Pensar el fútbol y la vida debajo de los tres palos

Entrevistas 01/10/2018 Por Marcos Villalobo
Leandro De Bórtoli, que arribó esta temporada, habla de libros, bandas de rock, los sueños futboleros y los aprendizajes que cada situación le provoca. El arquero de Instituto visto desde otro lugar.

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Una guitarra, discos, libros, una pelota y un par de guantes. Un combo especial para Leandro De Bórtoli. Un combo que le propone al arquero de Instituto satisfacciones, alegrías, enseñanzas, responsabilidades y reflexiones. Y esos temas particulares fueron ejes del diálogo de La Nueva Mañana con el futbolista que arribó esta temporada a la “Gloria”.

Una charla que viajó por distintos tópicos.

- ¿Cómo fue que empezaste a leer libros?

- Hace un par de años me encontré con el mundo de la literatura. Mi mujer, que estudia psicología, me ayudó a encontrarlo, y me pude volcar por ese lado. Además en Temperley coincidí con Ignacio Bogino y Leo Di Lorenzo, dos chicos que leen muchísimo. Con ellos, también, pudimos tener un programa de radio y mostrar que el jugador de fútbol también se puede abrir al mundo de la literatura, psicología o filosofía.

- ¿Qué te gusta leer?

- Al principio empecé con historias de ficción, con autores como Stephen King. Después me empezaron a interesar otras cosas, debido a que mi mujer está volcada a la psicología, y me despertó un montón de inquietudes. Pude leer autores como Gabriel Rolón, que me dejaron mucho. En este último tiempo me fui más a la novela negra, a autores como Pablo Ramos, Leonardo Oyola, ahora estaba con el último de Nicolas Ferraro... Son algunas obras que se vuelcan a historias del conourbano, que vienen al barro y son muy interesantes.

- De Pablo Ramos leí recientemente “La Ley de la Ferocidad”, una historia cruda, y también la de su lucha con el alcohol...

- Claro, también “El origen de la tristeza”, que leí hace poco, y el que decís, y a mí me impactó, es “Hasta que puedas quererte solo”. Es tremendo, y cómo cuenta todos los pasos. Pablo tiene eso de poner algo de ficción y meter cosas autobiográficas. Deja una gran enseñanza. Son libros duros.

- ¿Libros de fútbol?

- No, no, de fútbol no he leído mucho. Lo que trato de hacer en este mundo de lectura es correrme del futbolista, tomo la literatura y la música como un cable a tierra. Creo que a veces encerrarte en ese lugar del futbolista te genera un pensamiento monótono. Con los libros te genera despejarte en la cabeza. La literatura y la música me da el despejarme un poco y no estar metido de lleno en lo que hago en lo cotidiano.

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Leandro De Bórtoli (Fotos: Diego Roscop)

- Nombraste a Bogino, y lo leía en el suplemento Enganche de Página/12 y él hablaba sobre los espacios que se pueden generar en un vestuario para hablar de diversos temas. ¿En Instituto encontraste un espacio donde se pueda hablar de otra cosa que no sea el fútbol?

- Sí, sí, por supuesto. Creo que hay muchos colegas que tenemos un montón de inquietudes por despertar. Tuve la posibilidad acá de encontrarme a Gastón Yabale, que es una persona con una carrera universitaria, y nos encontramos por ese lado, porque a los dos nos gusta la lectura y coincidimos rápido.

- ¿En un vestuario se puede hablar, por ejemplo, de política? ¿Tuviste esa posibilidad o genera división?

- La política socialmente genera divisiones y uno a veces le genera, también, un poco de tabú. Cuando uno entra a un grupo no sabes si hablar de política o no. En esta etapa, donde todo genera prejuicio o divide, es como que encontrás un termómetro y decís hasta acá puedo o no. Entonces, creo que la política en el fútbol es una de las ramas sociales que más separa, genera divisiones. Por ahí, entonces, uno se mide más.

- ¿Qué es lo que más te gusta de ser futbolista?

- Creo que me encuentro en un lugar que me soñé de chico. Hay una frase de Ricardo Iorio que dice: “Siempre me encuentro de grande donde me soñé de chico”. Y eso es importante, hacer lo que a uno le gusta, lo que soñó, te genera una satisfacción inmensa. El futbolista se encuentra en un lugar donde la gente deposita en algún momento de su semana que no fue bueno, decir ahora puedo ser feliz con un partido de fútbol. Nosotros también estamos para eso. Jugamos al fútbol porque queremos, porque soñamos, y también, porque la alegría de mucha gente puede estar al alcance nuestro.

- El escritor español Javier Marías decía que el fútbol es la recuperación semanal de la infancia. Hoy vos trabajás de futbolista, sos profesional, ¿te queda algo de esa infancia cuando jugás un partido de fútbol o ya es muy trabajo?

- Por supuesto, creo que el día que el jugador de fútbol deja de divertirse adentro de la cancha, tiene que dar un paso al costado. Por eso, como decía antes, nosotros nos dedicamos a algo que soñamos cuando éramos chicos, si dejamos de pensar como cuando éramos chicos también se pierde la esencia. El fútbol es la diversión que los argentinos tenemos socialmente.

- ¿Y qué no te gusta del fútbol?

- Mmmm... Creo – piensa varios segundos-, creo que hoy por hoy se convirtió en un ambiente muy exitista, donde por ahí la derrota se pone en un lugar de frustración. Y el ser humano en la vida va atravesando situaciones de derrota y no se tiene que tomar como frustración, sino como aprendizaje. En el ámbito deportivo debe ser de la misma manera. Pero es normal, y debemos convivir con eso, rodeados de esa presión que genera el fútbol. Y con el tiempo vamos aprendiendo a sobrellevarlo.

- ¿Cómo se hace para explicarle a un juvenil recién promovido, que llega con las ilusiones que contabas, y pierde un partido y ya es un “fracasado” o gana y es el mejor de todos?

- No somos los mejores cuando ganamos, ni los peores cuando perdemos, entonces por ahí uno trata de dejarle cosas a las generaciones más chicas; de decirles que nunca dejen de divertirse, que nunca se olviden de porqué juegan al fútbol, que recuerden ése juego de cuando eran chicos y se divertían y hoy está haciendo eso que soñaron. Y dejar a un costado lo que es la frustración.

- Decías que leías y escuchabas música, ¿qué tipo de música escuchas?

- Me gusta escuchar música, sí; y en la secundaria aprendí a tocar la guitarra. Eso hoy, siendo más grande, es un cable a tierra. Disfruto de la música y de hacer música. Estoy más volcado al palo del rock. Entre los 17, 18 años empecé a escuchar heavy metal. Hoy ya escucho bandas como AC/DC, Maiden, o del palo nacional al Flaco Spinetta o Cerati. No soy un tipo que genera un estereotipo de música y dice esto no me gusta. Me abro a toda la música que sea hecha con pasión. Y que deje algo, una enseñanza.

- ¿Y cómo se hace para convivir en el vestuario donde se escucha cumbia, o en este caso, Córdoba, cuarteto?

- Se convive, es una convivencia. Tampoco hay que ser tan determinante. Hay que dar el espacio para poder convivir. La música se disfruta cada uno desde su lugar. Por ahí, se escucha cumbia en el vestuario, pero tranquilamente puedo escuchar lo que me gusta en mi casa. Hay varios chicos acá que son del palo del rock, Seba Navarro, Facu Afranchino, que son más de lo nacional, pero es una convivencia. Lo más importante es que todos estemos felices dentro del grupo.

  

 

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