva Mañana. 

Luego de ese encuentro surgió la voluntad “de armar un espacio colectivo, democrático, que no tuviera la relación de jefe y empleado y que permitiera mejorar las condiciones laborales en un área que tiene sus particularidades”, contó Farías, una de las siete personas que conforman Abrapalabra.

–Cuáles son esas particularidades del rubro?

–Lo que tiene el mercado de la traducción y la interpretación es que los profesionales trabajamos freelance y, en general, prestamos servicios como monotributistas, ya sea para agencias o de forma independiente. En general se trabaja para una agencia argentina que recibe el trabajo de una agencia europea que a su vez recibe el trabajo de otra agencia. Se terceriza varias veces y eso hace que la gente que traduce cobre muy poco y mal. Las condiciones laborales son pésimas. Muchas veces mandan algo para traducir a las 17.30 y hay que hacerlo para las 19. Hay que estar siempre pendiente del mail en el celular, porque pasan dos minutos y le dan el trabajo a otro. Además de la inestabilidad por ser monotributista, la falta de certeza respecto a si mañana te va a llegar trabajo. Tanto el pago como las condiciones laborales son muy precarias y eso es lo que queríamos cambiar armando la cooperativa. No tenemos un gremio que nos represente. Quisimos interpelar a colegas y generar un espacio de encuentro.

–¿Cómo se fue desarrollando la cooperativa?, ¿qué características tiene?

–Algo muy característico de la cooperativa es que casi todas venimos de la militancia estudiantil, del activismo feminista, medioambiental, de la economía popular. En el comienzo hicimos trabajos voluntarios para organizaciones sociales como Vía Campesina o Fuera OMC. Como colectivo de traductoras activistas, desde Córdoba fuimos a Buenos Aires a interpretar varias veces y eso no pasa nunca. En la Cumbre de las Américas hicimos la interpretación nosotras. Y eso tiene que ver con nuestro perfil de cooperativa y de militantes. No hay en Capital Federal cooperativas como la nuestra y no sabemos que haya otra en el país.

–¿Qué rol juega esa militancia en la vida de la cooperativa?

–Se ve en los trabajos que hacemos y en los clientes que nos buscan porque saben de nuestra trayectoria. Para los que venimos de la militancia no es lo mismo usar una palabra que otra. En el feminismo, en la economía popular, hay un trabajo que tiene que ver con el empoderamiento de ciertos sectores sociales, con luchas y reivindicaciones. Saben que no vamos a usar una palabra o una estructura que re victimice a esos sectores. Por otro lado, la autogestión es muy importante para la cooperativa. Tenemos reuniones semanales y, aunque organizamos por un lado la gestión comercial que la manejan dos o tres compañeras, todas las decisiones las tomamos en asambleas. Estamos todas muy involucradas en el funcionamiento interno de la cooperativa y eso tiene que ver con nuestra tradición militante.

–¿Qué servicios prestan? 

–Hacemos traducción de textos académicos, literarios, periodísticos, publicitarios, técnicos, legales y comerciales. Hacemos interpretaciones, que es la asistencia presencial para la traducción oral en reuniones de trabajo, conferencias y demás. Hacemos transcripciones de audio a texto, subtitulado y edición y corrección de textos. Y damos clases de idiomas.

–¿Quiénes son sus clientes?

–Trabajamos bastante con gente del ámbito académico que se contacta con nosotras porque somos un colectivo y eso nos da mayor visibilidad. A diferencia de las agencias que trabajan con volúmenes muy grandes, nosotras hacemos un trabajo mucho más personalizado. Pueden estar en contacto con quienes van a traducir sus textos, por ejemplo. Las agencias no te ponen nunca en contacto con el traductor. Trabajamos también con empresas y con organizaciones sociales internacionales. También nos contactan desde el sector de la economía social y solidaria que priorizan elegir a la cooperativa por sus valores y por su propuesta.

–¿Cuáles son las dificultades que han tenido como cooperativa?

–Hay momentos en los que hay trabajo y hay que tener total disponibilidad, sin horarios fijos. Hay que sacar el tiempo de donde sea. Otra dificultad fue cómo organizar la distribución interna de los ingresos, porque veníamos acostumbradas a pensarnos como profesionales independientes. Eso fue un aprendizaje que nos llevó mucho tiempo. Y también cómo distribuir las tareas que no son propiamente de producción del trabajo profesional, que tienen que ver con la gestión, con cuestiones burocráticas, el contacto con los clientes. Cómo pensar el trabajo, qué considerábamos trabajo y qué no, fue un proceso en el que hoy estamos encaminadas, pero que en un principio tuvimos que buscar herramientas que nos ayudaran a organizarnos colectivamente.

–¿Cuáles son sus planes a mediano plazo?

–Todavía la cooperativa no es el sustento de nadie, todas tenemos otros trabajos, pero viene creciendo mucho así que ojalá alguna pueda vivir de la cooperativa pronto. Estamos viendo si a través del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes) conseguimos un subsidio para comprar aparatos para interpretar, algo que nos ayudaría muchísimo porque son muy caros de alquilar y tenerlos nos permitiría dar un salto de calidad.

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