Música y derechos | Cantar y escuchar desde los bordes
Cantar y conversar, disfrutar un rato con unos mates. Aquí se vive lo que en esencia trae la propuesta que convoca y trabaja la organización Católicas por el Derecho a Decidir, junto a Incidencia Feminista y un colectivo amplio de artistas: conversar con la música, en la música, a través de la música lo que nos pasa como personas, sociedad.
“La música brota como una forma de decir sin pedir permiso, de ocupar espacios que nos fueron negados, de hacer ruido, abrazarnos en lo que nos duele pero también en lo que nos levanta”, dicen las cantoras.
Es un poco el espíritu que motiva a llevar adelante la propuesta que va más al hueso aún: la música como derecho y trinchera.
Pate Palero, directora de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, es quien abre el diálogo y explica de qué va la cosa. “Músicas para un futuro feminista” es una propuesta que convocó a artistas locales a pensar, sentir, hacer comunidad, en donde se elaboró un cancionero a partir de encuentros y conversaciones realizados durante 2025.
La propuesta es una invitación a que se conozca parte de ese cancionero elaborado por músicas cordobesas y que se trabajó en distintos encuentros. Una de las apuestas es promover el diálogo entre las artistas populares de Córdoba, como resultado y parte del intercambio de miradas y experiencias alrededor del arte y la política, la participación de mujeres y diversidades en los escenarios y los modos en que construimos sentidos colectivos.
El proyecto se presentará el 4 de junio a las 20.30 en el Centro Cultural La Piojera, en el marco de las actividades de Ni Una Menos. Y aspira a seguir su ritmo hacia el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, que se realizará en el mes de octubre, con temas que hablen de lo que nos sucede a las mujeres y disidencias de distintos lugares de Córdoba.
Son tres los temas de esta primera corte: “El amor como bandera”, “Cicatrices” y “Somos Marea”. Se trata de afinar los oídos, porque en Malvinas Argentinas, cada quien cuenta sus propias vivencias.
Como derecho y trinchera
“Corazón, corazón, corazón”, suena Marcela Morello, y hay clima de cierta alegría, predisposición a cantar y moverse, conversar. Cierta expectativa. También alguna que otra desconfianza. Hay infancias que juegan en la plaza, comunicadores populares, activistas y la Combi Completa – proyecto que acompaña a conectar artistas con comunidades-.
¿Qué nos pasa? ¿De qué tenemos ganas? En la ronda llegan las presentaciones de cada una de las protagonistas de la jornada.
Cada testimonio es un universo de deudas sociales pendientes. La preocupación es común: el hambre. La plata no alcanza. Y aquí está la música que nombra lo que se quiere, siente, anhela.
María José, Blanca, Teresita y Miguel llevan adelante el comedor del PAMI, donde asisten más de cuarenta personas. María José dice que le gusta la música, pero que después de vieja le comenzó a gustar el silencio. Pero, eso sí, de lunes a viernes la radio en el comedor se prende. Reconoce que en ese espacio le gusta reunirse porque “somos muy unidas”, “hay mucho compañerismo”. “Es lindo juntarse porque una se levanta con que las cuentas de un lado y del otro, y mientras hacemos las cosas, conversamos y el día se te cambia”.
Otra voz es la de Ana Altamirano: “Tenemos derechos, somos consideradas como trabajadoras. Ya no somos más las sirvientas, la chacha ni la mucama”, afirma quien además de ser vecina y concejala del barrio, es secretaria General del Sindicato de Empleadas de Casa de Familia (Sinpecaf).
Los testimonios corren por parte de quienes garantizan la copa de leche y la comida de los comedores comunitarios; comedores para adultos mayores; colaboran con los trámites de Anses. Trabajan en cooperativas textiles. Prenden las luces de sus talleres para coser cuando pueden o, mejor dicho, cuando se sabe que lo que se encarga se puede pagar. Dan cuenta de dolores que pasan por sus cuerpos. Suman más trabajo al que ya tienen, porque creen, porque les gusta juntarse y pensar que siempre hay una posibilidad de estar mejor.
“Te acompaño para caminar…”
Lucre Ortiz, es la artista invitada en esta jornada. Viene de dar talleres de composición musical para mujeres y disidencias y expresa que es una forma de encontrarnos, que mueve a contar lo que nos está pasando.
"Llevar la música, a las canciones, siempre es un lugar movilizante”.
Y agrega: “Las conversaciones son muy hermosas porque cada una viene desde un lugar, una realidad distinta. Hubo historias, risas, llantos. En uno de los talleres les propuse escribir algunas cosas, con disparadores para componer tres canciones y es lo que estamos presentándoles”.
Una cumbia, es el tema elegido para cantar. Se llama “El amor como bandera”. Y Lucrecia Ortiz, junto a todas las mujeres se hamaca para sacar las voces. Canta, marca el ritmo, invita, anima, y con su cuerpo guía.
“Te acompaño para caminar, en la lucha colectiva y no voy a parar de dar la pelea contra el hambre y el dolor…”.
El desafío pareciera que es mucho, pero la voz colectiva surge. Hay risas. Hay quienes siguen la letra y quienes se pierden. Crecen las dudas de si va a salir o no y también el entusiasmo.
Lo cierto es que el “Amor como bandera” ya se ensaya. Suena esa cumbia dedicada a las mujeres que trabajan en los comedores populares. Y se va por más, se mezclan nuevas frases que se incorporan a la letra original, casi como una versión propia.
“Para mí fue un trabajo y un desafío hermoso el poner en palabras y música todo eso que se realizó en los talleres y llevarlas a una canción. Junto a CCi Kiu fuimos las dos autoras y productoras de las canciones que trabajamos con mucho amor y respeto porque una voz colectiva es una responsabilidad”, concluye Lucre Ortiz.
(*) Periodista, integra el equipo de "Cultura en la Aldea".
Otras notas de "Cultura en la Aldea":